Análisis

Análisis de NBA 2K15 para PS4, Xbox One y PC

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

NBA 2K15 está ultimando ya los preparativos para saltar a la cancha el 10 de octubre y os traemos el análisis de su versión para PS4, Xbox One y PC. El estudio Visual Concepts ha vuelto a dar lo mejor de sí mismo con un título que no tiene rival en el género deportivo. Un control digno de Kevin Durant, una musculatura técnica a la altura de LeBron James o un entramado de opciones digno de los San Antonio Spurs lo colocan en el Olimpo histórico del deporte virtual. El señor de los anillos sigue en el trono.

Corría el último trimestre de 1999 cuando una consola de ensueño aterrizaba en el mercado occidental, tras un año de rodaje en la meca japonesa. Era Dreamcast, el último intento de Sega por soñarlo todo de nuevo. Dicha máquina se encontró, entre otros muchos problemas, con la falta de apoyo de compañías como EA o Konami para recibir sus títulos futbolísticos, de inabarcable tirón en todo el mundo. Sin embargo, aunque luego las ventas no le dieran la razón, en términos de calidad, Sega supo vadear ese atolladero auspiciando una IP con enorme potencial para el mercado norteamericano, NBA 2K, llamada a competir con la todopoderosa NBA Live. Con los años y tras la bandera blanca que Sega enarboló en el ámbito del hardware, la saga empezó a aparecer en otras plataformas para, más tarde, pasar al cobijo de 2K Sports.

Han pasado ya quince años desde su particular Draft, pero, como Kobe Bryant, Tim Duncan o Ray Allen, la saga se ha mantenido en activo, como si viviera en una eterna juventud, siempre capaz de reciclarse año a año, hasta el punto de apabullar y humillar a un sello como el de NBA Live. En un subsector tan polarizado como el de los juegos deportivos, donde campan a sus anchas los fanáticos que, al compás de una bufanda, son ‘de FIFA’ o ‘de PES’, por ejemplo, la saga de 2K tiene el privilegio de ser la única que tiene la unanimidad del público a cuenta de su buen quehacer.

El año pasado, Visual Concepts ya demostró su fondo de armario para hacer, al mismo tiempo, dos juegos de la mejor liga de baloncesto del mundo. 2K14 salió primero para PS3, Xbox 360 y PC y, cuando lo más fácil habría sido hacer una mera conversión para la nueva generación, se zafó de la marca de casi todos sus rivales y anunció que la versión para PS4 y Xbox One sería totalmente nueva, con un motor gráfico propio y modos de juego diferenciados. En el análisis que publicamos en Hobby Consolas, dijimos que era el mejor juego de la primera hornada de las nuevas consolas. Pues bien, once meses después de aquello, llega la continuación, NBA 2K15 y, en términos absolutos, sólo se puede decir que, muy probablemente, sea el mejor juego deportivo de la historia, sin exagerar.

De la compenetración, dimana la magia

En todo juego, el control es un aspecto esencial para ponderar el nivel de calidad del producto, pero, en el género deportivo, su importancia es aún más acusada. Ahí, radica una de las virtudes del título que nos ocupa, que ha sabido mantener la jugabilidad de años recientes y dotarla de mejoras visuales que repercuten positivamente en múltiples apartados. Nadie puede reprocharle que sea más o menos realista, porque es un simulador puro y duro, al que hay que echarle muchas horas para dominar todas sus facetas.

Empezar a jugar es fácil, pero la curva de aprendizaje es larga. En ese sentido, hay un tutorial pensado para los más novatos, en el que cuatro jugadores reales (Kevin Durant, Stephen Curry, Anthony Davis y Paul George) explican todos los fundamentos que hay que conocer. Hay decenas y decenas de acciones que se pueden ejecutar con sólo un par de botones, en especial las que van ligadas al joystick derecho, que lo mismo puede servir para ejecutar una bandeja o lanzar tirándose hacia atrás que para romperle la cintura a un rival, botarse el balón entre las piernas o hacer un reverso. Asimismo, hay diferentes tipos de pases, jugadas en el poste, tapones, robos, aclarados o bloqueos que exigen clarividencia. El baloncesto es uno de los deportes más tácticos que existen y, en ese sentido, se pueden dar órdenes al equipo con comandos de voz o con la cruceta (defensas zonales, jugadas de bloqueo y continuación…).

