Análisis

Análisis de Shadows: Heretic Kingdoms para PC

Por Jorge S. Fernández
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Versión comentada: PC

Ya está aquí el análisis de Shadows: Heretic Kingdoms para PC, uno de esos RPG de la vieja escuela que a buen seguro va a encantar a los incondicionales del género.

El género RPG es sin ningún género de dudas uno de los más recurrentes en el ecosistema PC. Son decenas los títulos nuevos que podemos disfrutar cada año, y como en todo, uy como es normal unos son más prescindibles que otros. Otros no suelen destacar por arriba ni por abajo. ¿Pero respecto de qué? Es evidente que la referencia del género es la saga Diablo, es el espejo donde se miran todos los RPG de corte fantástico medieval que llegan a nuestros PC´s, unos consiguen mirarse de tú a tú y otros no tienen más remedio que agachar la cabeza frente al coloso de Blizzard. Hoy analizamos Shadows: Heretic Kingdoms, un RPG que puede mirar bien de frente al todopoderoso Diablo. 

Juego de almas y dimensiones 

La clave de Shadows: Heretic Kingdoms, la transferencia de almas y los inframundos que visitaremos con ellas. Dreamworld siempre fue un lugar entre dimensiones, un lugar etéreo conectado a un sinfín de otras dimensiones, el árbol de los mundos según los Taymurians. Pero un traumático hecho, protagonizado por el denominado exterminador de los dioses, destruyó a este, lo que hizo que las dimensiones de Dreamworld y el Heretic Kingdom se separaran de las demás, salvo de la más infernal de todas.

La consecuencia de todo esto es que legiones de criaturas demoníacas han invadido Dreamworld y desplazado toda esta dimensión a la absoluta oscuridad. Mientras que antes los magos y otros seres sobrenaturales podían cambiar entre el Dreamworld y los reinos mortales con total libertad, ahora todo lo que queda tras la destrucción del exterminador es el lado más oscuro de lo que fue esta dimensión. Los sabios ya no lo llaman Dreamworld, el mundo de los sueños, sino que ahora piensan que el único nombre acertado es el de mundo de las sombras. Este cambio dimensional ha provocado que ahora sea mucho más fácil que los demonios entren en el reino de los mortales. Antes, un mago debía invocar una puerta del infierno para convocar a un demonio, ahora la invasión demoniaca es más persistente y difícil de repeler que nunca.

Este es el hilo conductor de Shadows: Heretic Kingdoms, las almas y las diferentes dimensiones son su secreto mejor guardado, y sin duda la parte más interesante de este RPG, que nos llevará constantemente a cambiar de dimensión entre nuestro demonio y su alma carnal en el mundo de los mortales. 

Elige a tu héroe 

Como en todo RPG que se precie, tendremos que elegir el tipo de personaje que queremos encarnar. Estos personajes están muertos, pero gracias a nuestro demonio, revivirán para poder así re visitar de su mano el mundo de los mortales. Cada uno de estos personajes tiene una serie de habilidades especiales que los diferencian entre sí, aunque la principal de todas ellas es su estilo de ataque. El de cuerpo a cuerpo lo protagoniza el Bárbaro, llamado “Kalig”, el disparo a distancia corre a cargo de un arquero denominado “El Jabalí”, la magia y hechicería corre a cargo de  “Evia” la hija del fuego, que tendrá en el encantamiento de los enemigos su principal arma. Tras elegir nuestro personaje de carne y hueso, el salto entre ambas dimensiones, la mortal y la demoniaca será algo totalmente cotidiano. 


Comienza la aventura

Shadows: Heretic Kingdoms es un juego al que hay que prestar bastante atención en todos sus diálogos, porque estos nos permitirán avanzar siempre en la dirección correcta y sin perder el tiempo. El desarrollo de este RPG es muy parecido al de Diablo y otros juegos similares, con su perspectiva isométrica, mucho looteo y crafteo. Mientras exploramos el mundo de Shadows: Heretic Kingdoms, por ejemplo Thole, tenemos la oportunidad de cambiar de dimensión cuando lo deseemos. Más que cuando lo deseemos cuando lo necesitemos, porque habrá muchas ocasiones en las que no podremos avanzar si no optamos por encarnar al demonio.

