Análisis

Análisis de Dark Souls 2 Crown of the Ivory King

Por Fernando Mateus
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Versión comentada: PS3

Dark Souls 2 llega a su fin con Crown of the Ivory King, el último de los tres contenidos descargables que el Team B de From Software tenía en el tintero. Una gélida ciudad amurallada y algunas bromas pesadas nos esperan como despedida.

Todo lo bueno se acaba. Se cierra un ciclo que a muchos nos gustaría dejar abierto para siempre. Con Crown of the Ivory King llega a su fin la trilogía de contenidos descargables The Lost Crowns de Dark Souls 2 tras tres intensos meses de DLC, y por ende, el último título de From Software exhala un último suspiro en forma de tortura para los jugadores, marca de la casa.

La semana pasada nos enteramos por parte de Bandai Namco que Crown of the Ivory King iba a retrasarse una semana respecto a su fecha de lanzamiento prevista, estando finalmente disponible en Xbox 360 y PC el pasado 30 de septiembre y en PlayStation 3 un día más tarde, el 1 de octubre. El cubo de agua fría que supuso la noticia para muchos nos servía para prepararnos de cara al DLC, que nos lleva de viaje a un reino helado en el que el frío estará muy presente. Ya os adelantamos que la espera ha valido la pena.

Antes de empezar a hablar en serio sobre La Corona del Rey de Marfil, os recordamos que los otros contenidos descargables (Crown of the Sunken King y Crown of the Old Iron King) están disponibles al precio de 10 euros en cualquiera de las tres plataformas en las que han visto la luz, el mismo precio que el DLC que hoy nos ocupa. Si os interesa haceros con ambos, os recomendamos adquirir el pase de temporada, que por 25 euros os dará acceso a los tres contenidos descargables a un precio más atractivo.

Cómo acceder a Crown of the Ivory King

A diferencia de en los anteriores contenidos descargables, para acceder a las zonas que desbloquea La Corona del Rey de Marfil no tenemos que llegar a ninguna de las cuatro hogueras primigenias que se esconden tras las cuatro grandes almas que tenemos que cosechar para acceder al Santuario de Invierno.

De hecho, el portal al DLC es el propio Santuario de Invierno, lo que supone un golpe bajo para aquellos que intentaran acceder sin haber completado el juego al verse obligados o bien a conseguir las cuatro gandes almas (la Pecadora Perdida, el Podrido, el Último Gigante y el Rey de Hierro), lo que supone aproximadamente completar medio juego, o bien a adquirir un millón de almas si estamos en nuestra primera partida (aumentando un millón hasta llegar a los nueve por cada New Game+) con tal de que la puerta del santuario se abra.

Una vez hayamos descargado el contenido de la plataforma digital de turno, al cargar la partida tendremos en nuestro inventario una llave, la Flor congelada, que abrirá la puerta que encontramos tras el portal del Santuario de Invierno, comenzando así esta nueva aventura que nos proponen desde From Software.

Sobre el lore de Crown of the Ivory King

Vayamos con la verdad por delante: pese a que los misterios que esconde Crown of the Ivory King son muy interesantes, es uno de los contenidos descargables más complicados de entender a nivel argumental de los tres lanzados hasta la fecha.

El DLC nos lleva de viaje a un reino que responde al nombre de Eleum Loyce, que se encuentra totalmente congelado y al que una ventisca castiga incesantemente. Al llegar una voz femenina nos avisa de que es mejor que demos la vuelta para no volver jamás. Y es que dichas tierras fueron en su día el feudo del Rey de Marfil, del que sólo sabemos que construyó su imperio para defender a sus seres queridos hasta que fue devorado por las llamas del caos, llevando a parte de su séquito con él y desencadenando la caída de la ciudad.

La voz que nos avisa de que debemos irnos de Eleum Loyce para siempre pertenece a Alsanna, un fragmento de Manus (como Nashanda, Elana y Nadalia) que a diferencia de sus hermanas no ha sido dominada por el mal. Alsanna era la pasión del Rey de Marfil y, una vez que todo se va al traste, se encarga de retener al rey en lo más profundo de una catedral hasta que alguien consiga liberarlo de su tormento. A grandes rasgos, es todo lo que podemos decir del lore de este contenido descargable de Dark Souls 2. Sí, ya habéis adivinado qué tenéis que hacer si queréis conseguir la Corona del Rey de Marfil.