Entre los cambios, hay que destacar el nuevo sistema de tiro. Ahora, debajo de cada jugador, aparece un semicírculo que condensa factores como su habilidad, la distancia al aro, lo desmarcado que está o la postura. Así, al iniciar el salto para lanzar, aparece una pequeña franja que marca el ‘timing’ ideal para soltar el balón. Si paramos la barra en el punto exacto, se vuelve de color verde, lo que garantiza que el aro se va a tragar la pelota, mientras que, si la paramos en amarillo, la probabilidad se reduce. Si la barra se va a rojo, cabe esperar un melón o una trayectoria que ni roce el aro. Conviene aclarar que se puede lanzar tanto con el joystick derecho como con uno de los botones clásicos (cuadrado o X, en el caso de PS4 y Xbox One), de modo que esta segunda opción quizás es más fácil de interiorizar. Por si los más puristas se llevan las manos a la cabeza, ese indicador se puede suprimir para que sea más complicado acertar. Además, al margen de cambiar la dificultad de los rivales, se pueden ajustar hasta 58 parámetros, relativos a ataque, defensa, faltas, atributos o tendencias (los famosos ‘sliders’), para que los marcadores finales, en caso de jugar partidos de 48 minutos, sean acordes a la realidad.

Otro aspecto que ha mejorado enormemente, gracias a la inclusión de 6.000 nuevas animaciones, es el de los robos, los rebotes y los tapones. Antes, dichas acciones tendían a ser algo aleatorias, pero, ahora, nuestra pericia y nuestra intuición tienen mucho que decir. Por ejemplo, los robos ya no son una lotería, sino que, atendiendo a los movimientos del rival que lleve la bola, podemos intuir cuándo conviene meter la mano, sin tener que rezarle a la suerte. Igualmente, se producen faltas más variadas, como los bloqueos ilegales, y lo mismo sucede con los mates, que, además de ser más pintorescos (se puede hacer hasta el mítico de Blake Griffin de lanzar el balón contra la red sin tocar el aro), no están tan automatizados, por lo que se corre el riesgo de fallar si se va como un pollo sin cabeza.

En los numerosos partidos que hemos jugado para hacer el análisis, ha habido varios que se han decidido en el último segundo, con canastas sobre la bocina y prórrogas, y la sensación de emoción es, realmente, bestial. Si, encima, los árbitros tienen que consultar el vídeo para saber si una canasta está dentro de tiempo o no, la cosa ya alcanza el paroxismo. Es cierto que el basket se presta más que cualquier otro deporte a esa emoción de décimas de segundo, pero NBA 2K15 recrea el sentimiento de forma genial.

Abriéndose al baloncesto internacional

El juego incluye las 30 franquicias actuales y 34 del pasado, con actualizaciones constantes que las mantienen al día, tanto por su composición como por su rendimiento. Quizás echamos en falta que se añadan más equipos clásicos al elenco, ya que la selección es la misma de los últimos años. Eso sí, jugar con los Bulls de Michael Jordan, los Lakers de Magic Johnson o los Celtics de Larry Bird es fantástico.

El año pasado, hicieron su debut los equipos de la Euroliga. La nómina se ha ampliado a veinticinco (once más), con cuatro representantes españoles (Real Madrid, Barça, Unicaja y Vitoria). A la espera de que se produzca alguna actualización, las plantillas son las del año pasado, lo que genera algún sinsentido, como el hecho de que Nikola Mirotic esté, a la vez, en el Madrid y en los Chicago Bulls. Visual Concepts ha añadido nuevas pizarras para que esos equipos actúen más conforme a las reglas y el estilo de juego FIBA, para lo que se ha contado con la colaboración de David Blatt, actual técnico de los Cleveland Cavaliers y campeón de la última Euroliga con el Maccabi de Tel Aviv. Sigue sin poder disputarse el torneo propiamente dicho, pero, esta vez, al menos, sí es posible elegir a cualquier equipo europeo e introducirlo en el modo Mi GM, sustituyéndolo por alguna de las franquicias de la liga estadounidense. Parece que 2K15 sí se ha atrevido a consumar aquel sueño nunca concretado de hacer una división europea de la NBA. Los nostálgicos que aún se acuerden del Open McDonalds seguro que agradecen esta posibilidad.

