Análisis

Análisis de Liberation Maiden para 3DS

Por Víctor Navarro
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Dirigido por Goichi Suda con la colaboración del estudio Bones, Liberation Maiden es el primero de los títulos de la colección Guild01 que sale en formato descargable para la eShop de 3DS. Impresiona la forma en que Suda interpreta los juegos de navecitas.

Al tomar posesión de su cargo, la presidenta del Gobierno de Nuevo Japón cambia su uniforme de colegiala por una armadura robótica pagada con el dinero del contribuyente y se pone a combatir una invasión extranjera que está robando la energía del país. A misilazo limpio. Por supuesto que estoy hablando de un juego de Suda51. Un desmadre de este calibre sólo podía salir de la mente del padre de No More Heroes, Shadows of the Damned y Lollipop Chainsaw.

Liberation Maiden es un título pequeñito, un ‘shmup’ dirigido por Goichi Suda con la colaboración del estudio Bones (responsables de las series de animación de Fullmetal Alchemist, Wolf’s Rain, o Soul Eater) para la colección de juegos Guild01, que salió a la venta en Japón esta primavera para 3DS. Suda y los suyos se encargan de la parte jugable y el guión y Bones, de las espectaculares cinemáticas estilo anime.

En Liberation Maiden manejamos a Shoko y su armadura ‘mecha’ para arrasar los tanques, buques, robots gigantes y edificios armados hasta los dientes que el enemigo ha enviado a las islas japonesas. Todo ello, bañado con una orgía de explosiones, luces de colores, edificios demolidos y obras civiles hechas polvo, porque esto es un videojuego japonés y las cosas allí funcionan así desde los tiempos de Godzilla.

¡Vamos a darle caña!

Los controles funcionan de forma muy parecida a Kid Icarus: Uprising. Con una mano sostenemos la consola y movemos a Shoko con el stick. Con la otra, sujetamos el stylus y usamos la pantalla para manejar el punto de mira y disparar a los enemigos. Sí, recuerdas bien, los controles de Kid Icarus podían resultar incómodos y cargaban la muñeca. Pero al igual que sucedía con el juego del angelote, este detalle no empaña la calidad del juego. Liberation Maiden es un matamarcianos clásico, en la línea de Xevious, reinterpretado por la mano chiflada y genial de Suda. Pero tiene ese mismo ritmo frenético de arcade que te obliga a afinar los reflejos y a mantener la concentración para esquivar disparos y apuntar a la vez.

Shoko tiene dos armas. La primera, una batería de misiles autoguiados, le permite fijar varios blancos a la vez y lanzar disparos cargados. Resulta muy útil para destrozar los obuses enemigos cuando vienen hacia nosotros o para sembrar el caos en áreas grandes. La segunda es un láser, que ayuda a lanzar disparos precisos y potentes contra los puntos débiles de los jefes finales. La presidenta también utiliza una espada de energía gigante y lanza ataques kamikazes contra los bosses, pero estos ataques solo funcionan como quick time events (sí, los QTE son una forma demoníaca de resolver cualquier cosa en un videojuego, pero en Liberation Maiden no son especialmente molestos).

La protagonista consume parte de su escudo cada vez que dispara, así que atacar la hace más vulnerable. Y, al mismo tiempo, perdemos fuerza cada vez que nos golpean. Esto no parece un problema al principio, pero, a medida que avanzamos, los jefazos empiezan a ponernos firmes. Esquivar y ahorrar fuego se convierte en una obligación, sobre todo en los niveles más altos de dificultad.

El juego introduce tareas secundarias para cambiar levemente el tempo. En una zona, por ejemplo, tendremos que evitar que los radares enemigos nos detecten mientras volamos hacia nuestro objetivo. Más adelante, al atravesar un área con mala visibilidad por culpa de la contaminación, ‘madame President’ decide apostar fuerte por las políticas verdes y emprenderla a cañonazos contra toda la industria de Osaka.

Tal vez el gran punto débil de Liberation Maiden es que es dramáticamente corto. Cuatro niveles, cada uno con tres misiones principales y un jefe, y una quinta pantalla dedicada exclusivamente a la batalla contra el enemigo final del juego. Tres modos de dificultad y treinta trofeos competan el contenido del juego. Si solo te lo pasas una vez, puedes agotarlo en unas tres horas.

¿Qué es Guild01?

Esta brevedad tiene excusa. Como ya he dicho, Liberation Maiden forma parte de una colección de cuatro juegos que en Japón se comercializaron en un solo cartucho de Nintendo 3DS, publicado por Level-5 (Profesor Layton, Dragon Quest IX, Jeanne D’Arc, Ni no Kuni…) bajo el título de Guild01. A España sólo llegarán tres de estos cuatro títulos, por separado y a través de la eShop.

Esta colección de cuatro juegos es una propuesta interesantísima: títulos pequeños, dirigidos con libertad por cuatro creadores diferentes. Aero Porter (de Yoot Saito, creador de SimTower y Seaman), por ejemplo, es un simulador en el que gestionamos el traslado de equipaje en un aeropuerto; Crimson Shroud (del genio Yasumi Matsuno, creador de Vagrant Story, codirector de Final Fantasy XII y guionista de Mad World) reproduce en la consola el funcionamiento de los juegos de rol de tablero; y Rental Bukiya De Omasse, el único de los cuatro que no llegará a occidente, está dirigido por un conocido humorista japonés y propone encarnar al herrero de una tienda de armas de un juego de rol (como ya pasaba en Recettear) y nos pone a forjar armas a golpe de minijuego rítmico. Cada uno es único y tiene la marca personalísima de quien la firma. En resumen, una recopilación exquisita de videojuegos de autor. Algo así como el Four Rooms del videojuego japonés.

La relación duración-precio puede echar atrás a muchos (Liberation Maiden cuesta 8 Euros), pero contar en la eShop con títulos desarrollados con tanto mimo es un lujazo. Eso es indiscutible. En los próximos meses llegarán las otras dos entregas de Guild01 mientras Level-5 ya cocina Guild02 en el país del sol naciente. Esperamos ansiosos.

Valoración

Goichi Suda interpreta a su manera los juegos de navecitas con un guión demencial y cinemáticas espectaculares. Muy divertido.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Suda consigue hacer suyo un juego de corte clásic con altas dosis de locura.

Lo peor

La duración. Se nota que Liberation Maiden es un trozo mutilado de algo más grande.

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