Análisis

Análisis de Final Fantasy X/X-2 HD Remaster

Por Borja Abadie
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Versión comentada: PS3

Square Enix tira de nostalgia, más de 10 años después de su lanzamiento original, y nos trae Final Fantasy X y Final Fantasy X-2 en HD, dos de los grandes episodios de la saga en PS2, ahora en PS3 y PS Vita.

La saga Final Fantasy no pasa precisamente por su mejor momento, y buena prueba de ello es el buen sabor de boca que nos ha dejado este remake en HD de dos de las últimas entregas “clásicas” en la serie, Final Fantasy X y FF X-2, en comparación con las entregas de PS3 y 360, la trilogía FF XIII. Como sabéis, esta edición X/X-2 HD Remaster incluye los dos juegos originales, con los añadidos de la versión internacional en el caso de X-2 y con el añadido de The Last Mission, una expansión de esa última entrega.

Lo primero que hay que dejar bien claro es que el remozado en HD no es un simple filtro cutrón como hemos visto en otros remakes similares, sino un gran trabajo que en algunos momentos da perfectamente el pego como un juego de la primera hornada de PS3, y eso es mucho decir para dos juegos de PS2 con más de 10 años de antiguedad. La cantidad de cambios que se han introducido incluyen nuevas texturas, efectos, remasterización de la banda sonora, trofeos para hacer el "freak", etc... También incluye Eternal Calm, un ladrillo de 30 minutos en vídeo que nos explica cómo Yuna decidió embarcarse en la aventura de FF X-2 después de los acontecimientos de Final Fantasy X. Pero vamos partes.

Final Fantasy X, uno de los últimos grandes

Final Fantasy X es, con diferencia, la apuesta ganadora que incluye el pack. Las aventuras de Tidus, Yuna, Auron, Wakka y compañía son de las que no se olvidan fácilmente. Su estilo pausado con combates por turnos y las numerosas escenas pueden desesperar a los amantes de experiencias más dinámicas, pero el sistema de batallas es robusto, profundo y con multitud de opciones, como pasa con el resto de la aventura.

El sabor de los Final Fantasy clásicos es algo difícil de olvidar para los que hayan disfrutado de aquellas joyas en su momento, aunque el ejercicio de nostalgia al rejugarlo nos ha vuelto a sorprender. Esa magia perdida de la que tanto se ha hablado está muy presente. Los personajes, pese al pasteleo del romance Yuna-Tidus, son mucho más emblemáticos que los de la saga XIII y la historia también resulta mucho más interesante, épica y está mejor contada.

La cantidad de opciones de personalización de nuestro grupo es bestial. Además de las armas y accesorios con los que podemos equiparles, el sistema de subida de nivel es espectacular. En su momento fue muy criticado, porque sustituía los clásicos niveles por un gigantesco tablero que podía resultar bastante complicado. La realidad es que es lioso, pero las posibilidades de personalización que encierra son tremendas. En los combates recibimos esferas y unidades de desplazamiento para movernos de casilla en casilla por el tablero. El caso es que el tablero está completamente abierto, por lo que podemos desarrollar al personaje en la dirección que más nos guste. Aunque de inicio Lulu es la maga negra y Auron un guerrero, podemos transformarlos en lo que nos dé la gana.

Las invocaciones, todo un clásico de las anteriores entregas, vuelven por la puerta grande. Tenemos 8 disponibles, aunque luego podemos encontrar y "capturar" a sus versiones oscuras, todo un reto solo apto para los más expertos y dedicados. Además de todas las habilidades que podemos aprender y utilizar, Kimhari (una especie de humano felino, de la raza de los ronso) puede aprender las habilidades de los monstruos, multiplicando más aún las opciones en los combates.

Tampoco podemos pasar por alto los detalles que la saga nunca debió perder, como los “mini-mega-juegos”, por ejemplo. Una vez más, te puede parecer que el blitzbol tiene un desarrollo muy lento, pero es el descanso perfecto entre tanto combate. La banda sonora es otro de esos elementos que supera con creces a las entregas de PS3, con un Nobuo Uematsu aún en su mejor momento.