Locomoción de nueva generación

El año pasado, Visual Concepts sorprendió a todos con el desarrollo de EcoMotion, un motor gráfico de nueva generación que, por el momento, está en la cúspide tecnológica. Si ya entonces dio un gran resultado, esta vez, con la experiencia acumulada, rinde aún mejor, con los celebérrimos 1080p y los 60 fps por bandera.

La recreación de los jugadores es la mejor que se haya visto nunca en una saga deportiva, sin discusión. La expresividad de las caras es máxima, con jugadores que gesticulan y que van sudando conforme avanzan los partidos. A eso, hay que añadir los centenares de animaciones que presentan, con detallitos como resoplar de cansancio cuando se sientan en el banquillo o perder ligeramente el equilibrio, de puntillas, al tratar de ganar la posición para un hipotético rebote tras un tiro libre. Quizás echamos en falta más interacciones entre los jugadores durante los partidos, en la línea de lo visto en FIFA 15.

Los detalles de ambiente también están muy logrados. Al contrario que el año pasado, hay animadoras que amenizan los tiempos muertos con sus bailes, así como mascotas que se dedican a hacer cabriolas. Sin duda, la palma se la lleva el público tridimensional, que se entusiasma cuando se produce alguna jugada de postín o cuando el partido está muy igualado. En relación con eso, también puede suceder todo lo contrario, es decir, si el equipo local va perdiendo de paliza en los últimos minutos, las gradas se quedan casi desiertas, pues siempre es mejor llegar antes a casa que seguir sufriendo a lo tonto. Igualmente, en los tiros libres del equipo visitante, salen a relucir los típicos ‘aplaudidores’ de plástico para desconcentrar al tirador de turno. Eso sí, aún hay espectadores clónicos y se produce algún que otro espasmo, como que todos los espectadores se sienten de golpe tras una gran jugada, en irreal sincronía.

Sin duda, la gran novedad gráfica de este año es la compatibilidad con la cámara de PS4 y Kinect, en el caso de Xbox One. Gracias a ella, podemos escanear nuestra cara y generarnos un álter ego de parecido más que razonable que se puede usar tanto en el modo Mi Carrera como en Mi GM. El procedimiento es muy sencillo: simplemente, debemos colocarnos ante el objetivo y dejar que se capturen nuestras facciones, primero de frente y, luego, ladeando la cabeza hacia la izquierda y hacia la derecha, muy lentamente. A veces, da error, si no se tiene la luz apropiada, pero si la cámara logra capturar la suficiente cantidad de puntos de nuestra cara, el resultado es delicioso. Nunca había sido más real meterse de lleno en un videojuego de estas características (ni siquiera en Kinect Sports Rivals, que era un juego hecho a propósito para el sensor de movimiento de Xbox One). El único pero es que la variedad de peinados es bastante limitada, sin demasiadas opciones intermedias. Por ejemplo, entre la calvicie y el pelo de punta, apenas hay opciones, cuando, por avatares de la genética, muchos nos hallamos en esa franja capilar.

Así suena la mejor liga del mundo

El apartado sonoro es otro de los puntos fuertes de NBA 2K15. Lo más destacable es la presencia de comentarios en español, a cargo de Sixto Miguel Serrano, Antoni Daimiel y Jorge Quiroga, que cumplen ya su tercer aniversario al cargo de las narraciones. Hay que recordar que España es el único país que cuenta con comentarios propios, al margen de los ingleses (que se pueden seleccionar desde el menú, si se desea), lo cual es de agradecer. A diferencia de lo que sucedía en PS3 y Xbox 360, los comentarios en castellano se incluyen de serie en el disco, es decir, se pueden disfrutar en más de una consola, ya que no hay que canjear ningún código de uso único.