El invierno no se acerca, sino que vive en Eleum Loyce

El reino de Eleum Loyce y sus alrededores, que es donde se lleva a cabo la acción en Crown of the Ivory King, nos muestra un clima muy agresivo y extremo. Nieve, brisa helada, hielo... todo lo opuesto a las zonas de Crown of the Old Iron King, en la que el fuego marcaba el camino. Como es de esperar, el estado del entorno nos afectará en nuestras desventuras, pero muchos botines (armas, armaduras, objetos, milagros...) nos esperan como recompensa.

El contenido descargable se divide en tres zonas: Eleum Loyce congelado, la Gran Catedral y las Afueras Glaciales. Los destripamos un poco a continuación.

Eleum Loyce congelado es una ciudad amurallada de una extensión más que considerable en la que no faltarán las emboscadas de enemigos (hay un par MUY divertidas, si es que se puede entender por divertido que te maten de improviso), vistas espectaculares y un par de "acertijos" que resolver: por un lado necesitamos un objeto, el Ojo de la Sacerdotisa, para poder ver a ciertos enemigos invisibles, mientras que por otro necesitamos haber llegado a una zona para que los fuertes vientos amainen y podamos acceder a nuevas zonas con el objetivo final de liberar a varios soldados con tal de que nos echen un cable en la batalla final.

La Gran Catedral es una zona muy pequeñaja a la que se puede acceder casi desde que ponemos un pie en Eleum Loyce. Eso sí, no entraréis tan rápido porque hay un impedimento de varias toneladas de peso y garras afiladas que no estará dispuesto a dejaros cumplir vuestro cometido. En dicho edificio nos encontraremos a Alsanna, que nos pedirá auxilio para intentar liberar el alma del Rey de Marfil.

Finalmente tenemos las Afueras Glaciales (el área opcional del DLC), que es con diferencia una de las zonas más desconcertantes y enormes de Dark Souls 2. Nos encontramos en medio de una tormenta de nieve que nos impedirá ver qué hay a más de tres metros de distancia, con una serie de enemigos bastante insistentes y pseudoinfinitos de los que costará escapar y viéndonos obligados a guiarnos por la posición del Sol para saber dónde estamos en cada instante. Una locura, vaya.

Los jefes de Crown of the Ivory King

Estamos ante el DLC con los jefes más sencillos de The Lost Crowns. Eso sí, todos tienen algún tipo de trampa que puede complicar muchísimo el combate, por lo que, a priori, pueden parecer más difíciles de lo que realmente son. Los jefes de Crown of the Old Iron King son Aava, Rey de Marfil quemado y la pareja formada por Lud y Zallen. Spoilers a continuación, como es de esperar.

El primero de los combates contra jefes del último DLC de Dark Souls 2 se encuentra nada más poner un pie en Eleum Loyce. Aava es una de las siete mascotas que antaño tenía el rey, y es una especie de tigre gigante que permanecerá invisible hasta que consiguamos el Ojo de la Sacerdotisa. Y con invisible quiero decir que no podremos marcarlo como objetivo y sólo se verá su silueta cuando levante el polvo tras algunos ataques.

El combate en sí no es demasiado complicado, ya que su repertorio de ataques es muy limitado y propio de una bestia (arañazos y mordiscos, aunque también tiene un par de ataques mágicos que se ven a años luz), pero combatir contra Aava siendo invisible es todo un reto que espantará a cualquiera.

Aava custodia la entrada a la Gran Catedral, donde encontramos a Alsanna y la puerta al viejo caos, una suerte de arena en la que nos espera un auténtico festival en forma de batalla. En este pequeño mapa hay tres portales de los que van saliendo enemigos, y la función de los caballeros que hayamos rescatado a lo largo de todo el DLC es sellar dichos portales suicidándose, facilitándonos la posterior batalla contra el Rey de Marfil quemado, que se presentará una vez hayamos derrotado a una cantidad determinada de enemigos.

El combate en sí contra el Rey de Marfil Quemado no tiene mucho misterio. Es un enemigo muy rápido con bastante alcance que a medio combate se impregna el arma con un aura mágica que multiplica todo sus atributos, haciéndolo mucho más peligroso. Aun así, el único problema que nos encontramos aquí es la presencia de otros enemigos si no sellamos los portales y la batalla anterior, que puede dejarnos en mal estado para afrontar la verdaderamente importante. Una vez derrotado, conseguiremos la Corona del Rey de Marfil.

