LocoRoco Remastered
Análisis

Análisis de LocoRoco Remastered para PlayStation 4 - ¡Qué monada!

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: PS4

¡Alegra esa cara! El mundo puede ser un lugar maravilloso y colorido. O como dirían los protagonistas de este juego: pacchonbo-mon-inoinoi chakaretapatton. ¡Qué bien os sienta el 4K, Locorocos!

Parece que últimamente Sony se está acostumbrando a los remasters. Si hace unos días os presentábamos nuestro análisis de Parappa the Rapper, esta vez es el turno de LocoRoco Remastered, el regreso de uno de los juegos más queridos de PSP. ¡Ya hace 11 años que vio la luz!

Para los que no lo conozcáis, este juego nos pone en la gelatinosa piel de los LocoRoco, unos bichitos redondos que no avanzan por sí mismos, sino que ruedan cuando inclinamos la pantalla hacia la izquierda o la derecha, pulsando el gatillo correspondiente. Sí que pueden saltar al pulsar los dos gatillos a la vez y, mediante esas combinaciones, hemos de hacerlos llegar hasta la meta de cada nivel.

Durante el camino, podemos recoger items que nos sirven como "moneda de cambio" en ciertos minijuegos, encontrar unos aliados llamados Muimui (los cuales nos regalan objetos para un modo aparte) y comer unos frutos que hacen que nuestro LocoRoco crezca. Esto último es fundamental para abrir algunos caminos secundarios, en los que se nos exige ser de un determinado tamaño. Además, en cualquier momento podemos dividir a nuestro personaje en varios LocoRoco pequeñitos, cuyo número varía en función de lo grandes que seamos (podemos dividirnos hasta en 20). También podemos volver a juntarnos al mantener pulsado un botón, pero en ocasiones es imprescindible estar divididos para pasar por los huecos más estrechos.

LocoRoco

Siendo grandes y pequeños, los LocoRoco hacen uso de plataformas de rebote, techos pegajosos, grúas, toboganes y toda clase de recorridos imaginativos, que convierten la exploración de los niveles en una divertida e inocentona montaña rusa. Y es que llegar hasta la meta es una labor bastante sencilla, pero el verdadero reto consiste en explorar a fondo unos escenarios plagados de rutas secretas y plataformas móviles, con el fin de alcanzar la mejor puntuación de cada nivel. De esto modo, los jugadores más jovencitos o menos habilidosos tienen una experiencia pensada para ellos, pero los más hardcore también pueden disfrutar de retos a su medida.

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Tenemos 5 mundos, divididos en 8 niveles cada uno y, a medida que avanzamos, no solo obtenemos items, sino que desbloqueamos nuevos LocoRoco para controlar. Solo cambian en su aspecto y en las canciones que tararean, pero resulta divertido ir descubriendo a toda la "familia", hasta ver las 6 variedades que esconde el juego (podemos elegir qué LocoRoco usamos antes de cada nivel, una vez esté desbloqueado).

Al margen del modo historia (cuyo argumento consiste en ir limpiando el mundo de los LocoRoco de unos extraños seres oscuros que lo están contaminando), también hay niveles sueltos a modo de demo y minijuegos en los que invertir los items obtenidos (el más divertido es una especie de UFO Catcher con el que hemos de coger con precisión objetos). Por último, podemos entrar en la casa de LocoRoco y colocar los objetos obtenidos para, simplemente, disfrutar de los saltos y movimientos del personaje.

LocoRoco

Superar los niveles es divertido, pero la cosa mejora al tener en cuenta la particular estética del juego. Por un lado, los gráficos resultan muy originales por la técnica que esconden: son en 2D, pero no se basan en sprites ni en polígonos, sino en curvas Bezier (dicho de forma muy general, 2 puntos unidos entre sí no por una línea recta, sino por una curva), lo que les permite ser deformados, estirados y movidos con total flexibilidad. Esta técnica hace que tanto los escenarios como los personajes (de colores planos y formas muy sencillas) tengan una personalidad tan simpática como pegadiza.

Igual de carismática resulta la música, que usa unos pocos instrumentos y se basa sobre todo en las particulares y cantarinas voces de los LocoRoco y los Muimui. Ellos hablan en su propio idioma y cantan en coro para dar pie a unas cachondísimas piezas de rock, reggae o pop, que se instalarán en vuestro cerebro para siempre. Estáis advertidos: tras jugarlo, estaréis tarareando el tema principal de LocoRoco durante una semana y con una sonrisilla bobalicona en la cara. Y es que, si hay un valor que permanece intacto en el juego, ese es su buen rollo. Desde el principio, los personajes, canciones y escenarios nos embelesan con su estilo naif y consiguen ponernos de buen humor a base de pura simpatía.

LocoRoco

Todas estas virtudes ya estaban en el original de PSP, pero para la ocasión se han añadido pequeñas mejoras. Por un lado, los gráficos suben hasta el 4K (en el caso de que tengamos PS4 Pro) y el control incluye la posibilidad de jugar inclinando el DualShock 4 para que el escenario haga lo mismo o saltar agitando el mando. Tenemos que decir que, mientras que Parappa se notaba mucho que el salto al 4K era forzado, aquí le sienta como un guante: al basarse los gráficos en las curvas Bezier (que se pueden ampliar indefinidamente sin distorsionarse o mezclar imperfecciones), estos se mantienen igual de frescos a máxima resolución y, de hecho, resultan muy elegantes. Lo único que "canta" un poco son las escenas de vídeo que se dan en algunos niveles, las cuales parten de los vídeos originales de PSP y se ven algo sucias en pantalla grande.

El sonido también recibe un pequeño cambio: cuando los LocoRoco cantan para despertar a ciertas criaturas, escuchamos sus "tonadillas" a través del altavoz del DualShock 4. Queda de lo más simpático, aunque se agradecería que el juego tuviera la opción de desconectar esa función, por si queremos jugar de noche y la parienta (o el "pariento") está durmiendo... También se echa en falta un guardado automático, ya que hemos de salvar a mano tras superar cada nivel.

En cuanto al control, el uso de los giros con el DualShock 4 es muy cómodo, pero los saltos resultan algo imprecisos con esta técnica porque cuesta ajustar la potencia del salto, por lo que acabaréis volviendo al sistema tradicional de pulsar los gatillos. Eso y una duración relativamente escasa (a un precio de 14,99 euros, por cierto) debido a su escasa dificultad, son los lastres de un juego que, por otra parte, sigue tan fresco y divertido como siempre. Te animamos a que le des bola.

Valoración

A pesar de ciertas imprecisiones en el control y de su escasa duración, mantiene todo su encanto y capacidad de divertir, con unos gráficos que quedan de lujo en 4K.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

Sus gráficos, sistema de juego y sonido son tan originales y buenrolleros como siempre.

Lo peor

Los saltos con el sensor de movimiento no son precisos. Los vídeos de corte están "sucios". Agradecería algo más de duración.

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