Análisis

Análisis de Killer Instinct

Por Daniel Quesada
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Con la nueva generación, comienza una nueva pugna por el trono de la lucha. Los primeros en llegar son unos viejos conocidos de los tiempos nintenderos, que reinventan su forma de repartir ultra combos. ¡Regresa Killer Instinct!

Casi 17 años han pasado desde el último Killer Instinct, aparecido en Nintendo 64, cuyo planteamiento fue eclipsado por los más "moderniquis" juegos de lucha 3D. Ahora, la desarrolladora Double Helix recoge el testigo de Rare. Como los tiempos cambian que es una barbaridad (gracias, Street Fighter IV), la lucha en dos dimensiones vuelve a molar, así que el retorno de Killer Instinct era una cuestión de tiempo. A pesar de que, en las primeras presentaciones de Xbox One, este juego fue uno de los que más inadvertidos pasó, yo siempre lo he tenido en el punto de mira. Su estética y los retazos iniciales sobre el sistema de lucha prometían.

Conforme pasaron las semanas, comenzaron a darse detalles sobre su controvertido planteamiento comercial: el nuevo Killer Instinct iba a ser free to play, con lo básico, basiquísimo, en el pack inicial. Para obtener más, habría que comprar packs o proceder a los temidos micropagos. Ahora que llega el juego, toca explicar el sistema, porque tiene su miga...

¿Platinum? No, Gold

Si sois lectores de Hobby de siempre, quizá recordéis la comparación que he puesto arriba. Pertenecía a una campaña en la que Nintendo insinuaba que los juegos Platinum de PS One no eran lo interesante del momento, sino su Killer Instinct Gold. A ello, un representante de Sony dijo "tiene gracia, ¿acaso no saben que el platino vale más que el oro?" Algo así ha pasado con este juego. Podría haberse ofrecido platino, pero "solo" se ofrece oro. Y es, simplemente, por culpa de una estrategia comercial que repercute en la experencia de juego. Puedo pasar por los DLCs o por los pases de temporada, pero que nos vengan con que este Killer Instinct solo tiene 8 luchadores de inicio porque eso es lo que se ofrece en la "season one" del juego, me suena a tomadura de pelo, la verdad. Bueno, vamos al grano:

Podemos obtener el juego de varias formas, aunque siempre mediante descarga:

  • El juego gratis nos permite controlar a un solo personaje, Jago, aunque podemos enfrentarnos a seis: Sadira, Sabrewulf, Orchid, Thunder, Glacius y el propio Jago.
  • El pack Combo Breaker nos permite controlar a los seis personajes y a otros dos que se podrán descargar desde el día uno (Spinal y Fulgore). Vale 20 euros.
  • La Ultra Edition incluye a esos ocho personajes controlables, además de accesorios varios para los personajes, nuevos trajes y el juego Killer Instinct original de 1994. Vale 40 euros.

Con estas tres opciones en la cabeza, mi recomendación es que os hagáis con el pack Combo Breaker. El Ultra me parece carísimo y su contenido extra no compensa, en mi opinión, ya que ese juego original que se incluye, aunque es una curiosidad para nostálgicos, no ha envejecido nada bien en materia de gráficos y jugabilidad. Por cierto, si solo queréis algunos luchadores (¿en serio, alguien va a optar por esta opción?), cada uno de ellos vale 5 euros.

Total, que como máximo vais a tener 8 luchadores y los modos de juego versus, supervivencia, entrenamiento y las lecciones de lucha. Ni modo Arcade, ni Historia, ni torneos... A base de pelear y pelear podéis acumular K.I. points para desbloquear diferentes complementos, melodías o bocetos de arte. Pero eso no deja de ser accesorio. La "chicha" real del juego es muy escasa. ¿Llegarán más luchadores en el futuro? ¿Vendrán por separado o en packs? ¿Saldrá un super-ultra-mega pack más adelante con tooooodos los luchadores a un precio más asequible? Nadie lo sabe, así que uno adquiere el juego con la mosca detrás de la oreja, con la sensación (real) de que no nos lo están contando todo.