Finalmente tenemos el combate que nos espera al final de la ruta opcional en las Afueras Glaciales, donde el auténtico problema será llegar hasta los jefes (sí, son dos) y no el derrotarlos. Nos enfrentaremos a Zallen y Lud, dos de las siete mascotas del rey que, como habréis imaginado, son exactamente iguales que Aava, cambiando algún pequeño detalle en sus ataques. Empezaremos luchando contra una de ellas, y dependiendo de si vamos solos o no, la otra entrará antes o después en la batalla para ponernos complicadas las cosas.

Bonus extra para los que hayan jugado a los tres DLC

Al final de cada DLC, conseguimos una corona (Corona del Rey Hundido, Corona del Viejo Rey de Hierro y Corona del Rey de Marfil), que más allá de su simbología también son objetos que equipar. A lo largo de la aventura también podremos conseguir la Corona del Rey, que pertenece al Rey Vendrick, uno de los pilares argumentales de Dark Souls 2a.

Pues bien, con las cuatro coronas en su poder, debéis acudir a las catacumbas, donde el cadáver del Rey Vendrick está pululando y donde conseguistéis en su día el Anillo del Rey, necesario para abrir ciertas puertas en el juego y poder completarlo. Tras la primera actualización del juego de cara al primer DLC, tocando el cadáver teniendo en nuestro poder el Corazón de neblina de cenizas podemos acceder a la Memoria del Rey, en la que viajaremos al pasado para tener una conversación con Vendrick.

Con cada corona que llevemos, desbloquaremos un diálogo nuevo en relación a los hechos mostrados en el contenido descargable de turno. Y el bonus es que, si llevamos las cuatro coronas, Vendrick liberará su poder y nos hará un pequeño regalo: equipando cualquiera de las cuatro coronas seremos inmunes a la maldición y al morir estando en forma humana no nos transformaremos en Hueco. Eso sí, las coronas tienen que haberse conseguido en la misma partida para que funcione, y el efecto sólo dura hasta que comencemos un nuevo New Game +.

Conclusión

From Software y Bandai Namco ponen un genial broche final a Dark Souls 2 con Crown of the Ivory King. Pese a que es el contenido descargable más sencillo de los tres que hemos disfrutado, sigue teniendo combates espectaculares, escenarios muy bien diseñados y la capacidad de sorprendernos tras tantísimas horas de juego, que tiene mucho mérito.

Con el lanzamiento definitivo de Crown of the Ivory King se cierra un ciclo generacional que, gracias a Demon's Souls, Dark Souls y Dark Souls 2, es probablemente es lo de lo mejorcito que ha ocurrido en la industria recientemente. Bendito sea el Sol... y From Software por su obra, por supuesto.

Ahora sólo nos queda esperar por un lado a Bloodborne y por otro a la tan rumoreada versión GOTY para PlayStation 4 y Xbox One que traiga consigo todos los contenidos descargables y un pequeño empujón técnico para estar a la altura de la versión de PC. Pero no os engañéis: no sabéis lo que os estáis perdiendo ignorando estos DLC de Dark Souls 2 hasta la llegada de dicha edición. Valen muchísimo la pena.

Análisis de Dark Souls 2

Análisis de Dark Souls 2 Crown of the Sunken King

Análisis de Dark Souls 2 Crown of the Old Iron King

Todo lo bueno se acaba. Se cierra un ciclo que a muchos nos gustaría dejar abierto para siempre. Con Crown of the Ivory King llega a su fin la trilogía de contenidos descargables The Lost Crowns de Dark Souls 2 tras tres intensos meses de DLC, y por ende, el último título de From Software exhala un último suspiro en forma de tortura para los jugadores, marca de la casa.

La semana pasada nos enteramos por parte de Bandai Namco que Crown of the Ivory King iba a retrasarse una semana respecto a su fecha de lanzamiento prevista, estando finalmente disponible en Xbox 360 y PC el pasado 30 de septiembre y en PlayStation 3 un día más tarde, el 1 de octubre. El cubo de agua fría que supuso la noticia para muchos nos servía para prepararnos de cara al DLC, que nos lleva de viaje a un reino helado en el que el frío estará muy presente. Ya os adelantamos que la espera ha valido la pena.

Antes de empezar a hablar en serio sobre La Corona del Rey de Marfil, os recordamos que los otros contenidos descargables (Crown of the Sunken King y Crown of the Old Iron King) están disponibles al precio de 10 euros en cualquiera de las tres plataformas en las que han visto la luz, el mismo precio que el DLC que hoy nos ocupa. Si os interesa haceros con ambos, os recomendamos adquirir el pase de temporada, que por 25 euros os dará acceso a los tres contenidos descargables a un precio más atractivo.