Hay muchos lugares que al explorarlos nos llevarán a puentes derruidos o puertas y muros imposibles de traspasar. Para poder proseguir en nuestra aventura, tendremos que mutar a demonio y automáticamente veremos cómo estos caminos antes intransitables ahora se cubren de una senda transparente que sólo podremos transitar con nuestro demonio, al igual que determinados muros, que mágicamente se convierten en puertas por las que podremos pasar en la dimensión demoniaca, para posteriormente proseguir nuestro camino como mortales. Esto convierte a Shadows: Heretic Kingdoms en una especie de dos por uno, porque nos enfrentaremos a extrañas criaturas tanto en el inframundo como en el de los mortales.

Las Quest que debemos completar nos las ofrecerán los personajes que encontramos en los distintos pueblos y ciudades que hay en nuestro camino.  Hay un menú donde poder seguir estas Quest, con explicaciones claras de lo que debemos hacer. En el mapa veremos con un signo de exclamación los lugares clave de cada misión para que no nos perdamos en el intento. El único problema es que a veces no queda clara la prioridad de estas y puedes estar intentando terminar una Quest en la que es imposible avanzar si no conseguirnos completar otra. Por ello es esencial seguir muy atentos todos los diálogos con los demás personajes.

Acabar con los enemigos de una dimensión no influye en absoluto en la otra, por lo que es recomendable hacer un doble barrido, uno en cada dimensión. El looteo es posible sólo en la dimensión de los mortales, donde tendremos barriles, cajas, urnas, tumbas y criptas para reventar y obtener objetos. Normalmente monedas de plata y muy de vez en cuando algún nuevo arma o materia prima. En este caso la mecánica de juego es igual a la de tantos otros RPG, como podéis comprobar en el análisis de The Incredible Adventures of Van Helsing, otro gran ejemplo de gran RPG, donde los que estén familiarizados con este aspecto no sufrirán ninguna curva de aprendizaje.. Cada uno de lo grandes escenarios tiene un bazar central, como es tradición en el género, cada uno de estos bazares se compone de multitud de puestos con distintas funciones. 

Evolucionando al personaje 

Estos puestos están especializados en distintos tipos de productos. Unos en armas, otros en artículos de defensa, otros en vestimenta, pociones etc. También existen los típicos puestos de crafteo donde podremos crear nuestros propios objetos, en forma de armas, accesorios y herramientas de defensa, siempre en base a los objetos e ingredientes que hayamos recogido previamente. La mezcla de estos objetos nos dará como resultante un nuevo objeto.

El looteo es continuo, y siempre es divertido intentar buscar urnas ocultas que nos proporcionen jugosas recompensas que luego podamos materializar en nuevos objetos. En Shadows: Heretic Kingdoms el looteo nos ofrece normalmente monedas de plata y muy rara vez armas u objetos de cualquier otro tipo, nos gustaría que hubiera más objetos en las urnas en lugar de tantas monedas.

El inventario de nuestro personaje es como el de cualquier otro RPG, por un lado tenemos los objetos que vamos comprando y recolectando y por otro una imagen de nuestro héroe y las diferentes prendas y armas que puede equipar. Es nuestra elección cuál de estas llevará encima en todo momento, con sólo deslizar los objetos nuevos sobre el que equipamos actualmente. Como también es común en el género siempre podremos ver una comparativa de los puntos más fuertes y débiles que nos reportará el nuevo objeto. Las habilidades también son importantes, y a través de estas podremos aprender nuevos ataques y hechizos, que se irán sumando a nuestro panel de control.También se pueden equipar cuatro ataques distintos y otras cuatro pociones de forma predeterminada. 

