Análisis

Análisis de The Cave en 360, PS3, PC y Wii U

Por Mercedes López
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Dos de las mentes más privilegiadas del sector, Ron Gilbert y Tim Schafer, nos dejaron en su día joyas de las aventuras gráficas como Monkey Island I y II, y ahora vuelven a reunirse para dejarnos... ¿algo que está a la altura? Difícil lo tienen.

Si superas holgadamente los 30, probablemente jugaste en su día algunas aventuras de la época más brillante de LucasArts, tales como Maniac Mansion o los dos primeros Monkey Island Esas joyas tenían tras de sí a dos mentes inquietas, Ron Gilbert y Tim Schafer, quienes concentraron todo su ingenio en unos diálogos y un desarrollo tan memorable como imperecedero. ¿Quién no recuerda el duelo de insultos, por poner un ejemplo?

En 1992, Ron Gilbert abandonó LucasArts y tras pasar por varios estudios y compañías menores (y hasta participar en 2009 en el Tales of Monkey Island episódico), volvió con un juego descargable llamado Deathspank, un juego de rol de acción que recuperaba su humor disparatado. Y ahora, Tim Schafer lo ha “reclutado” para su estudio Double Fine, donde han parido este The Cave, un título que, bien es cierto, poco tiene que ver con anteriores juegos suyos…

Elige tu propia aventura... con 3 personajes

The Cave es un viaje a lo más profundo del corazón, al menos a la parte más oscura, donde encerramos la envidia y otros males de nuestro ser. Así, el juego nos invita a elegir un equipo de 3 personajes de un total de 7 disponibles, para introducirnos en una cueva parlanchina (sí, nos habla) donde cada uno espera encontrar algo, siempre ligado con su personalidad e historia, que descubriremos a medida que avanzamos. Y casi siempre suelen reflejar lo peor del ser humano...

El desarrollo de The Cave es el propio de un plataformas 2D, en el que avanzamos por las grutas de una cueva saltando, trepando por cuerdas, evitando caídas desde grandes alturas… y donde también nos esperan un buen puñado de puzzles. Para superarlos tendremos que usar objetos, el peso de los personajes sobre interruptores, arrastrar cajas para llegar a zonas altas, manipular explosivos, interactuar con palancas para abrirnos paso o usar las habilidades únicas de nuestros personajes. O todo a la vez…

Y es que, alternar el control de cada uno de los 3 personajes (asignados a distintas direcciones de la cruceta) es uno de los elementos clave del juego, junto con la utilización de sus habilidades especiales. Así, el “paleto” puede bucear indefinidamente, la “aventurera“ usar un gancho para balancearse, la “científica” manipular ordenadores, la “viajera del futuro” teletransportarse, el “caballero” usar un escudo protector que le protege de caídas altas y ataques enemigos …

Aventuras... ¿gráficas?

Combinar estas posiblidades (cambio de personaje, uso de habilidades y elementos del entorno) junto con una pizca de habilidad e ingenio, suele ser la clave para resolver todos los puzzles. Puzzles que, todo sea dicho, no son muy complicados si te paras a analizar todo con lo que puedes interactuar. Pero en ningún caso llegan al nivel de surrealismo de lo visto en las aventuras de LucasArts, a las que también se dedican algunos guiños, aunque el sistema de juego nada tiene que ver con el "point'n click" y todo se controla más al estilo actual (un botón de salto, otro de acción...).

Lo que sí está un poco más a ese nivel es la verborreica cueva, que con su voz profunda y grave (nos llega en inglés, sin doblar, pero sí subtitulada al castellano) y sus frecuentes narraciones y chistes consigue arrancar alguna que otra sonrisa, pero insistimos, sin llegar a la excelsa brillantez que exhibieron los guiones de las aventuras gráficas de Lucas. Como ellos mismos dirían, “yo soy cola, tú pegamento”.

Y hablando de la cueva, está compuesta por diversas zonas “temáticas”, desde la entrada como si fuera la de un parque de atracciones (con tienda de souvenirs) a una mina de oro del Oeste y, además, cada uno de los personajes tiene “una zona propia”, como un castillo con dragón para el caballero. De este modo, para poder todo lo que ofrece la cueva, tendrás que repetir la aventura un total de 3 veces… aunque eso implique repetir las zonas comunes otras tantas veces.

Aparte de superar los puzzles y avanzar, The Cave añade otro reto más: encontrar unos glifos en las paredes. Cada uno de estos glifos nos muestra una pequeña ilustración estática para ahondar en la historia de cada personaje, como la del caballero, que en realidad es un campesino que aprovecha la muerte repentina de un jinete con armadura para suplantarle. Descubrir cómo llegar a cada glifo tampoco requiere ser un lumbreras.

Desde el punto de vista técnico, The Cave es un juego correcto, pero sin más. Algunos entornos pecan de simples y vacíos, pese a contar con detalles de calidad (por ejemplo, la recreación del agua). Del mismo modo, destaca el diseño de los personajes (son mudos, que no dicen nada de nada, solo habla la cueva) y ese regustillo a viejos tiempos que desprenden. La música, acertada, pero tampoco es pegadiza...

Sin el brillo del pasado

The Cave también ofrece multijugador local para 3 pero, lejos de ser un añadido genial, parece más un “pegote” para cumplir expediente. Algunos de sus principales fallos de diseño son que no cuenta con pantalla partida para que cada jugador pueda ir a su aire o que todos los jugadores puedan cambiar entre los 3 personajes, lo que puede provocar cierto caos. Sobra decir que no tiene online, al menos en consola (esta review ha sido realizada con la versión de PS3)…

Y no es su único defecto. Jugando solo, The Cave puede pecar de tedioso relativamente pronto, ya que muy a menudo tenemos que repetir un mismo camino con diferentes personajes de nuestro equipo para resolver un puzzle, sin olvidar que las partes plataformeras pecan de simples y con fallos (como el salto, que va como con retardo y no siempre responde bien). Es como si faltara por pulirlo...

Todos estos elementos hacen de The Cave un juego entretenido, con algunas ideas curiosas, pero que ni de lejos se acerca a la excelencia que este dúo ha demostrado en anteriores producciones, ni por desarrollo, ni por humor, ni por el diseño de los puzzles en sí mismos. Un juego que te entretendrá mientras te dure, pero que no recordarás como una joya atemporal. Quizá esperábamos más del regreso de este tándem...

Valoración

Una aventura plataformera repleta de puzzles que, sin llegar a la brillantez de otras producciones de estos genios, sabrá entretenerte unas horas... que tampoco llegan a ser inolvidables.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Los graciosos comentarios de la cueva parlanchina, algunos puzzles, las referencias a LucasArts.

Lo peor

El desarrollo es tedioso por la repetición de paseos, el control (en los saltos), el multijugador.

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