Cómo acceder a Crown of the Ivory King

A diferencia de en los anteriores contenidos descargables, para acceder a las zonas que desbloquea La Corona del Rey de Marfil no tenemos que llegar a ninguna de las cuatro hogueras primigenias que se esconden tras las cuatro grandes almas que tenemos que cosechar para acceder al Santuario de Invierno.

De hecho, el portal al DLC es el propio Santuario de Invierno, lo que supone un golpe bajo para aquellos que intentaran acceder sin haber completado el juego al verse obligados o bien a conseguir las cuatro gandes almas (la Pecadora perdida, el Podrido, el Rey de los Gigantes y el Rey de Hierro), lo que supone aproximadamente completar medio juego, o bien a cosechar un millón de almas si estamos en nuestra primera partida (aumentando un millón hasta llegar a los nueve por cada New Game+) con tal de que la puerta del santuario se abra.

Una vez hayamos descargado el contenido de la plataforma digital de turno, al cargar la partida tendremos en nuestro inventario una llave, la Flor congelada, que abrirá la puerta que encontramos tras el portal del Santuario de Invierno, comenzando así esta nueva aventura que nos proponen desde From Software.

Sobre el lore de Crown of the Ivory King

Vayamos con la verdad por delante: pese a que los misterios que esconde Crown of the Ivory King son muy interesantes, es uno de los contenidos descargables más complicados de entender a nivel argumental de los tres lanzados hasta la fecha.

El DLC nos lleva de viaje a un reino que responde al nombre de Eleum Loyce, que actualmente se encuentra totalmente congelado y al que una brisa castiga incesantemente. Al llegar una voz femenina nos avisa de que es mejor que demos la vuelta para no volver jamás. Y es que dichas tierras fueron en su día el feudo del Rey de Marfil, del que sólo sabemos que construyó su imperio para defender a sus seres queridos hasta que fue devorado por el caos, llevando a parte de su séquito con él y desencadenando la caída de la ciudad.

La voz que nos avisa de que debemos irnos de Eleum Loycepara siempre pertenece a Alsanna, un fragmento de Manus (como Nashanda, Elana y Nadalia) que a diferencia de sus hermanas no ha sido dominada por el mal. Alsanna era la pasión del Rey de Marfil y, una vez que todo se va al traste, se encarga de retener al rey en lo más profundo de una catedral hasta que alguien consiga liberarlo de su tormento. A grandes rasgos, es todo lo que podemos decir del lore de este contenido descargable de Dark Souls 2.

Abrígate, que hace fresco

El reino de Eleum Loyce y sus alrededores, que es donde se lleva a cabo la acción en Crown of the Ivory King, nos muestra un clima muy agresivo y extremo. Nieve, brisa helada, hielo... todo lo opuesto a las zonas de Crown of the Old Iron King. Como es de esperar, el estado del entorno nos afectará en nuestras desventuras.

El contenido descargable se divide en tres zonas: Eleum Loyce congelado, la Gran Catedral y las Afueras Glaciales.

Eleum Loyce congelado es una ciudad amurallada de una extensión más que considerable en la que no faltarán las emboscadas de enemigos (hay un par MUY divertidas, si es que se puede entender por divertido que te maten de improviso), vistas espectaculares y un par de "acertijos" que resolver: por un lado necesitamos un objeto, el Ojo de la Sacerdotisa, para poder ver a ciertos enemigos invisibles, mientras que por otro necesitamos haber llegado a una zona para que los fuertes vientos amainen y podamos acceder a nuevas zonas con el objetivo final de liberar a varios soldados con tal de que nos echen un cable en la batalla final.

La Gran Catedral es una zona muy pequeñaja a la que se puede acceder casi desde que ponemos un pie en Eleum Loyce. Eso sí, no entraréis tan rápido porque hay un impedimento de varias toneladas de peso y garras afiladas que no estará dispuesto a dejaros cumplir vuestro cometido. En dicho edificio nos encontraremos a Alsanna, que nos pedirá auxilio para intentar liberar el alma del Rey de Marfil.

Finalmente tenemos las Afueras Glaciales (el área opcional del DLC), que es con diferencia una de las zonas más desconcertantes y enormes de Dark Souls 2. Nos encontramos en medio de una tormenta de nieve que nos impedirá ver qué hay a más de tres metros de distancia, con una serie de enemigos bastante insistentes y pseudoinfinitos de los que costará escapar y viéndonos obligados a guiarnos por la posición del Sol para saber dónde estamos en cada instante. Una locura, vaya.

