Análisis

Análisis de Sunset Overdrive para Xbox One

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: Xbox One

Tras un sinfín de títulos para PlayStation, Insomniac Games ha decidido cambiar de bando temporalmente para firmar Sunset Overdrive, una de las exclusivas más destacadas de cuantas ha avistado, hasta ahora, la nueva generación. Aunando ideas de Jet Set Radio, Dead Rising, InFamous o DmC, el estudio californiano ha logrado estrenarse con mucho estilo en Xbox One. El duopolio de Red Bull y Monster en el mercado de las bebidas energéticas tiene las horas contadas: con Overcharge, hasta los abstemios se engorilarán.

ACTUALIZADO 23-12-2014: Ya está disponible 'The Mystery of Mooil Rig', la primera expansión de Sunset Ovedrive. Desarrollada en una plataforma petrolífera, tendremos nuevas misiones, retos, armas y accesorios. Su precio es de 9,99 euros si no tienes el pase de temporada.

ACTUALIZADO 09-12-2014: El próximo día 23 de diciembre Sunset Overdrive recibirá su primera expansión descargable bajo el nombre de The Mystery of Mooil Rig. Gracias a este DLC podremos viajar hasta una nueva zona para realizar nuevas misiones además de conseguir nuevas armas, objetos de personalización y habilidades que podremos utilizar durante toda la aventura principal.

ACTUALIZADO 25-11-2014: Ya está disponible el primer paquete de contenido descargable para Sunset Overdrive con el que podemos conseguir cuatro nuevas armas. Si queréis haceros con él, podéis descargarlo desde el bazar de Xbox One por 4,99 €, aunque si tenéis el pase de temporada del título no tendréis que abonar nada ya que está incluido en él.

ACTUALIZADO 22-11-2014: Con motivo del primer año de vida de Xbox One, MicrosoftInsomniac Games invitan a todos los miembros de Xbox Live Gold a probar el frenético y colorido, Sunset Overdrive, de forma gratuita durante 24 horas.

TEXTO ORIGINAL: Sunset Overdrive fue una de las primeras exclusivas de la nueva generación en presentarse en sociedad, en el E3 2013, pero ha habido que esperar un año y medio para poder degustar el afrutado sabor de su bebida energética. La factoría de Insomniac Games ha estado trabajando a pleno rendimiento para que la fórmula llegara a Xbox One en otoño de 2014 y poder celebrar el primer aniversario de la consola con Overcharge, en lugar de con champán. Los ingredientes recuerdan mucho a Jet Set Radio, Dead Rising, InFamous y DmC, pero, lejos de ser un sucedáneo de Fanta de naranja, es un producto tan refrescante como apetitoso.

Antes de empezar con el análisis propiamente dicho, conviene hacer un poco de memoria a cuenta de la trayectoria del estudio. Insomniac cuenta ya con una dilatada trayectoria en el mundillo de los videojuegos, pero con la peculiaridad de que casi siempre ha actuado como ‘second party’ de Sony, firmando algunas de las sagas más relevantes tanto de PSOne (Spyro the Dragon) como de PS2 (Ratchet & Clank) y PS3 (Resistance). Sin embargo, en mayo de 2013, se abrió a los desarrollos multiplataforma con Fuse, un juego de acción en tercera persona para PS3 y Xbox 360 que no acabó de cuajar. Año y medio después, el estudio viaja al otro extremo del dial para firmar su primera exclusiva para Microsoft, quien le ha dado un trato prioritario en su estrategia comercial para estas Navidades. No en vano, junto al juego, que sale el 31 de octubre, se va a poner también a la venta un pack que incluirá la consola en blanco, un color del que, hasta ahora, sólo podían disfrutar los empleados de la compañía.

Los perniciosos efectos de las bebidas energéticas

El juego está ambientado en el año 2027 y en Sunset City, una urbe ficticia sobre la que Fizzco, una compañía de bebidas energéticas, ejerce un gran dominio. Sin embargo, la felicidad de la población pronto se torna en desgracia cuando la empresa pone a la venta Overcharge Delirium XT, un nuevo producto que descoyunta los sistemas endocrinos de quienes lo beben y los convierte en una especie de mutantes denominados ‘colgados’. El planteamiento argumental recuerda un poco al de DmC, el reseteo de la saga Devil May Cry que llevó a cabo Ninja Theory y en el que había una bebida llamada Virility, que permitía a los demonios el control mental sobre sus bebedores. Los aficionados al Red Bull y al Monster ya saben lo que les espera, si siguen por ese maléfico camino…

El protagonista es un fracasado que trabaja como limpiador, pero, con el estallido del apocalipsis, mientras el 99% de la población se ha metamorfoseado, pasa a integrarse en un grupo de ciudadanos que resisten y que deben buscar una forma de huir de la ciudad. Se trata de un personaje de nombre indeterminado (“el jugador”), pues podemos personalizarlo a nuestro antojo, con una serie de elementos que, eso sí, vienen dados por defecto. Por un lado, podemos determinar el físico (sexo, tipo de cuerpo, cara, pelo, vello facial, maquillaje) y, por otro, la vestimenta, con infinidad de accesorios para la cabeza, el tronco, las piernas y los pies. A medida que jugamos, se desbloquean nuevos elementos y también podemos comprar cosas en la tienda de la estilista Calista. Las combinaciones son casi infinitas y se reflejan perfectamente en pantalla, tanto durante la partida como en las escenas de vídeo.

