Análisis

Análisis de Dance Central Spotlight

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: Xbox One

La fiebre por el baile nunca muere. Dance Central se apunta al Kinect de One con Dance Central Spotlight. Y nosotros, más contentos que David Ghetta con unas castañuelas.

Una compañía como Harmonix no necesita demostrar su talento con los juegos musicales. Su saga Rock Band enamoró a jugadores de todo el mundo pero, tras la explosión de la burbuja de los "juegos con guitarra", estos desarrolladores han tenido que capear el temporal a base de su saga de baile Dance Central. Sin duda, han sabido hacerlo bien y, de paso, servir como uno de los pilares de un Kinect que, salvo estos títulos y el reciente D4, bien necesita un impulso.

Los tres primeros Dance Central salieron en Xbox 360 y ahora llega la hora de saltar a Xbox One. La mecánica elegida por Dance Central Spotlight es un poco parecida a la que vimos en Killer Instinct: se nos presenta un juego bastante "pelado" de contenido y, a partir de ahí, nosotros pagamos por el contenido extra que nos interese. Así, pagamos 10 euros por descargar la base del juego, que incluye 10 canciones y 6 personajes. Luego, cada canción extra vale 1,99 euros (salvo alguna otra, que vale un pelín más). Ahora mismo hay un catálogo de unas 70 disponibles. Además, podemos añadir las que hayamos descargado en los Dance Central anteriores para 360.

Las 10 canciones de base están bien elegidas para un título de este tipo: contamos con hits recientes como "Diamonds" de Rihanna, "Titanium" de David Ghetta o... Por supuesto, amigos, "Happy" de Pharrell Williams.

¿Y esto, cómo se baila?

Bueno, vamos al turrón. Una vez seleccionada la canción, nos toca elegir entre 8 rutinas (coreografías, por decirlo así) para cada una de ellas, que son de dificultad creciente. ¡Y venga, saltamos a la pista de baile! Evidentemente, el uso de Kinect es obligatorio y, cuando arranca el temilla, solo hemos de preocuparnos de imitar los movimientos del bailarín. A la izquierda tenemos un marcador de 5 estrellas que se van rellenando a medida que bailamos bien; a la derecha, una ventanita con nuestra silueta real, para que nos veamos hacer el ridículo o dominar la pista, según toque (en mi caso, es la primera opción). Por último, abajo a la derecha se muestran los siguientes pasos que nos va a tocar hacer.

Esto es importante, porque algunos pasos son especiales (están marcados en dorado) y, si los clavamos, contribuimos a desbloquear nuevas rutinas para la canción. Sí, al inicio sólo tenemos la rutina Principiante desbloqueada, así que no solo debemos conseguir una buena puntuación, sino también acertar en los pasos fundamentales.

Las extremedidades del bailarín se van marcando en rojo si no imitamos bien sus movimientos. Si seguimos así durante un rato, un mensaje del DJ nos propondrá salir de la canción para practicar (también podemos pedirlo nosotros mismos, diciendo en voz alta "Hola, DJ, vamos a practicar"), porque algunos pasos pueden resultarnos complicados. Todo muy empático y de buen rollo... Pero oye, aún así hiere el orgullo. Para aligerar un poco los sudores, a mitad de la acción se activa un modo libre para que hagamos lo que queramos durante unos segundos.

Por otra parte, también es posible alterar el curso de la coreografía propiciando que, en cualquier momento, un segundo jugador se una al baile. Basta con que se coloque a la vista de Kinect y levante el brazo. En definitiva, la dinámica de los bailes es sencilla y versátil y no cuesta más de un par de canciones cogerle el truco por completo. Otra cosa es que clavemos las coreografías, claro.

Un popurrí cortito

Como ya hemos insinuado al principio, el principal problema de Dance Central Spotlight es la escasez. Y no nos referimos solo al catálogo de canciones, sino también al de modos de juego. Aparte del modo baile normal, solo hay un modo Fitness que sirve... Bueno, para hacer ejercicio. Tiene sus propias rutinas a partir de la música y nos permite personalizar nuestro tiempo de práctica, desde unos minutos hasta más de una hora.

Pero es todo. No hay modo carrera, ni minijuegos ni posibilidades de personalización más allá de lo que os hemos contado, a pesar de que en los juegos anteriores sí contábamos con todo eso y más. Es evidente que ésta es una versión reducida a su esencia, para que la personalicemos al gusto, pero es evidente que se queda corta en su oferta. Y claro, eso duele especialmente cuando hemos probado las mieles de los títulos anteriores.

El otro problema se encuentra en la navegación por los menús, que han sido rediseñados respecto a las entregas previas. Aunque los botones son bastante grandotes, hace falta una precisión de cirujano para mover la mano frente a Kinect y no seleccionar por error una canción o una opción que no queríamos. Por suerte, es posible usar el mando normal para movernos por estos menús, así que os recomendamos encarecidamente que os decantéis por esa opción.

En cuanto al apartado técnico, las "performances" resultan bastantes vistosas gracias a los efectos de iluminación y las propias coreografías pero, como supondréis, no se aprovecha demasiado la potencia de Xbox One. No es que importe mucho una vez estamos imitando a Rihanna, pero aun así confiamos en una mayor espectacularidad para futuras entregas.

El sonido funciona tan bien como esperábamos en cuanto a las melodías y además se agradece que las voces estén muy bien dobladas al castellano. En definitiva, la experiencia "central" es tan efectiva como recordamos de los juegos previos y precisamente por eso fastidia que no haya más que ofrecer.

Visto desde el lado postivo, por 10 euros tenemos un programa sencillo de fitness y un puñado de canciones para bailar. Si nos gastamos 40 euros más con el paso del tiempo, por un total de 50 "machacantes" tenemos 30 canciones al gusto para dar una sorpresa agradable a los amiguetes que vengan a tomarse algo a casa en un fin de semana. Es una pena que no haya habido algo más de riesgo en la propuesta, pero el resultado nos deja bastante "happpyyyy, because I´m happppyyyy"...

Valoración

Mantiene la sólida esencia de la saga, así que la experiencia de baile es buena. Aún así, se queda demasiado escuálido de modos.

Hobby

74

Bueno

Lo mejor

La relación calidad-precio. Es bastante vistoso.

Lo peor

Tiene menos modos de juego que Flappy Bird.

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