Análisis

Análisis de Guitar Hero Live

Por Alberto Lloret
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Versión comentada: PS4

Con Guitar Hero Live, el género musical vuelve a la vida, tal y como os contamos en nuestro análisis. Un título que, lejos de seguir las pautas del pasado, se “reinventa” como solo los grandes genios de la música saben hacer.  

Apenas tres días antes del lanzamiento, Activision nos ha enviado la copia de PS4 para el análisis de Guitar Hero Live, la vuelta de la compañía a los juegos musicales. No os voy a engañar si os digo que, después de la sobreexplotación que vivió el género –sumado a que he devorado anteriores experiencias musicales, como los Guitar Freaks de Konami- ni me apetecia demasiado, ni tenía demasiadas esperanzas. Y más tras ver Rock Band 4. Pero, como con Dragon Quest Heroes, el tiempo se ha encargado de darme una bofetada de realidad.

 

Guitar Hero Live es, al mismo tiempo, una experiencia fresca y, a la vez, una experiencia conocida. ¿Y cómo puede ser esto? Pues porque, aunque la base del juego sigue siendo la misma (notas que bajan por la pantalla, algunas especiales que nos permiten fliparnos y activar el poder de estrella para puntuar doble…), introduce las suficientes novedades, tanto jugables como en modos de juego, para que no nos deje la sensación de ser otra vez lo mismo.

 

Una nueva guitarra... y forma de jugar

La primera y más importante es la guitarra. El nuevo periférico de plástico es, sin ningún tipo de duda, una de las mejores que se ha creado para este tipo de juegos. Viene desmontada en dos piezas, y una vez ensamblada tras un “clic”, ya es imposble desmontarla. Es robusta. da la sensación de estar bien construida y cuenta con algunos elementos de sobra conocidos, como el botón Hero Power, la palanca de vibrato/trémolo o la pieza central para rasgar las notas.

 

La gran novedad de la guitarra es la disposición de los botones, que ahora son un total de seis y están en dos hileras contiguas de 3. Cada hilera representa un color (blanco o negro), además de contar cada hilera con una textura distinta (negro rugoso, blanco liso). Esta nueva disposición acaba con las subidas y bajadas por el mástil de anteriores Guitar Hero, al tiempo que introduce acordes más “reales” si lo comparamos con una guitarra de verdad, además de permitirnos acordes de cejilla (presionar el mismo botón en las dos hileras).

 

Todas estas novedades tienen en pantalla una nueva representación gráfica, que es bastante más intuitiva de lo que parece. Todas las notas descienden por tres carriles, con las blancas (hilera de abajo si juegas como diestro) apuntando hacia abajo, y las negras (hilera superior si juegas como diestro) apuntando hacia arriba. Los acordes de cejilla, que cuentan con su propio icono, bajan por el carril que corresponde a los dos botones a presionar, mientras que el en resto de combinaciones, las notas bajan por sus respectivos carriles. También se han incluido rasgueos sin tocar ningún botón (con notas que son como el pedal de batería de Rock Band).

 

 

Este nuevo planteamiento, de primeras, descoloca un poco, pero tras 15 minutos de juego sentirás que ya empiezas a controlarlo (dominarlo en modo Experto es algo que requiere bastante más tiempo). Y no solo a controlarlo, sino que incluso puede llegar a ser más intuitivo y divertido que con anteriores guitarras. Además, si eras un experto en anteriores juegos musicales, “obliga” a empezar de cero, a volver a “aprender” a jugar, porque la disposición de las manos para los acordes ya no son como antaño.

 

Los conciertos del buen rollo

Pero, lejos de quedarse solo en el interfaz y la guitarra, Guitar Hero Live también intenta ir más allá en el resto de opciones. Así, en el menú principal solo encontramos dos grandes bloques de juego: Live y GH TV. El primero se asemeja al modo carrera o tour de anteriores ediciones, en el sentido de que vamos superando diversos “bolos”. Pero, aún con los parecidos, también hay grandes diferencias. Todas las actuaciones se organizan en torno a dos festivales ficticios, que a su vez se dividen en distintas actuaciones con distintos grupos,  como si siguieran el horario de un festival.

 

Cada una de estas actuaciones se compone de un número variable de temas (de 3 a 5 por regla general), que tocamos del tirón y sin parar. Los vídeos que acompañan estas actuaciones son, por primera vez, de imagen real y en vista subjetiva, para mostrarnos lo que vería un guitarrista sobre el escenario. De este modo también se rompe con la estética “cartoon” de la anterior generación. Una buena idea pero que, con el corazón de la mano, también tiene sus inconvenientes.

 

 

El primero de ello es que, según el festival y la actuación, vamos cambiando de grupo. Todos son ficticios y abarcan todos los clichés posibles, desde la banda popera, al folk o el punk. El problema es que, como vamos saltando de una banda a otra, no tenemos sentimiento de pertenecer a ella. no hay una progresión real en este sentido. Y lo que es peor aún: los vídeos, aunque bien realizados, pecan de ser demasiado “buenrrollistas”, con los miembros de la banda mirándonos y sonriéndonos constantemente, los “pipas” dándonos palabras de ánimo. Es todo demasiado “happy”.