El combate 

Sin duda lo más divertido, junto con la evolución de nuestro personaje en cualquier RPG es el combate. Hacer frente a hordas de enemigos protagoniza el desarrollo de este tipo de juegos, y Shadows: Heretic Kingdoms no es ninguna excepción. En este aspecto también tiene un desarrollo muy original. Si controlamos a nuestro personaje con teclado y ratón, desplazaremos a nuestro protagonista hacia el punto de la pantalla donde pinchemos este. En el momento que nos enfrentemos a un enemigo con el botón izquierdo siempre lanzaremos el mismo ataque principal, pero con las teclas QWER podremos lanzar un ataque especial. Cada tecla pertenece a un ataque que previamente habremos asignado en el menú de habilidades.

Lo mismo ocurre con las diferentes pociones, que activaremos con las teclas 1234. Los combates son divertidos, pero nos gustaría que nuestro personaje respondiera más rápidamente a nuestros clicks de ratón, algo que puede llegar a frustrar un poco. En nuestro camino nos encontraremos de todo, arañas gigantes, otras más pequeñas, guardianes, soldados etc. Todos ellos salpicarán mucho cuando les asestemos un buen golpe, llenando de plasma el suelo y paredes de las diferentes estancias. También en la dimensión demoniaca podremos actuar de la misma manera, porque el demonio tiene diferentes armas y ataques respecto de nuestro personaje mortal, todas estas aptitudes y habilidades de nuestra alma principal se podrán personalizar en el menú de personaje e inventario. 

Apartado técnico 

Shadows: Heretic Kingdoms es un juego que destaca por su buena factura técnica. No es un triple A pero casi todo lo que hace en este aspecto lo hace bien. Visualmente su motor 3D funciona muy bien, los entornos están muy bien modelados, con iluminaciones dinámicas que nos meten con gran facilidad en la atmósfera épica y fantástica del juego. Sin duda los gráficos son una faceta muy bien conseguida. En cuanto a los controles, nos ha generado una sensación agridulce. Por un lado podemos jugarlo con Gamepad, y la verdad que se hace muy sencillo de manejar, porque cada botón está asignado a uno de los ataques principales, por lo que tenemos todo mucho más a mano que con el ratón y teclado. Pero el lado agrio de este aspecto, es un grave fallo, porque jugar con el mando de Xbox 360 u otro cualquiera destruye arruina totalmente la expereincia de juego.


Todo ello debido a un bug que nos lanza directamente al escritorio cada 15 o 20 segundos de juego. Por lo que hemos podido investigar, se trata de un fallo que ya han detectado sus desarrolladores y corregirán en el próximo parche de Shadows: Heretic Kingdoms, por lo que de momento el juego con Gamepad debe ser descartado. Todo ello a pesar de que los controles están magistralmente adaptados a este tipo de dispositivo. En el apartado de audio destaca su banda sonora, digna de películas de cartelera. El aspecto negativo una vez más es la nula traducción a nuestro idioma. De las siete lenguas existentes para seleccionar no se encuentra el español, lo que le resta sin duda muchos puntos, y más en un juego que la historia tiene un peso importante en el desarrollo de las Quest. 

Conclusión 

Shadows: Heretic Kingdoms es un RPG notable, muy divertido y hecho con mimo. Como os decía antes, no innova en nada, pero todo lo que nos ofrece está muy bien ejecutado. La posibilidad de saltar entre dimensiones es uno de sus puntos fuertes. Quizás se hace monótona la repetición de muchos enemigos y el looteo tan poco variado, pero se compensa con creces a través de una ambientación, apartado visual y mecánica de juego a la altura de los mejores juegos del género. No es una obra maestra, pero Shadows: Heretic Kingdoms sí es uno de los RPG de más calidad que podemos jugar actualmente, a pesar de no estar en español y tener algunos bugs de importancia. Resumiendo, un RPG de desarrollo clásico con un apartado técnico notable, no es Diablo III, pero puede mirarle con la cabeza bien alta, muy recomendable para los amantes del género.

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Valoración

Un RPG clásico bien ejecutado, con una intensa historia como hilo conductor y las mecánicas de juego tradicionales del género, es una buena alternativa a Diablo

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Apartado técnico, rica historia, saltos entre dimensiones, banda sonora de calidad

Lo peor

Looteo poco variado, reseteos cuando usamos un mando, no está disponible en español

Lecturas recomendadas