Análisis

Análisis de Le Tour de France 2013

Por Rafael Aznar
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Le Tour de France 2013, el juego oficial de la carrera ciclista más importante del mundo, ya pedalea en PlayStation 3 y Xbox 360. Cyanide Studio, la compañía francesa que ya firmaba los Pro Cycling Manager, se ha metido en el túnel del viento para afinar su postura sobre la bicicleta virtual. Así, ha apostado por un control más suave, un multijugador y una mayor duración de las etapas, con el objetivo de contentar a los apasionados de la bicicleta. ¿Habrá conseguido la cadencia de pedaleo necesaria para agenciarse el maillot amarillo?

Julio es, seguramente, el mes del año que más aplausos provoca entre la gente. Los estudiantes aplauden porque el curso académico toca a su fin, los trabajadores tocan palmas porque se van de vacaciones y los aficionados al ciclismo dan palmas con las orejas porque vuelve, como cada verano, la mejor carrera ciclista del mundo. En 2013, el Tour de Francia celebra su centésimo aniversario, y no podía faltar la adaptación virtual de rigor, de la que el estudio francés Cyanide se ha ocupado ya durante varias temporadas.

Tras una edición de 2012 bastante descafeinada, la “Grande Boucle” promete ofrecer un gran espectáculo. El keniata-británico Chris Froome parte como el gran favorito para suceder a Bradley Wiggins en el palmarés de la ronda gala, pero Alberto Contador, Cadel Evans, Ryder Hesjedal, Joaquim “Purito” Rodríguez o Andy Schleck plantarán batalla desde el sábado 30 de junio, cuando dé comienzo la carrera en la isla de Córcega. Gracias a Le Tour de France 2013, podemos anticipar desde ya quién será el que cruce la meta de los Campos Elíseos ataviado de amarillo.

Más pedaleo y menos gestión

En los últimos años, Cyanide Studio ha llevado a cabo una evolución progresiva de Pro Cycling Manager, una saga que estaba muy enfocada hacia el apartado estratégico y de gestión de un equipo ciclista. Así, las últimas entregas, ya con el nombre de Le Tour de France, han estado más centradas en la acción y la simulación sobre la carretera que en el plano táctico. Este año, se ha alcanzado el cénit.

El título nos permite controlar a los corredores de un mismo equipo. Como si se tratara de un juego de coches, con los gatillos se acelera y se frena, mientras que, con el joystick, se toman las curvas. Parece de Perogrullo decir esto, pero no lo es, pues hasta el año pasado, el impulso del corredor se realizaba, simplemente, a base de pulsar un botón y vigilar una barra de esfuerzo. Esta última sigue teniendo un gran peso, pero, ahora, el control es mucho más fluido (lo cual tampoco era muy difícil, pues el manejo de 2012 no podía ser más tosco). Se ha conseguido la sensación de que, de verdad, el monigote está dando pedales porque nosotros así se lo estamos pidiendo.

El manejo no se reduce a acelerar, frenar y girar, lógicamente. También hay que elegir entre plato grande y plato pequeño, según lo requiera la situación, ya sea por lo escarpado del terreno o porque necesitemos apretar. Del mismo modo, es importante protegerse del viento colocándose a rueda de otros corredores, ingerir alimentos (hay hasta nueve tipos) o dar órdenes a los compañeros (dar relevos, ayudar a remontar, esperar, atacar, proteger, guardar energías o darles carta blanca). El control es bastante satisfactorio, aunque no acaba de ser del todo ágil (hay veces que no se tiene la sensación de estar en pleno control del corredor) y permite ciertas “trampas”. Por ejemplo, si vamos en medio del pelotón y cogemos mal una curva, podemos darle al botón de “ponerse a rueda” y, milagrosamente, recuperar la trayectoria y evitar un choque, “imantándonos” al corredor que vaya delante.

Etapas kilométricas

Igual que en el ciclismo real, Le Tour de France 2013 cuenta con tres tipos de etapas básicas: llanas, de montaña (media o alta) y contrarrelojes (individuales y por equipos). En medio, no faltan los sprints intermedios o los puertos (desde cuarta categoría hasta categoría especial). Para triunfar, conviene elegir en cada momento al corredor más adecuado. Un sprinter como Mark Cavendish será útil para rematar las etapas llanas; un tipo explosivo como Alejandro Valverde, para las de media montaña; un escalador como Alberto Contador, para las de alta montaña; y un contrarrelojista como Tony Martin, para las luchas contra el cronómetro.

Una de las grandes novedades de esta entrega es que permite disputar etapas completas. El año pasado, sólo se podían disputar ciertos fragmentos relevantes de cada etapa (como la salida, la llegada, los puertos o los sprints intermedios), pero, esta vez, se pueden cubrir las etapas enteras, de principio a fin. Hacer eso, a poco que el kilometraje ronde los 200 kilómetros, supone estar una hora jugando, por lo que existe la opción de guardar la partida en cualquier momento. No obstante, si la paciencia no es vuestra mayor virtud, no hay problema, ya que podemos “adelantar” la acción en cualquier momento y retomarla en el punto exacto que queramos. Por poder, podemos hacer que pase incluso toda una etapa en sólo un par de minutos (si hacemos eso, lo que vemos en pantalla es un simple mapa con el perfil de la etapa y una línea que indica por qué punto vamos). Seguro que es algo que agradecerán aquéllos que aman tanto la siesta como la “Grande Boucle”, que no son pocos.