Los jefes de Crown of the Ivory King

Estamos ante el DLC con los jefes más sencillos de The Lost Crowns. Eso sí, todos tienen algún tipo de trampa que puede complicar muchísimo el combate, por lo que, a priori, pueden parecer más difíciles de lo que realmente son.

Los jefes de Crown of the Old Iron King son Aava, el Rey de Marfil quemado y la pareja formada por Lud y Zallen. Spoilers a continuación, como es de esperar.

El primero de los combates contra jefes del último DLC de Dark Souls 2 se encuentra nada más poner un pie en Eleum Loyce. Aava es una de las siete mascotas que antaño tenía el rey, y es una especie de tigre gigante que permanecerá invisible hasta que consiguamos el Ojo de la Sacerdotisa. Y con invisible quiero decir que no podremos marcarlo como objetivo y sólo se verá su silueta cuando levante el polvo tras algunos ataques.

El combate en sí no es demasiado complicado, ya que su repertorio de ataques es muy limitado y propio de una bestia (arañazos y mordiscos, aunque también tiene un par de ataques mágicos que se ven a años luz), pero combatir contra Aava siendo invisible es todo un reto que espantará a cualquiera.

Aava custodia la entrada a la Gran Catedral, donde encontramos a Alsanna y la puerta al viejo caos, una suerte de arena en la que nos espera un auténtico festival en forma de batalla. En este pequeño mapa hay tres portales de los que van saliendo enemigos, y la función de los caballeros que vamos rescatando a lo largo de todo el DLC es sellar dichos portales suicidándose, facilitándonos la posterior batalla contra el Rey de Marfil quemado, que se presentará una vez hayamos derrotado a una cantidad determinada de enemigos.

El combate en sí contra el Rey de Marfil Quemado no tiene mucho misterio. Es un enemigo muy rápido con bastante alcance que a medio combate se impregna el arma con un aura mágica que multiplica todo sus atributos, haciéndolo mucho más peligroso. Aun así, el único problema que nos encontramos aquí es la presencia de otros enemigos si no sellamos los portales y la batalla anterior, que puede dejarnos en mal estado para afrontar la verdaderamente importante. Una vez derrotado, conseguiremos la Corona del Rey de Marfil.

Finalmente tenemos el combate que nos espera al final de la ruta opcional en las Afueras Glaciales, donde el auténtico problema será llegar hasta los jefes (sí, son dos) y no el derrotarlos. Nos enfrentaremos a Zallen y Lud, dos de las siete mascotas del rey que, como habréis imaginado, son exactamente iguales que Aava, cambiando algún pequeño detalle en sus ataques. Empezaremos luchando contra una de ellas, y dependiendo de si vamos solos o no, la otra entrará antes o después en la batalla para ponernos complicadas las cosas.

Conclusión

From Software y Bandai Namco ponen un genial broche final a Dark Souls 2 con Crown of the Ivory King. Pese a que es el contenido descargable más sencillo de los tres que hemos disfrutado, sigue teniendo combates espectaculares, escenarios muy bien diseñados y la capacidad de sorprendernos tras tantísimas horas de juego, que tiene mucho mérito.

Con el lanzamiento definitivo de Crown of the Ivory King se cierra un ciclo generacional que, gracias a Demon's Souls, Dark Souls y Dark Souls 2, es probablemente es lo de lo mejorcito que ha ocurrido en la industria recientemente. Alabado sea el Sol... y From Software.

Ahora sólo nos queda esperar a la tan rumoreada versión GOTY para PlayStation 4 y Xbox One que traiga consigo todos los contenidos descargables y un pequeño empujón técnico para estar a la altura de la versión de PC. Pero no os engañéis: no sabéis lo que os estáis perdiendo ignorando estos DLC hasta la llegada de dicha edición. Valen muchísimo la pena.

Análisis de Dark Souls 2
Análisis de Dark Souls 2 Crown of the Sunken King
Análisis de Dark Souls 2 Crown of the Old Iron King
Análisis de Dark Souls 2 Crown of the Ivory King

Valoración

Todo lo bueno llega a su fin, y Dark Souls 2 no es una excepción. Crown of the Ivory King es quizá el DLC más sencillo de The Lost Crowns, pero la experiencia sigue siendo absorbente. From Software lo ha vuelto a conseguir.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Su sentido del humor. Las Afueras Glaciales. La ambientación. El combate contra el jefe final.

Lo peor

La IA no tiene remedio. Que sea el último DLC... y el más fácil de ellos.

Lecturas recomendadas