La terna de comentaristas hace un gran trabajo, en especial a la hora de hilar las estadísticas del partido en curso con las de los encuentros anteriores, algo de lo que se ocupan, principalmente, Quiroga y Daimiel. Sixto Miguel Serrano también hace un gran trabajo como locutor principal, con algunas bromas según el día en que se dispute el partido. Por ejemplo, en el día de la marmota, le oiremos repetir tres veces la expresión “hola a todos”, lo que nos hará creer que el disco ha dicho basta… hasta que el narrador nos haga la aclaración. En el modo Mi Carrera, también se refieren a la situación de nuestro álter ego. La sensación de diálogo podría estar algo más pulida y podrían prodigarse más en anécdotas históricas, pero, en líneas generales, el resultado es más que notable.

Ahora bien, hay que hacer una aclaración importante. Jugar con los comentarios en español implica perderse las presentaciones de los partidos a cargo de Ernie Johnson y Shaquille O’Neal. Al haber puesto éstos sus voces originales en la versión inglesa, se ha preferido no mezclar idiomas. En cualquier caso, para verlos y oírlos, se puede cambiar a los comentarios en inglés. En el modo Mi Carrera, sucede algo parecido: nuestro jugador y los mentores de cada equipo hablan en inglés, pero con la virtud de que las voces son las originales. Es decir, si estamos en los Houston Rockets o los Oklahoma City Thunder, oímos a James Harden y Kevin Durant, respectivamente, con sus voces reales. Teniendo en cuenta que hay treinta franquicias y dos jugadores que hablan por equipo… Eso es un gran punto a favor, y más cuando el año pasado los otros personajes del modo Mi Carrera no abrían la boca, lo cual fue uno de los aspectos más criticados del juego. Para la próxima, sólo falta clavar del todo la sincronización labial, pero el trabajo de Visual Concepts es encomiable.

El sonido ambiente suena a pura NBA, con las típicas pianolas como acompañamiento musical o los gritos del público en petición de defensa o vitoreando alguna jugada de relumbrón. Al principio de algunos partidos, llegamos a ver incluso la interpretación de Barras y Estrellas, el himno estadounidense, con los jugadores llevándose la mano al corazón. A eso, hay que añadir los chirridos de las zapatillas sobre el parque, el eco de la pelota resonando en el pabellón, el sonido del aro al ser golpeado por la bola…

Finalmente, dentro del apartado sonoro, pasamos a la banda sonora, que ha sido seleccionada por el mediático Pharrell Williams, cuyo nombre incluso figura en la carátula del juego, con un resultado que nos ha generado sensaciones encontradas. La elección musical de este tipo de juegos suele ser una macedonia y depende mucho de los gustos personales de cada cual, pero, en nuestro caso, nos ha parecido menos acertada que en 2K14, donde LeBron James logró un gran equilibrio, con artistas como Coldplay, Rihanna, Phil Collins o Imagine Dragons. Al margen del odio o la admiración que se le pueda tener al falsete de Pharrell Williams (que aporta ni más ni menos que cuatro temas propios, aunque, por suerte, Happy no se cuenta entre ellos), hay muchos claroscuros. Hay grandes temas, de artistas como  The Strokes (Under Cover of Darkness), Depeche Mode (Personal Jesus), Red Hot Chilli Peppers (Suck My Kiss), The Black Keys (Everlasting Light) o Lorde (Team), pero también raps de dudoso disfrute (Missy Elliot, Public Enemy, Snoop Dogg), que tienen mucho que envidiar a los del año pasado (Eminem, Macklemore, Kanye West). Afortunadamente, el menú de 2K Ritmos permite censurar todo lo que nos chirríe.

Para una temporada y las que hagan falta

Todo lo que hemos contado hasta ahora da cuenta de la calidad de NBA 2K15, pero falta un factor determinante, como es el de los modos de juego. Casi todos son una evolución directa de los vistos el año pasado, pero la cantidad de adiciones y detalles, junto con la estructura de programación que subyace bajo ellos, obliga a arrodillarse y orar hacia la meca del deporte virtual, que no está en Arabia Saudí, sino en Novato (California).