 

Pero aún hay más. La herencia de Rock Band es evidente en detalles como los coros de los fans cuando lo hacemos bien, así como los abucheos cuando lo hacemos mal. Si encandemamos múltiples fallos seguidos, el vídeo hace una especie de destello blanco, y el vídeo cambia para reflejar el disgusto del personal, tanto fans como compañeros de escenario. Vuelve a hacerlo bien, otro destello blanco y todo vuelve a ser felicidad plena. La existencia de dos vídeos que se van solapando según lo hacemos es un detalle un poco cutrón… pero cuando la imagen es real, quizá sea la única forma de hacerlo.

 

 

Toca bien, supera los bolos y según las estrellas conseguidas vamos desbloqueando contenido, como galerías de fotos sobre las bandas ficticias. Un detalle hasta cierto punto tontorrón (¿a quién le interesa la historia ficticia de una banda que no existe). Pero, sin ningún tipo de duda, su principal problema es que hay poco más de 40 canciones en el disco, y la selección no abunda demasiado en el guitarreo más clásico y reserva bastante peso a grupos/solistas más bien actuales, como OneRepublic, Mumford & Sons, Thirty Seconds to Mars, The Killers, Kasabian, Eminem, Avril Lavigne…

 

Eso no quiere decir que grupos clásicos, como Queen, The Who o The Rolling Stones no aparezcan. Es solo que su presencia es proporcionalmente menor que en anteriores entregas y que incluso algunos géneros, como el heavy (en su vertiente más ochentera), brillan casi por su ausencia, dejando su hueco a estilos que en algunas ocasiones no son preeminentemente guitarreros. Para alguien como un servidor, que comenzó flipando con el primer Guitar Hero gracias a temas como Bark at the Moon de Ozzy Osbourne, puede ser algo duro, pero no deja de ser una cuestión de gustos.

GH TV, un canal de vídeos que puedes "tocar"

Si os habéis quedado un poco chafados con esta parte del juego, tranquilos, porque Guitar Hero Live guarda un as en la manga: el otro gran bloque del juego, GH TV. Este modo requiere estar conectado online permanentemente y, por describirlo rápidamente, es como un canal de televisión que emite vídeos musicales uno tras otro, sin que podamos elegir canción, pero con el aliciente de que aquí podemos “interpretarlas” con la guitarra. Este es la idea inicial, pero esconde mucho más de lo que parece…

 

 

Al entrar en este modo dispondremos de varias opciones. Hay dos “canales” entre los que podemos cambiar en cualquier momento y en cada uno se emiten bloques temáticos de canciones, ya sea por géneros, por épocas, por nivel de éxito, etc. El propio juego incluye una “guía” en la que se desglosa, en tandas de 30 minutos, qué bloque temático hay en cada canal y qué canción está sonando en ese momento. Elige canal, espera unos segundos a que cargue y empieza a tocar, incluso con la canción a medias. Hasta tiene "cortinillas" para vendernos algunos temas.

 

En este sentido, el repertorio, GH TV corrige las carencias del modo Live, ya que hay muchas más canciones, estilos y épocas y, en gran medida, más variedad. En estos momentos puede haber más de 200 temas, aunque Activision ya ha confirmado que irá añadiendo más e incluso lanzará un tercer canal para que tengamos más opciones para elegir a la hora de jugar en este modo. Un modo que incluso tiene un botón dedicado en la guitarra, para que accedamos a él estemos donde estemos.

 

Además, mientras tocamos en este modo, en la parte izquierda de la pantalla verás un ránking con 10 puntuaciones de otros jugadores para que te “piques” y lo intentes hacer mejor que ellos. A medida que vayas engordando tu combo y puntuación irás subiendo por ese ránking, y al terminar la canción lograrás una puntuación y unas bonificaciones que variarán según tu posición en ese ránking. Estas bonificaciones, en cierto modo repiten el esquema de otros juegos online, como los shooters subjetivos.

 

 

Y es que al completar canciones vamos ganado experiencia, subimos de nievel y vamos desbloqueando opciones como personalizar nuestra tarjeta de visita, cambiar el aspecto de los carriles por los que bajan las notas o el tipo de Power Up que liberamos al activar el Hero Power. Y, no solo eso, también conseguimos monedas, con las que compramos muchos de los artículos que liberamos en cada una de las categorías mencionadas.

La sombra de la nube y el micropago es alargada

Además, esas monedas también podemos canjearlas por "Fichas", con las que podemos elegir la canción que queremos tocar (una "Ficha" por cada canción) y su nivel de dificultad. Para que os hagáis una idea, por cada 5-7 canciones que tocamos en GH TV acumulamos monedas suficientes para comprar una “Ficha” (aunque hay lotes de Fichas que compramos con la moneda del juego que salen algo más a cuenta). Los micropagos también están presentes, aunque no son obligatorios y son solo una forma de saltarse esta regla para acumular “Fichas” y tocar lo que queramos cuando queramos.