Lo que más mosquea es que el juego es muy bueno

A pesar de todas nuestras quejas, el juego lleva un dignísimo 79. "¡Buuuh, maletines, Hobby Consolas! ¡Vendidos!". No, ni mucho menos. Lo que sucede es que aún no os habíamos hablado de la jugabilidad de este Killer Instinct, que es endiabladamente buena. La dinámica de lucha se hereda de los tíulos originales: combates uno contra uno a tres rondas, en los que nuestra barra de salud se conserva de una ronda a otra.

Cada personaje tiene tres patadas y tres puñetazos, presas, cobertura y provocaciones. En eso son muy similares entre sí, pero el matiz está en los ataques especiales. Así, Jago es el "tipo Ryu" de turno, con una onda de energía, un uppercut y un combo de patadas, Sadira usa telas de araña... La forma de ejecutar estos ataques es muy clásica: cuarto de circunferencia y un botón, por lo general. Ahora bien, como en todo Killer Instinct, los ataques especiales son solo la punta del iceberg.

La clave está en usarlos como iniciadores de combo y, a partir de ahí, desplegar una verdadera coreografía con nuestros dedos para enlazar una avalancha de golpes tan estética como dolorosa. No es ni de lejos el primer título en usar esto, pero en mi opinión lo ha implementado con mucha más elegancia que los últimos Street Fighter, por ejemplo. Interiorizar la secuencia de ataques requiere un pelín de práctica pero es super cómodo una vez asimilado, lo que no nos garantiza la victoria pues hay dos obstáculos. Por un lado, tenemos el clásico Combo Breaker, que el rival puede ejecutar con un par de botones en el momento justo para parar en seco nuestra embestida. Por otro, una barra de combo, que se va llenando a medida que ejecutamos éste. Cuando ella llega al 100%, el combo para de golpe, por lo que hemos de medir bien el tiempo para lanzar un finalizador de combo que sea eficaz y llegue en el momento ideal (el 90% de la barra, por ejemplo).

Para más inri, contamos con los ataques sombra que, en la línea de los ataques EX de Street Fighter, permiten lanzar una versión algo mejorada de los golpes especiales, simplemente pulsando dos botones en lugar de uno. Al dominarlos, podemos lanzar hasta "shadow counters", contraataques más poderosos de lo normal. Se ha añadido la barra de instinto que, una vez llena a base de recibir golpes, nos permite obtener una ventaja temporal, como mayor resistencia o potencia en los ataques.

Hasta aquí lo jugable, pero aún no os habíamos hablado del apartado técnico. Quizá Killer Instinct no vaya a romper moldes en materia gráfica, pero desde luego tiene algunos de los efectos visuales más espectaculares que hemos visto nunca en un juego de lucha: impactantes explosiones de partículas, efectos de iluminación que ya quisiera para sí Orson Welles, distorsiones, zooms frenéticos... Es una auténtica gozada ver los combates en movimiento. Unid a eso unos desgañitados gritos de los luchadores o el divertidísimo comentarista (parece que le va a dar un infarto al gritar "Ultra Combo") y el resultado es tan divertido como deslumbrante.

Quizá los fondos sean lo menos llamativo en ese sentido, pues, aunque tienen algo de movimiento, no tienen la vida que cabría esperar. Además, echamos en falta esos "seudo fatalities" de los juegos originales pero, salvo por eso, el resultado es muy, muy satisfactorio. La música, a pesar de no ser tan "kañera" como la original, ambienta muy bien cada combate.

Por todas esas virtudes, nos fastidia que Killer Instinct sea tan frustrantemente corto. La falta de modos de juego y, sobre todo, de personajes, nos deja con la miel en los labios y no nos deja mayor opción que dedicarnos a los combates versus online si queremos sacarle algo de jugo. ¿Qué nota se le puede poner, si nadie nos dice hasta dónde llegará el juego? ¿Hasta qué punto es justo meter la relación precio-contenido en la nota? Es un debate largo y de difícil solución, pero me gustaría aclararos que yo he optado por evaluar la edición Ultra restándole un par de puntos por el precio. Cuando vayan llegando más novedades al juego, si queréis, hablamos...

Valoración

¡Vaya contraste de sensaciones! Es un juego de lucha excelente, pero está tan "capado" que no llega a alcanzar todo su potencial. Quizá con el tiempo llegue más contenido...

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

Su sistema de lucha está refinadísimo: profundo y cómodo a la vez. Espectaculares gráficos.

Lo peor

Es más corto que un gnomo agachado.

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