Análisis

Análisis de Metal Gear Solid Snake Eater 3D

Por David Martínez
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Nos trasladamos a los años 60, en plena Guerra Fría, para disfrutar de nuevo con Metal Gear Solid Snake Eater 3D, una brillante aventura de infiltración que hizo historia hace siete años en PS2, y ahora reaparece en Nintendo 3DS.

Ningún otro juego ha sabido capturar la infiltración, la supervivencia y las situaciones de combate a las que se vieron sometidos los espías durante la Guerra Fría como Snake Eater. Hace siete años que apareció para PS2, y aún hoy las aventuras de Big Boss (por entonces un agente de la CIA) en la jungla soviética siguen siendo una obra maestra, tanto por guión, como por ritmo, personajes, combates épicos… 

Todo un clásico Metal Gear

¿Os refrescamos la memoria? En Snake Eater tenemos que aprovechar el entorno para pasar tras las líneas enemigas y rescatar a Sokolov, uno de los científicos más influyentes en la carrera espacial y diseñador del primer Metal Gear. Pero pronto la situación se complica, y nos vemos envueltos en una trama de traiciones, huidas y enfrentamientos, que disparan nuestro nivel de adrenalina por las nubes.

Big Boss, cuyo nombre en clave es Naked Snake, cuenta con un equipo muy sofisticado, desde las armas propias de la época (como la pistola MK22, el AK47 o la ametralladora M-60) a un sonar o un micrófono direccional. En esta aventura, estos recursos son casi tan importantes como el maquillaje (para mimetizarnos con el entorno) y el kit de supervivencia (que incluye vendas, sutura, desinfectantes y, por supuesto, raciones de combate). 

 

El juego se desarrolla en la pantalla superior, pero no podemos perder de vista la táctil, donde se despliegan los mapas de cada zona, y el nivel de ocultación (un porcentaje que depende del terreno, de nuestro uniforme y de que nos mantengamos quietos). Si nos descubre un centinela enemigo, podemos huir, abatirle de un disparo o utilizar técnicas de lucha CQC (la abreviatura de close quarters combat).

Las funciones exclusivas de 3DS 

Dicho esto, llega el momento de comprobar hasta qué punto podemos disfrutar de estas mismas sensaciones en la versión para 3DS. Y aquí no son todo buenas noticias; el control con los botones resulta bastante impreciso, así que es casi indispensable jugarlo con el segundo stick del Botón Deslizante Pro. Por otra parte, el efecto tridimensional es excelente en los vídeos, pero durante el juego nos resta visibilidad, hasta el punto de ser descubiertos por soldados a los que no hemos podido distinguir entre la vegetación.

Las otras novedades de esta versión funcionan mejor. Podemos escoger entre tres tipos de disparo (en tercera persona, en modo subjetivo o con puntería automática) y la navegación por los menús, en la pantalla táctil, es excelente. En el apartado de las curiosidades, tenemos la posibillidad de generar nuevos camuflajes a partir de una foto tomada con la cámara de la consola, mantener el equilibrio con el giroscopio, inclinando la máquinay disparar a los muñecos de Yoshi en lugar de las ranas del original.

Una obra maestra... todavía

No hay un juego de infiltración tan emocinante como Metal Gear Solid Snake Eater. Si no lo habéis jugado antes, os estáis perdiendo una pieza histórica. Sin embargo, después de haber disfrutado con la versión de PS2 en su día, o con el “remake” en alta definición que acaba de aparecer para PS3 y Xbox 360 (que incluye dos juegos más) quizá esta sea la versión que sale peor parada de las tres.

Valoración

Una obra maestra que sigue sorprendiendo y emocionando, aunque empieza a acusar el paso de los años. El efecto 3D y algunos extras no compensan los problemas con el control (sin Botón Deslizante Pro) y la pérdida de resolución de la pantalla.

Hobby

91

Excelente

Lo mejor

Argumento, personajes y situaciones. El uso de la cámara, el giroscopio y la pantalla táctil.

Lo peor

El control es aparatoso y el apartado visual ya no es tan impactante como hace 7 años.

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