Análisis

Análisis del DLC La Ciudadela de Mass Effect 3

Por Daniel Quesada
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La Ciudadela nunca duerme. Por eso, no es de extrañar que Shepard aún tenga una última aventura por superar en este punto de encuentro galáctico.

Tras los más discretos Desde las cenizas, Leviatán y Omega, llega el último y definitivo contenido descargable a Mass Effect 3. Y decimos definitivo porque sirve de colofón a todo lo contado hasta ahora, pero también porque es el más completo de todos los DLCs que se han lanzado, con diferencia. No en vano, la descarga ocupa... ¡4 gigas! Y cuesta 1200 Microsoft Points/15 euros, un precio algo alto, pero que en este caso nos parece más justificado.

Esta expansión se divide en dos partes bien diferenciadas. Por un lado, hemos de superar un nuevo arco argumental. Tras eso, se nos abre un nuevo y amplio escenario en la Ciudadela para que disfrutemos a nuestro ritmo de diferentes minijuegos y encuentros con viejos amigos.

Todos para uno...

Vamos con esa primera parte. La historia arranca con un mail en nuestro puente de mando, que nos invita a tomar unos días de descanso mientras los técnicos organizan una puesta a punto a la Normandía. A partir de ahí, recibimos un piso en la Ciudadela por cortesía de Anderson, para que nos sirva como "base de operaciones". En realidad, es como un remix de las distintas ventajas de la Normandía (selector de armadura, mensajería, centro de modificación de armas...), pero con un aspecto más llamativo y algunas sorpresas desperdigadas, como mensajes que nos hablan del pasado de Anderson.

Lo que prometía ser un día de relax se pone patas arriba cuando un nuevo personaje, la analista Brooks, una funcionaria inexperta en combate que acude a advertirnos de que alguien está pirateando nuestros archivos y comunicaciones. Todo esto desembocará en una nueva ensalada de investigaciones y tiroteos por los entresijos del distrito Silver Sun, un área de la Ciudadela que no habíamos explorado. No os vamos a desvelar los detalles del argumento ni los "giros de guión" que os esperan, pero todo ello se resume en una aventura que nos quiere contar qué es lo que define al propio Shepard como héroe. Aunque la moraleja es molona, no deja de ser cierto que la historia incluye bastantes tópicos propios de estas historias de ciencia-ficción.

Pero, aunque el argumento nos parezca algo estándar, la grandeza de esta historia está en los pequeños detalles. Por un lado, se trata de un mini-homenaje a Shep y su tripulación y, de hecho, es la primera vez que vemos a todos nuestros aliados (los que hayamos conservado con vida, claro) combatiendo junto a nosotros en mitad de la partida. Ciertos planos son realmente emocionantes para el que haya vivido la aventura de Mass Effect desde el principio. Además, en diferentes momentos de la trama, se nos recuerdan hitos fundamentales en la cronología de este universo: la instauración de la genofagia, la construcción de la primera Normandía... Hay mucho que recordar y grandes detalles para el jugador que haya estado atento todo este tiempo.

El otro gran incentivo es el humor. Sí, en los tres juegos siempre ha habido alguna pildorilla simpática, pero en este DLC los guionistas han echado el resto: se nos ofrece un auténtico festival de situaciones absurdas (no os perdáis el "momento cepillo de dientes"), bromas maliciosas hacia el pobre Shepard y, en definitiva, montones de gags que, por primera vez en la saga, me han hecho reírme a carcajadas. Pero no os preocupéis, pues estos momentos no comprometen los momentos de tensión, sino que más bien refuerzan el cariño que hemos ido cogiendo a los personajes con el tiempo.

¡Vámonos a los "recreativos"!

Cuando acaba esta parte de la historia (dura cerca de 3 horas), tenemos libertad para explorar el distrito de Silver Sun y descubrir todo lo que tiene que ofrecer: apuestas, minipruebas con los que obtener premios, como una especie de Black Jack o un juego de peleas. De estos retos complementarios, sin duda el más interesante es el Simulador de Combate de Armax: se trata de superar rondas de enemigos con la ayuda de dos miembros del pelotón. Funciona de forma parecida al modo multijugador (aunque esta prueba se supera en solitario): podemos elegir el bando al que enfrentarnos, la dificultad o las armas, asignarnos hándicaps... Con los premios que ganamos al superar rondas obtenemos dinero o nuevas variantes para el combate. Sin duda, una experiencia muy entretenida y atractiva. ¡Como si tuviéramos poco con intentar desbloquearlo todo en el multijugador!

Y así concluye la ronda de expansiones para Mass Effect 3, con un punto final que no rompe moldes pero que sí es tremendamente completo y que, sobre todo, sabe guiñar el ojo a los que, seis años atrás, descubrimos a ese guerrero anónimo llamado Shepard y decidimos enrolarlos en su tripulación. Hemos disfrutado del viaje, comandante.

Valoración

Una buena despedida del juego, que lejos de contar "una historia más", aporta mejoras útiles y divertidas a la aventura.

Hobby

84

Muy bueno

Lo mejor

Ofrece contenido variado y equilibrado. Su humor absurdo es un puntazo.

Lo peor

No todo el mundo estará dispuesto a sacrificar 4 gigas. La historia principal es bastante tópica.

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