Haciendo un desglose previo, nos encontramos con partidos rápidos, las pachangas callejeras de Black Top (desde uno contra uno hasta cinco contra cinco), el duelo del All-Star o partidos online. También se pueden realizar ligas online, con hasta treinta competidores. Sin embargo, donde radica la grandeza del juego es en una terna que no tiene parangón en ningún otro juego deportivo, gracias a una combinación abrumadora de ‘acción’ propiamente dicha, elementos de gestión e incluso ribetes de rol. Así, nos encontramos con Mi Carrera, Mi GM y Mi Equipo, que desgranamos en lo sucesivo. Todo lo que hagamos en el juego se traduce en monedas que podemos usar para adquirir mejoras y contenidos, y lo mejor es que ese dinero es universal, de modo que lo que consigamos, por ejemplo, en Mi GM, se puede gastar en Mi Carrera o en Mi Equipo sin ninguna cortapisa. Hay micropagos para poder obtener fondos, pero lo cierto es que, a base de jugar, se consiguen grandes sumas monetarias.

En la piel de un incomprendido

Como su propio nombre indica, Mi Carrera es un modo en el que hay que crearse un álter ego y vivir una trayectoria en la NBA, manejándolo sólo a él. El año pasado, Visual Concepts marcó un antes y un después con su apuesta por las escenas de vídeo, que se traducían en lo que casi se podría calificar como un modo Campaña, pues había un hilo argumental y tomas de decisiones. La versión que se ha incluido en NBA 2K15 dista mucho de ser un más de lo mismo, pues ya no somos un jugador recién llegado a la NBA a través del Draft. Al contrario, tras sufrir la decepción de no haber sido elegidos en dicho evento, seis meses después debemos meter la cabeza en la liga mediante un contrato de diez días, previo entrenamiento con alguna franquicia de perfil medio-bajo, algo que gestiona nuestro representante. A poco que lo hagamos bien, el entrenador de turno y el general manager quedan prendados y ganamos el derecho a tener un contrato hasta final de temporada, para empezar a labrarnos un nombre. Al principio, empezamos desde el banquillo, pero, poco a poco, nos ganamos un puesto en el quinteto titular.

El año pasado, una de las mayores debilidades de este modo fue que sólo nuestro personaje hablaba, mientras que los otros jugadores tenían los labios sellados y no articulaban palabra, limitándose a meros subtítulos. Por suerte, eso es historia y, ahora, cada equipo cuenta con dos mentores que nos hacen de cicerones cuando aterrizamos en la franquicia. En los numerosos vídeos, nos dan ánimos tras un mal partido, nos recriminan que hayamos sido egoístas… El entrenador Doc Rivers, que ha colaborado activamente con Visual Concepts, también aparece en el juego y cumple un importante rol, sobre todo a partir de nuestra segunda temporada en la liga.

Mi Carrera es, seguramente, el modo más inmersivo de cuantos se han visto en un título deportivo. Valgan algunos ejemplos de todo lo que podemos llegar a contemplar: charlas en el túnel de vestuarios, ver cómo traspasan a dos jugadores del equipo como si fueran mercancía, reuniones técnicas, entrenamientos tras un mal partido, calentamientos para afinar la muñeca antes de un encuentro… Las ruedas de prensa tienen bastante importancia, pues pueden contribuir a aumentar o reducir la química del equipo y la satisfacción del entrenador, igual que los triunfos o las derrotas. Como en la realidad, hay que tener cuidado con las respuestas que se dan, pues los periodistas tienden a meter cizaña… salvo que nos los ganemos a costa de darles buenos titulares, con el riesgo que eso puede conllevar para el ambiente en el vestuario. Por otra parte, podemos hacer peticiones de traspaso, lo que puede molestar a los compañeros, que incluso van a final de temporada a nuestra casa para animarnos a que renovemos.

No acaba ahí la cosa. Las redes sociales tienen más importancia, de modo que podemos mandar mensajes a otros jugadores, para hacerles bromas o incluso pedirles a algunos que formen un ‘Big Three’ junto a nosotros. Si aún somos un don nadie, no dudéis de que el jugador de marras nos mandará a freír espárragos.

