Análisis

Análisis de Dragon Fin Soup

Por David Alonso Hernández
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Versión comentada: PS3

El análisis de Dragon Fin Soup nos presenta a una Caperucita Roja adaptada a nuestros tiempos... o mejor dicho, con un carácter "difícil" y algún que otro problemilla con el alcohol. ¡Qué tiemble hasta el Lobo Feroz!

Dragon Fin Soup es una de las apuestas de Sony para los juegos de PS Plus en noviembre, que -un mes más- tiene a los títulos independientes como protagonistas de la renovación mensual de su Colección de Juegos al Instante. Para los que no hayáis oído hablar con anterioridad de este 'indie', os contamos que es obra de Grimm Bros, un pequeño estudio afincado en Philadelphia, Estados Unidos, y que buscó financión en Kickstarter para afrontar este proyecto.

La campaña de crowdfunding fue todo un éxito y los autores consiguieron superar ampliamente los 24.000 dólares que requerían inicialmente, lo que les permitió añadir algunas mejoras a su idea inicial, así como lanzar el juego en otras plataformas además de PC, como por ejemplo en PS3, PS Vita y PS4, versión a la que hemos dedicado este análisis.

La historia de Dragon Fin Soup, que está repleta de humor y guiños a otras obras, como libros, películas u otros videojuegos, nos pone en la piel de Red Robin, una adaptación oscura de Caperucita Roja que poco tiene que ver con el personaje del cuento. De hecho, aquí nos encontramos con una joven retorcida, un tanto egoísta y con un gusto desmedido por el alcohol, factores con los que tiene que convivir para recuperar su memoria, objetivo que le lleva a embarcarse en una serie de misiones enmarcadas en un action RPG con dosis de Roguelike, o lo que es lo mismo, avanzando por unos mapeados, generados en esta ocasión de manera procedural, y con un sistema de turnos y "casillas".

¿Dónde vas, pequeña?

Con estas premisas, y tras una breve introducción que nos mete en ambiente a través de una sucesión de globos de texto, arranca este RPG que bebe de los clásicos del género, tanto en mecánica jugable como en su aspecto pixelado, pero que añade algunos elementos "actuales" que ayudan a modernizar el mundo que rodea a esta irreverente Caperucita Roja.

En un primer momento Red Robin es el único personaje seleccionable (aunque posteriormente podemos desbloquear otros) y, como ya es tradición en los RPG, empiza su andadura casi, casi con lo puesto, por lo que nos toca comenzar a explorar el universo aleatorio mientras conocemos a otros habitantes y nos familiarizamos con su sistema de inventario, que pronto empieza a llenarse de objetos y armas.

Y es que nuestra Caperucita, además de un poco borrachina, pronto demuestra que es una auténtica experta en combate, y que es capaz de dominar tanto armas blancas como de fuego, lo que le permite afrontar las diferentes mazmorras, algunas de ellas bastante exigentes, con ciertas garantías ante la avalancha de enemigos que no dudan en atacarnos con asiduidad. Ah, y cuando las armas se quedan cortas, Red Robin no duda en hacer uso de la magia y es capaz de lanzar hechizos de diverso tipo y que están centrados en los elementos, como fuego o aire.

El sistema de combate, bastante dinámico, da la impresión de funcionar a tiempo real, pero en realidad se basa en una sucesión de turnos en los que la estrategia resulta fundamental. Cada ataque tiene una potencia y un alcance "de casillas" concreto, a lo que hay sumar que -en muchas ocasiones- nos acompaña una mascota u otros personajes, lo que potencia el componente estratégico, si bien es cierto que algunos problemas con su IA hacen que a menudo perdamos el control de lo que sucede en pantalla.

Evidentemente, no todo es pelear en Dragon Fin Soup (aunque hay muchos enfrentamientos) y el título de Grimm Bross incluye un buen número de puzles, diálogos, minijuegos y, muy importante, un sistema de 'crafting' que nos permite crear o potenciar todo tipo de objetos. De nuevo, la idea aquí es buena, pero el sistema de menús e inventario no es tan intuitivo como nos gustaría, lo que a veces nos complica las tareas de forma innecesaria.

Dos modos de juego extra, Laberinto Eterno y Supervivencia, que nos insta a sobrevivir el mayor tiempo posible ante las oleadas de enemigos, completan la oferta jugable de este RPG independiente, que -también en el plano técnico- pretende trasladarnos a épocas pasadas, y a puesta por una vista elevada, que se puede regular en altura, y que nos muestra unos personajes y escenarios de aspecto pixelado, aunque con bastante detalle... lo cual crea un universo rico, pero que -jugando- llega a crear confusión cuando nos desplazamos, ya que el exceso de elementos despista y quita visibilidad.

En definitiva: Dragon Fin Soup es un buen RPG de estilo clásico con acertados toques Roguelike, pero que no despunta especialmente en ninguno de sus apartados y se ve ensombrecido por algunos fallos, como la IA de nuestros compañeros de batalla o una historia un tanto descafeinada, a pesar de su simpático sentido del humor.

Valoración

Una interesante propuesta que mezcla elementos RPG de corte cásico con pinceladas de Roguelike, todo con un acertado aire 'retro'. Sin embargo, algunos problemas jugables y una historia irregular hacen que no despunte en el género.

Hobby

72

Bueno

Lo mejor

Su sentido del humor. Es extenso y tiene una dificultad alta, lo cual es un aliciente.

Lo peor

La historia no engancha. Algunos problemas con la IA de nuestros compañeros.

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