Final Fantasy X-2: haciendo experimentos

Por su parte, Final Fantasy X-2 es una aventura muy distinta a la anterior. Controlamos solo a Yuna, Rikku y a una nueva heroína, Paine. Los combates cambian por completo, ya que abandonan los turnos estrictos por una mezcla clásica en la saga, el "Active Time Battle" en el que el tiempo no para de correr pese a que cada personaje tenga que esperar un tiempo para ejecutar sus ataques como en un FF por turnos. Además, y dado que las 3 heroínas forman un conjunto muy saltimbanqui y de posturitas, se nos premia por ejecutar los golpes de las tres heroínas casi al mismo tiempo, creando cadenas de ataque (combos de toda la vida) que restan mucha más energía a los enemigos y que resultan indispensables para acabar con algunos de ellos.

El cambio de vestimentas no es más que una presentación visual más atractiva, dinámica y ágil de los trabajos que hemos vistos muchas otras veces en la saga. Así, Yuna, Rikku y Paine pueden cambiar de rol en cualquier momento de la batalla para convertirse en maga negra, ladrona, cantante pop, etc... lo que nos da acceso a distintas habilidades. Para los más talibanes, toda esta estética de japanese pop y estilo "femenino" ya fue una chorrada que recibió todo tipo de críticas en su momento (y casi seguro que en buena parte lo es), pero es muy probable que ni siquiera le hayan dado la oportunidad que se merece a un sistema que resulta de lo más profundo.

Además, esta reedición es mucho más completa, ya que cuenta con todos los extras que se añadieron para la edición internacional del juego, como la posibilidad de capturar monstruos, entrenarlos, enfrentarlos en batallas en una arena o incluso la posibilidad de capturar a otros personajes, que también pueden formar parte de nuestro grupo de batalla. Sinceramente, las opciones que otorgan las innumerables habilidades de monstruos y personajes hacen de esta entrega una de las más completas de toda la saga. 

Eso sí, la historia es mucho más insulsa que la de FF X, por momentos incluso incomprensible, empezando por el cambio radical que sufre Yuna entre ambas entregas, de mojigata invocadora a estrella pop sexy al estilo Disney. El sistema de subida de nivel es mucho menos personalizable que el de Final Fantasy X, aunque la cantidad de vestidos, y por ello habilidades, con las que equiparnos suple perfectamente la ausencia del tablero de esferas de la anterior entrega.

El broche final

El suculento pack lo completa FF X-2 The Last Mission, una expansión que nunca llegó a ver la luz por estos lares. En ella, controlamos solo a una de las tres protagonistas de FF X-2 en la torre de Lutycyr, un fortín con 80 pisos que debemos superar sin morir. El estilo de juego se da un aire a los FF Tactics, moviendónos por casillas y turnos cual RPG estratégico. Entramos a la torre con lo puesto y debemos ir recopilando vestisferas y todo tipo de objetos para hacer frente a los numerosos enemigos.

Si caemos en combate, de vuelta al inicio, aunque podemos guardar partida entre piso y piso para hacerlo más llevadero. El cambio jugable, una vez más, es bastante radical respecto a los dos juegos anteriores, aunque si has jugado a FF X-2 todo resulta familiar (magias, objetos, trajes, etc...)

Recordad, que aunque no lo hemos probado, también saldrá en PS Vita (FF X en formato físico y FF X-2 solo descargable). En total, ofrece más de 200 horas de juego, lo que le convierte en uno de los juegos más baratos del mercado en función de lo que oferta. Tremendamente recomendable para los que no los jugaron en su momento, para los que quieran recordar buenos tiempos y completar la historia con The Last Mission y para cualquier fan del buen rol.

Valoración

Una prueba viviente en HD de porqué Final Fantasy antes molaba y era una saga indispensable en el mundo del rol.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Dos juegazos a un precio bestial. Más de 200 horas. Nostalgia justificada. Que te molen los turnos.

Lo peor

FF X-2 es inferior al X. Que no te gusten los combates por turnos. Mecánicas “viejunas”.

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