En lo que son los partidos propiamente dichos, hay una puntuación asociada a lo bien o lo mal que lo estemos haciendo (D, C, B y A, con diversos grados). Dar buenos pases, hacer buenas selecciones de tiro o coger rebotes hace que la puntuación suba, pero abandonar una asignación, cometer una falta o perder un balón repercute negativamente. En ese sentido, al cumplir ciertos objetivos, se van desbloqueando patrocinios que nos aportan jugosos ingresos. Al final, el objetivo máximo es llegar al Salón de la Fama, aunque, para eso, hay que echarle decenas, decenas y más decenas de horas.

Mi Carrera es un modo al que se juega offline, pero tiene un complemento online llamado Mi Parque. Así, podemos meternos con nuestro otro yo en una serie de canchas callejeras y pabellones para disputar partidos contra los personajes de otros usuarios, desde dos contra dos hasta cinco contra cinco. Como novedad respecto al año pasado, se han incluido tres grupos en los que podemos integrarnos, según el estilo de juego que prefiramos y las bonificaciones de atributos que queramos recibir: los Old Town Flyers (ritmos elevados para entrenar los atributos de organizador y defensor), los River City Rough Riders (juego físico, para mejorar las capacidades de atleta y reboteador) y los Sunset Beach Ballers (anotación precisa, para mejorar el tiro). Dentro de Mi Parque, podemos obtener reputación para ganar diversos premios: ropa, nuevas animaciones, celebraciones, tatuajes…

El dolor de cabeza de ser general manager

Mi GM es el modo más vasto de NBA 2K15. En él, encarnamos al general manager de una franquicia, lo que implica gestionar decenas de elementos interrelacionados entre sí. Si se desea, además de integrar equipos de la Euroliga, como decíamos antes, se puede activar la opción del Draft de fantasía, para que las plantillas de los equipos no sean las oficiales, sino que se realicen eligiendo, por turnos, entre todos los jugadores de la liga, nada más empezar.

La toma de decisiones es esencial, de modo que puede llevar casi tanto tiempo como disputar los partidos propiamente dichos. En primer lugar, estamos en relación directa con el propietario de la franquicia, que nos pide objetivos dinerarios, de éxito, de imagen, de moral, de llenar el pabellón… Igualmente, debemos contratar a seis empleados diferentes, cada uno de los cuales cumple un rol: director financiero, asistente del general manager, entrenador, entrenador asistente, jefe de ojeadores y preparador físico. Como si fuéramos un gestor de verdad, podemos despedirlos y fichar a otros, bien con amabilidad o de malos modos. En tercer lugar, y esto es casi lo más importante, estamos en relación directa con todos los jugadores de la plantilla. Así, además de conversar con ellos (se acuerdan de cualquier promesa que les hagamos, como la de ser titulares), tenemos que negociar los traspasos, las extensiones de contrato o el tanteo de los agentes libres del mismo modo que lo haría un general manager en la realidad. En ese sentido, hay que tener cuidado, pues, si hacemos una oferta a la baja a un jugador importante, puede que nos dé con la puerta en las narices.

La gestión también se extiende a otros factores, como la organización de los entrenamientos. Hay que saber que no todos los jugadores progresan igual de rápido, pues depende de su personalidad, algo que se aprecia en las redes sociales, en las que se pueden consultar todos los mensajes relativos a cada uno de los jugadores, incluso de otros equipos. Como en Mi Carrera, la prensa también puede ser un arma de doble filo para influir positiva o negativamente en los jugadores, la afición, los empleados o el propietario. No acaba ahí la cosa. Como el año pasado, podemos gestionar los precios de las entradas, el aparcamiento, el merchandising o las concesiones del pabellón.

