Análisis

Análisis de Godzilla en PS4

Por Daniel Acal
-

Versión comentada: PS4

Godzilla en PS4 nos permite manejar a uno de los mayores iconos del cine japonés en un juego de acción que disfrutarán sobre todo los fans del tokusatsu más genuino, ya que está trufado de referencias y aparecen los kaiju más conocidos. Por desgracia, como juego de acción Godzilla en PS4 deja mucho que desear, como trataremos de dejar claro en este análisis.

51 años después del estreno de su primera película, Godzilla nos pone en la escamosa piel de uno de los mayores iconos del cine japonés en un juego de acción para PS4 y PS3 que nos permite enfrentar a un gran surtido de kaiju (así denominan los japoneses a estos monstruos gigantes) en batallas en las que podremos destrozarlo prácticamente todo a nuestro paso. Ante un planteamiento a priori tan atractivo, ¿qué podría salir mal? Pues por desgracia muchos aspectos son criticables en este trabajo de Natsume Atari, aunque la buena intro del juego y la (aparente) variedad de modos de juego que promete su pantalla de inicio nos invitan a pensar en positivo.


Destruir por el mero placer de destruir

El modo principal de Godzilla se llama Dios de la Destrucción. Su premisa general es sencilla: manejando al enorme monstruo mutante de la Toho tendremos que cumplir los objetivos que se nos marquen en las 25 áreas en total de las que consta esta modalidad. Lo primero es aprender todas las habilidades y recursos ofensivos de Godzilla, que no son pocos. Podemos ejecutar un pequeño combo de golpes a corta distancia, agarrar (aunque esto depende del oponente que tengamos delante), dar coletazos o abrasarlo todo con nuestro aliento nuclear. Este último ataque necesita que esté llena la barra de energía correspondiente y tiene distintas manifestaciones, como un barrido horizontal (especialmente útil contra las hileras de tanques) o liberlarlo desde las placas dorsales (lo que nos permitirá destruir a los molestos mosquitos... digooo helicópteros que revoloteen a nuestro alrededor. La variedad de los ataques es alta y algunos pueden ser potenciados si previamente realizamos el mítico rugido de Godzilla. Lo malo es que el movimiento de nuestro bicharraco es terriblemente lento y tosco, sus giros son muy torpes y desplazarnos por los escenarios es un auténtico suplicio. Entendemos que Godzilla es un monstruo gigante que no caracteriza precisamente por su agilidad ni por su rapidez, pero no nos habría importado nada que sus creadores se hubiesen tomado una "licencia creativa" en aras de lograr que el juego fuese algo más fluido. Normalmente criticaríamos que los escenarios sean tan pequeños y cerrados en un juego de estas características, pero la verdad es que casi terminamos agradeciendo este defecto, porque si fueran más grandes nos pegaríamos un tiro...

Pero lo peor de las misiones en este modo principal de Godzilla no es el tosco control de la criatura sino lo absurdamente repetitivos que son sus objetivos. En la inmensa mayoría de las misiones nuestro cometido principal es destruir los generadores que haya en el área, arrasando con todo lo que pillemos por el camino. Según la misión, nuestras labores destructivas serán interrumpidas por la llegada de otro kaiju o monstruo gigante que deberemos derrotar también para que nos den la misión por terminada. Hay otros objetivos secundarios en cada nivel (acabar con un determinado número de tanques o helicópteros, destruir el 100% de los edificios y estructuras de ese escenario, encontrar ciertos puntos donde podremos recoger datos sobre nuestro kaiju...). Y cuanto más destruyamos, más grandes y fuertes nos haremos. Pero en esencia, todos los niveles se reducen a encontrar los generadores y destruirlos, mientras acabamos con el bicharraco de turno si hace acto de presencia... Aunque no negamos que nos gusta destruir por el mero placer de destruir, no habría estado de más que hubiesen introducido algo más de variedad en este sentido.

Godzilla derriba edificios... y gobiernos

El desarrollo de Godzilla en PS4 incluye bifurcaciones al estilo Out Run que harán que, según hacia dónde vayamos, nuestro lagartón radiactivo visite (destruya) unos escenarios u otros. Hay entornos rurales, ciudades, puertos, bases militares... Y como comentábamos antes, aunque parezcan amplios, están burdamente delimitados por una línea de puntos (es curioso qie Godzilla pueda atravesar edificios como si fueran de mantequilla y le detenga en seco una simple línea de puntos). Pero además estas bifurcaciones también delimitan el nivel de dificultad (de ahí lo de Out Run), enmarcadas en curiosos "cambios de gobierno". Según la dificultad y nuestro avance, cambiará el ministro/a de Japón, que podrá endurecer o no el nivel de agresividad de las defensas (algunos incluso intentan empatizar con Godzilla). Estas declaraciones de intenciones (con textos en castellano y voces en inglés) tanto del primer ministro japonés como de la portavoz de la Fuerza G tienen su gracia e incluso a veces resulta algo... perturbador conocer por adelantado cúales son los planes o las reacciones de los insignificantes humanos a nuestros actos.