La otra gran novedad jugable es la introducción de un multijugador local, a pantalla partida. Así, hay un modo competitivo específico, llamado 1vs1, y otro en el que se puede cooperar con un amigo, formando parte de la misma escuadra.

Tengo un maillot amarillo, que es lo que se lleva ahora

Le Tour de France 2013 cuenta con la licencia oficial de la competición: los veintidós equipos (con nueve corredores en cada uno), las veintiuna etapas y los cuatro maillots (el amarillo de líder, el verde de la regularidad, el de lunares rojos de la montaña y el blanco para el mejor joven). La mayoría de los corredores tienen sus nombres oficiales, salvo unos pocos, que son al ciclismo lo que Roberto Larcos era al fútbol. A saber, Chris Froome es Chris Vroome, Cape Erwans es Cadel Evans, Marko Covendish es Mark Cavendish… Por suerte, si os chirrían mucho las denominaciones, hay un editor de nombres que permite cambiarlos por los reales, aunque hay que hacerlo a mano, claro.

Las 21 etapas, por su parte, son las mismas que en la realidad, lo que nos lleva a pedalear por puertos legendarios como Alpe d´Huez o el Mont Ventoux, así como por parajes tan relevantes como Mont-Saint-Michel o los Campos Elíseos. A la hora de jugar, podemos elegir entre correr etapas sueltas, correr el Tour entero u optar por una versión “rápida”, de sólo siete etapas, que podemos seleccionar a nuestro antojo.

Igual que sucedía el año pasado, la reconversión de la licencia de Pro Cycling Manager en Le Tour de France trae consigo una tara. La única licencia que hay es la de la “Grande Boucle”, así que olvidaos del Giro de Italia, de la Vuelta a España o de clásicas como la Milán-San Remo o la Lieja-Bastogne-Lieja.

Un paisaje… de infarto

El apartado técnico es, sin ninguna duda, el mayor problema de Le Tour de France 2013. Los maillots y algunos paisajes son perfectamente reconocibles, y hay detallitos como el de ver al ciclista echar mano de su bidón de agua, de vez en cuando. Sin embargo, el resto del conjunto sería capaz de infartar hasta el corazón de Miguel Indurain, ése que latía a sólo veintiocho pulsaciones por minuto.

La falta de detalle es la tónica general. El “popping” campa a sus anchas, con gente, árboles, montañas y sombras que brotan de la nada y con una brusquedad inusitada. Lo peor es ver el avance de los ciclistas de alrededor, que, además de ser clónicos, en muchas ocasiones se vuelven “invisibles” repentinamente y vuelven a aparecer al cabo de unos segundos. Ese fenómeno paranormal no sucede sólo al coger curvas, sino también yendo en línea recta, sin que cambie la distancia de dibujado con ellos. La sensación que produce en el espectador es infame. Realmente, duele a la vista. Asimismo, en consonancia con lo anterior, la física de corredores es bastante irreal, sobre todo cuando van en pelotón, pues podemos zigzaguear entre ellos y hacer cambios bruscos de dirección sin que haya ni una sola montonera.

La vertiente sonora, al menos, no da el cante. No hay banda sonora, pero el sonido ambiente está bastante conseguido, con el ulular del viento, los jadeos del ciclista o los latidos del corazón. Además, el director de equipo nos transmite mensajes de forma esporádica, para informarnos de cómo marcha la etapa, aunque lo hace en inglés.

Listo para ser gregario, pero no maillot amarillo

Cyanide Studio le ha dado un buen lavado de cara a su licencia ciclista. La compañía francesa ha encontrado una cadencia de pedaleo mejor que la del año pasado en su salto a la simulación menos estratégica, con un control más fluido, opciones multijugador y unas etapas que se pueden disputar de principio a fin, con la posibilidad, para los más impacientes, de acelerarlas. Ahora bien, la cadena sigue enganchándose, fundamentalmente por la sangrante falta de grasa gráfica. Técnicamente, Le Tour de France 2013 es flojísimo, algo de lo que dan cuenta los ciclistas “invisibles” y los poco detallados escenarios. Para los aficionados al ciclismo, puede ser un juego para tener en cuenta, pero el análisis de su sangre presenta algunas carencias vitamínicas.

Valoración

El juego oficial del Tour de Francia mejora respecto a la temporada pasada, con un control más fluido y opciones multijugador, pero sigue lastrado por un apartado técnico paupérrimo.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

El control ya no es tan tosco. Correr etapas enteras, pero pudiendo adelantarlas si se quiere.

Lo peor

Los gráficos son indignos a estas alturas. Que la licencia no incluya otras grandes vueltas.

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