El núcleo es el del año pasado, pero se han introducido varias novedades que dan cuenta de la pasión que tienen en Visual Concepts por la NBA. Lo que más llama la atención es, sin duda, el seguimiento de las jóvenes promesas para el Draft, de modo que, aunque no formamos parte de ello directamente, se simulan partidos universitarios e internacionales que hacen que los candidatos se vayan posicionando con el paso de los meses, algo que podemos observar en varios rankings de webs especializadas, que vaticinan lo que, a priori, va a elegir cada franquicia, no sólo según la calidad de los jugadores, sino también en función de sus necesidades. Así,  periódicamente, podemos pedir al jefe de ojeadores que nos haga informes de determinados jugadores (el listado es muy amplio, así que no es posible abarcarlos a todos al 100%). Antes del día D, podemos invitarlos también a entrenamientos para conocer más sobre ellos. Aún hay más: en pleno Draft, nos telefonean los general managers de otras franquicias para hacernos ofertas para intercambiar jugadores o rondas, tanto del año en curso como del futuro, algo que conviene tener en consideración. Además, si elegimos a un jugador que otra franquicia tenía entre ceja y ceja, su responsable no tardará en llamarnos para ofrecernos algo por él. Si sois seguidores de la NBA, sabréis que el comisionado David Stern se jubiló el pasado mes de febrero, así que ya no es él quien anuncia las elecciones, sino su sucesor, Adam Silver.

Otro aspecto que se ha remozado es el de las lesiones. Ahora, contamos con un completo interfaz personalizado para cada jugador, que permite ver el riesgo de lesión para diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo, Stephen Curry es muy dado a los problemas de tobillo. De vez en cuando, puede que algún jugador sufra alguna lesión leve y nos veamos obligados a decidir si forzarlo o dejarlo descansar, sabiendo que el problema puede agravarse o que puede reducir sus atributos, en función de si la lesión es en su brazo bueno, por poner un ejemplo. La previsión del Draft también tiene en cuenta el factor de las lesiones, para simular posibles pufos, como el de Greg Oden en 2007, a quien Portland eligió como número 1, renunciando a Kevin Durant.

Otra novedad es Simcast. Se trata de un sistema que permite simular los partidos y ver cómo va evolucionando el marcador. Si vemos que la cosa se pone fea, podemos detener la simulación y entrar al partido en cualquier momento para tratar de remontarlo. Del mismo modo, podemos salir cuando queramos y dejar que el resto del encuentro transcurra a su libre albedrío.

Al margen del modo Mi GM, hay una variante más reducida que elimina todo el componente de gestión para que nos centremos, sobre todo, en organizar los partidos y jugar. Se trata del modo Mi Liga, que permite disputar desde una única temporada hasta 80. En esos modos por temporada, destaca la presencia del All-Star, con los concursos de triples y mates como grandes estrellas. El certamen de triples ha mejorado enormemente y, ahora, la barra de potencia que hay que gestionar es muchísimo más ágil, en contraste con la del año pasado, que era un auténtico tormento, tosca a más no poder. Por su parte, el concurso de mates ya no se basa en ristras de botones a lo Guitar Hero, sino en pulsar un botón dos veces, en ciertos intervalos, lo que resulta más asequible. A cuenta de esto, hay que decir que el pabellón donde se disputa el All-Star en el juego es el de los New Orleans Pelicans, donde se celebró en 2014, cuando debería ser en el Barclays Center y en el Madison Square Garden, que es donde, realmente, se celebrará la edición de 2015, quien sabe si por última vez, ya que se ha dado la orden de que el mítico pabellón de los Knicks sea demolido en un plazo máximo de diez años.

La fiebre de los cromos

Desde que FIFA devolviera a los cromos el protagonismo del que gozaron hace años, muchos juegos se han subido a ese carro. NBA 2K15, como su predecesor, cuenta con el modo Mi Equipo, en el que debemos formar una escuadra desde cero, a base de obtener o comprar sobres de cartas, que pueden ser de jugadores, entrenadores, pizarras, equipaciones, pabellones, logotipos o consumibles. La primera vez que entramos en este modo, salta un vídeo de Shaquille O’Neal en el que, con voz trascendental, el mítico pívot se pregunta qué habría pasado si él hubiera seguido en los Lakers o si a Durant lo hubieran elegido los Portland Trail Blazers.