Además de su rejugabilidad hasta acceder a los últimos niveles bloqueados de primeras y de ver todas las bifurcaciones posibles (aunque, insistimos, los objetivos suelen ser idénticos en todos los casos), este modo Dios de la Destrucción tiene dos variantes: por un lado podemos asumir el rol de otro kaiju que defienda la humanidad del ataque de Godzilla; y por otro podemos sembrar la destrucción manejando a otro bicharraco. En el juego aparecen un total de 46 kaiju. Y aunque algunos son variantes de otros (por ejemplo está Godzilla en versión 1964 y 2014, MechaGodzilla, SpaceGodzilla...) la mayoría tiene sus propios ataques y particularidades (unos son voladores como King Ghidorah o la versión adulta de Mothra), otros no son antropomórficos como la araña Kumonga o el citado Mothra en su versión larva, etc. Muchos de los kaiju hay que desbloquearlos previamente y todos pueden potenciar sus ataques y habilidades usando distintos items que recogeremos durante el desarrollo. Esto se hace en el apartado Modo Evolución, aunque no podremos usar dichas mejoras en todas las modalidades del juego. Conseguirlos todos los kaiju y evolucionarlos tiene su miga y nos puede llevar mucho tiempo... pero a costa, recordemos, de un desarrollo repetitivo que muchas veces se vuelve tedioso. 

Godzilla, rey de los kaiju

En Godzilla también tenemos una especie de modo Horda llamado Rey de los Kaiju que nos invita a resistir oleadas de kaiju asumiendo el papel de uno de ellos (podremos elegir entre 26 distintos aunque insistimos, algunos son meras variantes de otros)... y a ver si conseguirmos llegar a los primeros puestos en las tablas de clasificaciones Online. Y al acabar por primera vez el modo Dios de la Destrucción se abren dos modalidades más: el modo Diorama (en que que como si fuéramos un director de cine de la Toho nos podremos crear nuestras propias escenas, seleccionando el escenario entre 19 modelos posibles y todos los elementos que intervendrán en ella, su posición, etc. (eso si, para poder seleccionar un elemento hay que haberlo desbloqueado previamente). Y en segundo lugar, la Guia de los Kaiju, donde se nos cuenta la historia de cada bicharraco, anécdotas de su creación, características como su altura y peso, sus apariciones en películas, etc. Una pequeña enciclopedia kaiju que, a la postre, es el detalle que más nos ha gustado de Godzilla.

Un modo Online donde dos o un máximo de tres kaiju pueden darse de coletazos y escupirse sus respectivos rayos y alientos radioactivos (sí, habeís leido bien, dos o como mucho tres jugadores, todo un "avance" con respecto a otros títulos de este mismo corte como los míticos arcades de SNK King of the Monsters o aquel notable War of the Monsters que Sony editó para PS2) cierran el capítulo de modos de juego. Y lo cierto es que Godzilla no anda mal servido en este sentido, aunque por desgracia todos ellos están lastrados por su tosco control y lo repetitivo de su desarrollo. Eso sí, la versión PS3 no cuenta con el modo Online, una omisión incomprensible viendo lo limitado que es este modo VS en PS4. Y presenta, eso sí, algunos "recortes" más pero en este caso lógicos (nos referimos a todas las funciones que tiene el Dual Shock 4 que no están en el Dual Shock 3,  como el uso del touchpad, escuchar a los miembros de la Fuerza G por el altavoz del mando, etc.). Lamentablemente, no hemos podido comprobarlo por nosotros mismos porque no disponemos de esa versión pero, en cualquier caso, a la versión de PS3 habría que restarle algunos puntos con respecto a la nota que lleva el de PS4.

Un apartado gráfico radioactivo

En lo que no creemos que ambas versiones anden muy alejadas es en la parcela técnica, ya que los gráficos que muestra la versión PS4 de Godzilla son perfectamente posibles en una PS3... y sin demasiados esfuerzos. Poco bueno tenemos que decir de este apartado, ya que ni el modelado de los kaiju es espectacular, ni sus animaciones son precisamente deslumbrantes ni desde luego los escenarios logran impresionar lo más mínimo (o se ven vacios o están llenos de edificios "clónicos" que estallan ante nuestros coletazos casi como si fueran melones maduros al chocar contra el suelo). Al menos el apartado sonoro sí mantiene un buen nivel, con una apropiada banda sonora y unos efectos más que dignos, destacando cómo no el característico "rugido" de Godzilla.


En fin, que nos encantaría poder decir que estamos ante un juego a la altura de este icono del cine, pero no es así. De poco nos sirve poder decidir entre asumir el rol salvador del Godzilla de la serie Showa o ser el Godzilla inmisericorde y destructivo de la serie Heisei. O poder controlar a monstruosos kaiju como Hedorah, Battra o Jet-Jaguar si en el fondo la inmensa mayoría de las misiones se reducen a explorar torpemente un escenario feo y delimitado en busca de los generadores de marras. Si ningún juego de los (relativamente) recientes protagonizados por Godzilla (Destroy All Monsters, Save the Earth, Unleashed...) logró convercernos, éste tampoco lo consigue. Le honra no haber intentado aprovechar el tirón de la peli del año pasado (una tendencia sorprendentemente actual, como comento en mi última entrada de blog). De hecho, tal vez si hubiesen decidido lanzarlo en un pack con alguna de las 28 pelis que oficialmente tiene esta criatura a sus espaldas como en su momento se hizo con el juego de Rambo (que es peor que éste, todo sea dicho), a lo mejor en conjunto hubiera sido más rescatable. Pero Godzilla sigue mereciendo un juego a la altura de su descomunal tamaño y de su fama a nivel mundial.


Valoración

Tosco, repetitivo y gráficamente antediluviano, sólo los fans de Godzilla disfrutarán de este juego de acción que nos permite enfrentar a los kaiju más famosos de las películas mientras lo destrozamos todo a nuestro paso.

Hobby

58

Regular

Lo mejor

Manejar a una buena variedad de kaiju. Las referencias a las pelis.

Lo peor

Técnicamente es muy mejorable y es terriblemente repetitivo.

Lecturas recomendadas