Análisis

Análisis de Devil's Attorney para Android e iOS

Por Sergio Gracia
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Olvidaos de Phoenix Wright o Apollo Justice, hay un nuevo abogado en la ciudad, su nombre es Max McMann y es todo un personaje: pedante, creído, arrogante y chulito, pero no hay nadie que le haga frente en un jucio, ni aunque su cliente haya sido grabado vendiendo cintas VHS piratas.

Quién iba a pensar que de algo tan aburrido como un juicio pudiera surgir prácticamente un género de videojuegos, y no sólo eso, sino además una de las sagas más exitosas y populares de Capcom. Ace Attorney cuenta con siete títulos repartidos en tres sagas diferentes, cada una de ellas protagonizada por un protagonista: Phoenix Wright y Apollo Justice, ambos abogado defensores, y Miles Edgeworth, fiscal. Pero ojo, porque a éstos les ha salido un duro competidor, y no precisamente de los que luchan porque justicia, aunque pueda sonar contradictorio en un abogado.

Max McMann, un abogado diferente

Si en algo empieza ganando el protagonista de Devil's Attorney es, desde luego, en su nombre. Max McMann es un abogado defensor que empezará desde lo más bajo e irá escalando puestos entre sus colegas de profesión, aunque a éstos no les hará ninguna gracia, sobre todo por su marcada y fanfarrona personalidad.

Como os habréis podido imaginar, en el juego deberemos ir resolviendo juicios en favor de nuestro cliente, aunque éste sea claramente culpable y sus excusas absurdas e increíbles. Ésta es la esencia del juego, su sabor. Un título lleno de humor inglés... tan 'inglés' que en Senri AB no se han molestado en traducir ni doblar el juego que, aunque no sea estrictamente necesario controlar el idioma, sí que ayuda a disfrutarlo al 100%.

Las similitudes con la saga Ace Attorney terminan en el mismo momento en que entramos en el juzgado, pues los procesos se resolverán de una manera radicalmente diferente, con un toque de aire fresco que, a la vez, aprovecha sistemas de juego que todos conocemos más que de sobra y los amolda a sus necesidades de una forma magistral.

¡Protesto, señoría!

El 'gameplay' de Devil's Attorney es extremadamente sencillo y no nos costará más de dos juicios cogerle el truco. Por una parte estamos nosotros, defendiendo a nuestro cliente. La evolución del proceso judicial se decide en cada turno, momento en el que el jugador y la acusación pueden realizar sus acciones, aunque de maneras muy diferentes.

Max McMann cuenta con una serie de puntos de acción que deberá gastar en cada turno utilizando las habilidades que ya posee o va desbloqueando a medida que se avanza en la historia. Existen tres tipos de habilidades que podríamos llamar de ataque, 'buff' y 'debuff' (es decir, mejorar nuestras cualidades o reducir las del contrario). Cuando en un turno hayamos gastado todos los puntos de acción será el momento en que la acusación entre en juego con otra genial bajara de cartas.

El 'enemigo' dispondrá de varios sistemas para hacernos daño: el abogado, los testigos y las evidencias. Cada uno de éstos elementos tendrá sus propios puntos de vida o credibilidad, sin embargo la cosa no queda ahí, pues en ocasiones se pueden presentar expertos que mejorarán el daño de las evidencias o 'entrenadores', que harán lo mismo con los testigos. Al eliminar las evidencias o los testigos, los expertos y entrenadores desaparecerán directamente con ellos. De nosotros depende cómo afrontar un juicio y, aunque no lo parezca, el componente estratégico está ahí, muy presente: ¿acabaremos primero con los testigos que más daño hacen? ¿Vamos a por las evidencias para que los expertos también desaparezcan junto a ellas? ¿Atacamos directamente al abogado o intentamos acabar con todas sus armas para que éste caiga por su propio peso?

La cosa se complica aún más cuando, dependiendo del abogado al que nos enfrentemos, tendrá unas habilidades u otras. Algunos podrán atacarnos directamente, otros se mantendrán al margen pero reforzarán la fuerza de sus testigos, los hay que pueden restablecer su credibilidad en cada turno... el plan de acción cambiará radicalmente en cada nuevo enfrentamiento.

Un abogado de prestigio

Con cada caso ganaremos dinero. Lógico, ¿verdad? Existen dos tipos de bonificaciones: por ganar el juicio y por hacerlo antes de los turnos indicados, lo que supondrá un aumento considerable en nuestros beneficios. Éste dinero podremos invertirlo en engalanar nuestro apartamento, ponernos guapos con trajes y complementos de lujo o dejar niquelado el súper bólido que nos regaló nuestro último cliente. A medida que avancemos en los capítulos iremos desbloqueando más elementos de personalización. ¿Y para qué sirve todo este despliegue de consumismo? Para obtener nuevas habilidades.

Como si de un RPG se tratase (de hecho el sistema de 'combate' ya nos recuerda enormemente al género) contaremos con tres árboles de habilidades que iremos desbloqueando mientras completamos sus casillas. Éstos corresponden con los tres tipos de ataque que hemos mencionado anteriormente y, dependiendo de nuestro estilo de juego o intereses, avanzaremos por uno u otro camino. En ocasiones, cuando ganamos un juicio importante, nuestro cliente nos dará un regalo a elegir entre tres posibles objetos. Éstos suelen potenciar ataques que ya poseemos, mejorar nuestros puntos de acción o la credibilidad en el juicio

En definitiva, Devil's Attorney es un juego extremadamente divertido y original. La falta de una traducción al castellano le resta puntos de forma inevitable, pero si no tienes ningún problema con el idioma de Shakespeare es, sin lugar a dudas, uno de los imprescindibles en el catálogo de Android e iOS. Como pega más remarcable está su nivel de dificultad y duración. Aunque nos deje elegir entre nivel fácil, medio y difícil, el juego no nos durará mucho si lo cogemos con ganas.

Valoración

Uno de los títulos más originales y divertidos de la Google Store e iTunes que combina un fantástico humor con jugabilidad sencilla pero bien elaborada.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

La idea del juego es simplemente genial.

Lo peor

Puede hacerse algo fácil y corto. No está traducido ni doblado.

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