 

Con los “micropagos” activamos otras funciones, como un “pase” para poder tocar durante 24 horas libremente las canciones que nos de la gana (aunque el precio aún no está disponible) o para poder tocar algunos eventos premium (desbloqueables a partir del nivel 6 de experiencia) si no tenemos “Fichas”. Estos eventos Premium están activos solo unos días, y nos invitan a superar, por ejemplo, 3 temas de un género con un rango mínimo de 3 estrellas en cada uno (tocar cada tema cuesta un Play).

 

 

Es un esquema que bebe, en gran medida, del modelo de negocio de los F2P, pero con sus reglas. Tienes a tu alcance una gran librería de temas (lo que vendrían a ser los antiguos DLC), que puedes tocar libremente… pero sin poder elegir. Si quieres elegir, el juego tiene su propio sistema gratuito para poder hacerlo, pero si quieres jugar a la antigua usanza, es decir, repitiendo un tema hasta la saciedad para conseguir el ansiado “Perfect” en el nivel de dificultad más alto, el sistema te obliga bien a tocar otras canciones antes o a pasar por caja para poder hacerlo.

 

Insistimos, no es obligatorio en ningún caso. Hemos invertido ya unas cuantas horas en esta modalidad de juego y hemos llegado a acumular fácilmente 40 “Fichas” (al subir de nivel, comprando paquetes con las monedas…) e incluso tocado eventos Premium y en ningún momento hemos tenido que soltar ni un céntimo. Además, actualmente PSN aún no tiene activos los micropagos para el juego, por lo que no sabemos cuánto puede costar, en dinero real, activar un pase de 24 horas para jugar como queramos. Actualizaremos el análisis cuando tengamos el dato.

 

Este esquema, al final, es un arma de doble filo. Por un lado, no vamos a ocultar que nos ha parecido una delicia saltar a este modo de juego y descubrir nuevas canciones, casi todas bastante entretenidas de tocar... aunque aquí la clave quizá sea tener gustos eclécticos, que te guste la música en general. En más de una ocasión hemos dicho “venga, la última” y hemos acabado jugando una hora más. Pero, del mismo modo, los fans más acérrimos a un determinado género musical y al estilo de juego de anteriores GH, acostumbrados a un tipo de música y una forma de jugar de una forma concreta, pueden verlo con recelo y no sin razón.

 

 

Por un lado, los vídeos no están en nuestro disco del juego, sino en “la nube”. Es decir, si Activision decide en 6 meses apagar este servicio, o pasado mañana, nos quedamos sin esta parte del juego, que probablemente es la más atractiva. Tampoco olvidemos que, si eres un fan desde tiempos inmemoriales de la serie, seguro que has comprado DLC y guitarras extra, que no podrás aprovechar con esta entrega. Una decisión en cierto modo justificable, al introducir una nueva guitarra… pero que no deja de escocer.

 

Aún con todo, con sus pros y sus contras, debo reconocer que Guitar Hero Live me ha sorprendido y me ha vuelto a despertar las ganas por los juegos musicales. Si sumamos al hecho de empezar de cero con una nueva guitarra las novedades del modo GH TV, el resultado es un título que al menos se esfuerza por ofrecer algo nuevo. Y, además, algo nuevo que divierte y resulta fresco, y con visos de ofrecer posibilidades a largo plazo, con las actualizaciones de temas para GH TV.

 

Solo le falta, para cerrar un círculo casi perfecto, la opción de comprar los temas de GH TV que nos diera la gana, para poder machacarlos a placer, como en los títulos de la anterior generación. Eso, y por qué no decirlo, un modo multijugador más elaborado. Aquí podemos conectar una segunda guitarra y un micro, y si bien lo primero parece una decisión de última hora para que otro jugador se sume a la fiesta, para la segunda guitarra no hay ni opción para alegir bajo, ni cuenta con una pista de notas propia (se copia tal cual la del primer jugador).

 

 

Detalles aquí y allá que le impiden ser un juego excepcional, al nivel de la primera oleada de juegos musicales, pero que sí dejan entrever el gran trabajo que ha realizado FreeStyle Games, responsables de DJ Hero entre otros, para lograr lo que parecía una tarea imposible: volver a hacer que los juegos musicales sean divertidos y con ideas frescas. Un logro que, en mi caso, sí han conseguido gracias principalmente al modo GH TV. Un modo que, como hemos dicho, es un arma de doble filo. Pero sí Activision y FreeStyle lo gestionan bien, puede ser el reclamo perfecto para que más gente vuelva al género.

Valoración

Guitar Hero Live consigue algo muy difícil: insuflar nueva vida al género musical, gracias a una nueva guitarra/control y nuevos modos con ideas originales. Unas ideas que, al mismo tiempo, son un arma de doble filo capaz de espantar a los ultrafan.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

La nueva guitarra y muchas de las ideas de GH TV

Lo peor

Las restricciones de GH TV, el multijugador...

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