Para comprar sobres, podemos usar las monedas virtuales que también se pueden obtener en los otros modos o unos puntos específicos de este modo. No falta tampoco una casa de subastas en la que pujar por las mejores piezas o, directamente, apoquinar de primeras con un extra, para ahorrarse disgustos. ¿A quién no le gustaría, por ejemplo, tener un equipo formado por Magic Johnson, Michael Jordan, Larry Bird, Hakeem Olajuwon y Shaquille O’Neal, por citar algunos nombres míticos?

Dentro de Mi Equipo, hay cuatro submodos de juego diferentes. En primer lugar, están los Desafíos, que son novedad. Se trata de una serie de retos que hay que ir desbloqueando y que reciben actualizaciones semanales, de modo que hay que enfrentarse a equipos formados por los mejores pívots de la historia, por consumados triplistas, por especialistas del triple-doble, por jugadores drafteados en un mismo año… En segundo lugar, está Dominación, que consta de 33 eventos que hay que ir desbloqueando y cada uno de los cuales puede darnos hasta tres estrellas, asociadas a diversas recompensas de sobres de cromos. En tercer lugar, está Camino hacia los playoffs, donde debemos ascender a lo largo de nueve divisiones, con partidos online. Finalmente, se pueden disputar encuentros amistosos contra los amigos.

Con licencia para triunfar

El juego cuenta con la licencia oficial de la NBA. Lejos de conformarse con recrear los elementos relativos a la temporada 2014-15, hay una base de datos gigantesca, que da cuenta de por qué Visual Concepts no es un estudio más dentro de un género tan encorsetado como el deportivo, ligado a la periodicidad anual y a un núcleo estable. Así, se recogen las estadísticas de todos los jugadores durante todas las temporadas que han estado en la liga. Igualmente, hay récords históricos, el listado de jugadores más valiosos, los dorsales retirados, el número de participaciones de cada franquicia en los playoffs… Gracias a la característica NBA Hoy, todo se mantiene al día, incluso con la posibilidad de recrear los partidos que se disputen cada jornada en la realidad.

Hay que destacar la presencia de 2K TV. En el momento de hacer el análisis, esta opción aún no estaba habilitada, pero es un programa semanal del que sólo pueden disfrutar los usuarios del juego. En él, se emitirán entrevistas con los responsables de la saga y con los jugadores que han colaborado, se mostrarán las mejores jugadas de la comunidad, se emitirán documentales sobre la cultura del baloncesto… El 99% de las sagas deportivas, tan comodonas ellas, harían bien en tomar nota de todo esto.

De lo poco que se le puede criticar al juego es que los tiempos de carga dentro de cada modo son bastante considerables. Además, no hay posibilidad de amenizar las esperas con minijuegos, cuestionarios u otros recursos. En cualquier caso, no es algo que logre empañar el tremendo conjunto del que hace gala el título.

¿Por qué todos los juegazos sonríen igual?

Andrés Montes era el maestro de las preguntas retóricas en sus peculiares narraciones de la NBA. Entre sus dudas, figuraban la de por qué todos los jugones sonríen igual o la de por qué Tracy McGrady era tan bueno. Ambas cuestiones convendría hacérselas a cuenta de Visual Concepts, un estudio que, ya con PS4 y Xbox One asentadas en el mercado, se confirma como el más magnificente de cuantos se dedican al género deportivo. NBA 2K15 es una genialidad más del equipo californiano, que lleva quince años en la picota baloncestística sin tomarse un respiro ni dejar de sorprender. Si algún día decide retirarse del negocio, nadie tendrá ninguna objeción en colgar su camiseta de lo alto de un pabellón y darle la bienvenida al Salón de la Fama, junto a los grandes iconos del baloncesto. ¡Jugón!

Valoración

Puede ser el mejor juego deportivo de la historia. Control, gráficos y modos forman una amalgama más sólida que el aro de una canasta. Visual Concepts lo hace por decimosexta vez.

Hobby

93

Excelente

Lo mejor

Los modos Mi Carrera y Mi GM. El escaneo facial. El profundo control. El motor EcoMotion.

Lo peor

Las voces de Mi Carrera están en inglés. Pharrell no iguala a LeBron con la BSO. Cargas.

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