El guión en sí no es nada del otro mundo, aunque hay un buen puñado de personajes secundarios con bastante carisma. En especial, cabe destacar a Fizzie, la mascota de Fizzco, que cuenta con un genial doblaje al español y que guarda unas cuantas frases hilarantes bajo la gorra. El tono humorístico que embadurna todo el juego, que no se toma en serio ni a sí mismo, es realmente genial. Para empezar, estamos ante el típico juego que rompe la cuarta pared, por medio de diversos chascarrillos que suelta el protagonista de vez en cuando. Incluso hay una serie de pantallas de televisión dispersas por la ciudad donde los responsables del juego se dirigen a nosotros y que, en principio, se irán actualizando progresivamente, aunque están en inglés y sin subtitular. Por ejemplo, mientras nosotros jugábamos la semana pasada, el narrador decía que, si estábamos viendo eso, era porque estábamos haciendo el análisis, amén de otras referencias. Hay guiños a Toys ‘R’ Us, Mary Poppins, Bomberman o, incluso, los foros de NeoGaf, famosos por ser el lugar donde se filtran muchas informaciones sobre futuros juegos.

No acaba ahí el festival del humor. Algunos pasajes jugables son de auténtica carcajada, como hacer frente a oleadas de trasgos al son de la música medieval de un bardo o asar 500 palomas a contrarreloj. Lo mismo sucede con las resurrecciones del protagonista tras morir, que le hacen volver por medio del sarcófago de Tutankamón, el ataúd de Drácula, el vehículo-taladro que Rocksteady y Bebop usaban en Las Tortugas Ninja… Sin duda, es uno de los juegos más hilarantes de los últimos tiempos.

Delicioso sabor a macedonia

Sunset Overdrive es, en gran medida, un juego de acción en tercera persona que se desarrolla en un mundo abierto. Es innegable que Insomniac Games se ha inspirado en dos sagas de culto como Jet Set Radio y Dead Rising, fundamentalmente, pero eso, lejos de ser malo, es un acierto, pues se han combinado a la perfección sus fórmulas de ‘grindeo’ y masacre de multitudes con todo tipo de armas alocadas, añadiendo elementos de cosecha propia.

Si disfrutasteis con Beat, Gum y compañía en Jet Set Radio (Dreamcast) y Jet Set Radio Future (Xbox) a principios del milenio, el juego os atrapará, porque toma muchas de sus mecánicas de parkour-grindeo y las agiliza hasta el extremo. Casi todas las acciones están disponibles desde el principio, pero hay varias que se desbloquean progresivamente, a medida que jugamos. Así, podemos ‘patinar’ casi por cualquier superficie que tenga ‘filo’ (barandillas, salientes, tejados, grúas, muros, quitamiedos) y, sobre todo, por cables, lo cual es clave, ya que, en ese caso, podemos desplazarnos por encima o por debajo con sólo pulsar el botón X. A eso, añadid que se pueden dar acelerones y hacer giros de 180º en todo momento. Asimismo, es posible saltar obstáculos, propulsarse por el aire, correr por las paredes y rebotar contra multitud de obstáculos, como coches y toldos. El resultado es que podemos ir, prácticamente, a cualquier sitio sin siquiera tocar el suelo, con un ritmo frenético que es una auténtica delicia. Es un Jet Set Radio de nueva generación, en toda regla, pero sin grafiteros.

Los combates son el otro elemento definitorio del juego y, en este caso, a lo que recuerdan es a Dead Rising, por el volumen de las aglomeraciones y por lo alocado de las armas que tenemos a disposición. Algunas herramientas se obtienen al avanzar en la historia, pero casi todas hay que adquirirlas en la tienda de Jack Dos Sombreros, a cambio de latas de Overcharge, que es la moneda de cambio que sueltan los enemigos al morir y con la que también se nos recompensa al final de las misiones. Hay más de una veintena de armas, entre las que se cuentan una escopeta incendiaria, un lanzador de vinilos, un disparador de osos explosivos, un aspersor de ácido, un dragón que proyecta fuegos artificiales, una bomba de congelación, una torreta, una bomba de laca… Es posible incluso coger barriles explosivos de los escenarios y lanzarlos. También hay una serie de trampas que se pueden colocar en lugares estratégicos, para que rebanen a los enemigos o los achicharren, por ejemplo, aunque hay que activarlas saltando sobre ellas, lo que le da un tono muy táctico a ciertas misiones.

