Análisis

Análisis de Finding Teddy para iOS

Por David Alonso Hernández
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LookAtMyGame y Storybird Games nos presentan Finding Teddy, una aventura gráfica para iphone, iPad e iPod Touch que nos traslada a la época dorada del género.

El género de las aventuras gráficas ha encontrado un excelente "hogar" al que trasladarse en los dispositivos táctiles con iOS, Android o Windows Mobile. El reducido coste de desarrollo para estas plataformas unido a la facilidad de distribución en tiendas virtuales como Apple Store o Google Play, ha propiciado que muchas pequeñas compañías (y no tan pequeñas) apuesten por 'rescatar' un género que, tras vivir una época dorada durante la década de los 80 y 90, fue perdiendo fuelle hasta casi desaparecer en consolas, y que ha ido "sobreviviendo" en PC con cada vez menos representación, pero con títulos de gran calidad.

Por suerte, en los últimos tiempos hemos visto como estas plataformas de distribución digital han favorecido la aparición de aventuras gráficas en todo tipo de sistemas, como el genial The Walking Dead, que aunque no apuesta por un desarrollo "clásico", supuso un soplo de aire fresco en el género e incluso consiguió el galardón a mejor juego del año en los Spike VGA 2012 por encima de las grandes superproducciones 'triple A'.

Por su parte, títulos tan interesantes como Yesterday, Hidden Runaway o Hollywood Monsters, de los españoles de Pendulo Studios han demostrado que este tipo de juegos aún tienen mucho que decir. Y lo mejor de todo es que la lista no acaba ahí y las tiendas virtuales están repletas de aventuras gráficas "añejas" como la mítica saga Monkey Island, Broken Sword o Myst, así como de nuevas propuestas que -aunque beben de este tipo de clásicos- ofrecen historias totalmente inéditas y mucha, mucha calidad.

Finding Teddy es un buen ejemplo de este último grupo de aventuras clásicas de nueva hornada. Directo desde la mentes de por LookAtMyGame y Storybird Games, se trata de un título que con un precioso aspecto 'retro' y un desarrollo pausado que nos obliga a devanarnos los sesos constantemente a la 'antigua usanza'.

Encontrando a Teddy

El juego arranca con una pequeña introducción en la que vemos a una pequeña niña durmiendo junto a su oso de peluche. En un momento dado, una pata de araña gigante sale del armario de su habitación y se lleva a Teddy, el osito, sin que la niña se percate. 

Momentos después, la niña despierta y descubre que Teddy ha desaparecido, por lo que decide introducirse en el armario (¿no es lo que haríamos cualquiera?), y transportarse así a un mundo de fantasía en el que, según parece, ha debido ir a parar su oso.

Decimos "según parece" porque esta sencilla introducción es el único argumento de Finding Teddy, ya que el juego carece totalmente de diálogos -ni siquiera nos dicen el nombre de la protagonista- o de algún tipo de secuencias que nos vayan desvelando información. En su lugar, y sin ninguna explicación, la aventura nos insta simplemente a avanzar y a descubrir los retos repartidos en su mundo de fantasía. Visto así parece un poco "soso" ¿verdad?

Pues os aseguramos que no lo es en absoluto; pronto nos damos cuenta de que, sin saber muy bien por qué, conseguimos "conectar" con la protagonista y con su búsqueda. Que no nos hacen falta diálogo o línea de texto alguna para sumergirnos en una historia que, poco a poco y casi sin darnos cuenta, se va desgranando y que nos mete de lleno en la pantalla de nuestro iPhone o iPad.

Viajando a un mundo mágico

Finding Teddy consigue ese sentimiento de inmersión gracias a una excelente cohesión entre todos sus apartados, y en la que lo primero que nos atrapa desde el primer momento es un aspecto técnico que podríamos calificar, casi, casi, de "mágico".

Todas las localizaciones, personajes y animaciones del juego han sido dibujadas a mano con un gusto exquisito, reuniendo así un precioso trabajo artístico que -ya por sí sólo- nos invita a seguir avanzando para descubrir nuevos escenarios, situaciones...

Igual de importante que esta calidad artística, o mejor dicho, el 'complemento' indispensable que hace que ésta sea tan especial, es un apartado sonoro muy cuidado, y que logra transmitir los sentimientos que, en esta ocasión, no cuentan las palabras.

Pero este trabajo artístico no serviría de nada sin un desarrollo atractivo (al fin y al cabo esto es un juego), y -por suerte- Finding Teddy también consigue acertar en este punto.

La mecánica es la habitual, aunque simplificada, de las aventuras gráficas de corte clásico: tocando en la pantalla viajamos entre las diferentes pantallas estáticas, interactuamos con distintos elementos o recogemos objetos.

Encontrar y descubrir dónde debemos usar estos objetos, solucionar puzles en los que debemos "comunicarnos musicalmente" a través de una partitura, o encontrar orbes, que están ocultos en los escenarios y nos dan acceso a nuevas imágenes conceptuales, es nuestro cometido en esta aventura.

La mayoría de estos puzles no son demasiado complicados (usar llave en candado, dar madeja de lana a 'gatete' para que baje del árbol...etc.) y es posible avanzar de una forma relativamente fluida sin problemas, por lo que -si somos duchos en este tipo de juegos- es posible terminar los 3 capítulos de Finding Teddy en apenas un par de horas.

Esta reducida duración, además de la falta de extras o de elementos que aporten 'rejugabilidad' una vez terminada la aventura, es el único -aunque importante- handicap de Finding Teddy y el motivo que le impide alcanzar más puntuación. 

Aún así, si os gustan las aventuras gráficas "bonitas" y tenéis por ahí 1,79€ que no sabéis muy bien dónde invertir, no dudéis en darle una oportunidad. ¡No os arrepentiréis!

Valoración

Una aventura gráfica de corte clásico que convence por su genial trabajo artístico y por sus puzles. Una pena que se haga tan corto y que no tenga extras de interés, aunque el reducido precio lo compensa en parte.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Muy cuidado artísticamente y con un desarrollo que nos atrapa desde el primer momento...

Lo peor

Hasta que, de repente, nos damos cuenta de que se ha acabado en unas dos horas.

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