Lo mejor de Sunset Overdrive es que esas mecánicas de ‘grindeo’ y tiros forman una simbiosis que se retroalimenta a la perfección. Quedarse quieto suele ser un suicidio, pero, si nos dejamos poseer por el espíritu de una cabra montesa, las posibilidades de éxito se multiplican. Así, hay un indicador de estilo, con cuatro niveles, que se rellena a medida que damos saltos, nos deslizamos por el entorno o acribillamos enemigos. Entonces, entran en juego los amplis, que son una serie de potenciadores de las armas que sólo funcionan cuando la barra de estilo ha alcanzado un nivel determinado y que se pueden aplicar a las diferentes armas como se desee. Por ejemplo, si el indicador está en nivel 2, los golpes cuerpo a cuerpo permiten lanzar llamas y provocar explosiones. Podemos hacer también que un enemigo muerto se convierta en trinitrotolueno  y genere una debacle a su alrededor, por citar sólo otro ejemplo. Hay que tener en cuenta que las armas se deben subir de nivel para poder usar esos amplis, lo que invita a usar distintas combinaciones, sin olvidar que no todas las herramientas son igual de efectivas para cada enemigo. Por si fuera poco, también podemos equiparnos una serie de turbos, para que sea más fácil encadenar puntos de estilo por grindar o para recuperar salud, que, por lo general, no se regenera automáticamente, sino mediante botiquines. Conviene aclarar que no estamos ante el típico shooter en tercera persona, en el sentido de que el botón LT no sirve para aumentar el tamaño de la mirilla, sino para cuadrar la posición del personaje, en el caso de estar en el suelo, o para ralentizar ligerísimamente la acción y así poder acertar a los enemigos, cuando estamos deslizándonos. Dicho así, puede que todo suene muy alocado, y lo es, pero está perfectamente equilibrado.

Y pum... Ahí va la dinamita

Sunset Overdrive tiene un desarrollo de sandbox, es decir, en un mundo abierto que permite ir adonde se quiera y hacer las misiones que se quieran, siempre que las hayamos desbloqueado previamente. La historia principal, ligada a los encargos que nos hacen distintos personajes secundarios, dura sólo unas doce horas, lo cual es bastante poco para un título de estas características, pero las misiones resultan bastante variadas. No se trata sólo de ir de un sitio para otro a masacrar enemigos, sino que también hay fases a bordo de un planeador, de perseguir un tren, de aplastar enemigos con una bola de demolición (uso mucho más útil que el que le daría la ‘chupamartillos’ Miley Cirus)… No tiene mucha importancia, pero, en alguna misión, hemos tropezado con algún pequeño fallo, como tener que repetir una zona por, supuestamente, “haber abandonado la zona”, cuando apenas nos habíamos alejado veinte metros del ‘recorrido’ (nos sucedió en un lugar en el que había que grindar por una serie de tuberías).

Los enemigos se clasifican en tres grandes grupos: colgados (mutantes), sarnosos (humanos) y robots. Los más numerosos son los primeros, que se dividen en numerosas subespecies, como moles gigantes o pajarracos. Ahora bien, lo que más nos ha gustado son los enfrentamientos con los jefes finales. No son muy abundantes (a grandes rasgos, hay sólo cuatro), pero el planteamiento que ofrecen es muy divertido, en especial el de uno que nos aguarda en una montaña rusa.

Las tareas secundarias y los desafíos contribuyen notablemente a ampliar la duración del juego. En especial, hay que destacar estos últimos, que, por lo general, son pruebas contrarreloj, ya sea de desplazarse pasando por diversos anillos, de destrozar cosas, de repartir bombas o de coger una serie de puntos con forma de números dispersos por un escenario. Asimismo, hay multitud de coleccionables que es relativamente fácil conseguir, ya que se pueden adquirir mapas que indican su presencia. Hay 150 cámaras de vigilancia, 150 zapatillas, 150 globos de Fizzie, 150 rollos de papel higiénico, 150 rótulos de Overcharge, 40 móviles, 40 firmas de grafiti, veinte puntos elevados y nueve conversaciones que escuchar.

A mí el pelotón, que los arrollo

Sunset Overdrive cuenta con dos vertientes multijugador que contribuyen a que la experiencia se expanda considerablemente. Por un lado, está el modo Pelotón Caos y, por otro, las tablas de líderes mundiales.

Pelotón Caos es un modo online en el que pueden participar entre dos y ocho usuarios. Para acceder, basta con visitar cualquiera de los fotomatones que hay por la ciudad. Es una experiencia cooperativa, principalmente, pero también presenta el tono competitivo de ver quién es el que obtiene una mejor puntuación, con adiciones como la de premiar al que primero llegue al punto de activación de la misión. Cada partida se estructura en cinco pruebas, de modo que, entre ronda y ronda, hay votaciones para decidir cuál será el siguiente evento. El objetivo en las cuatro primeras rondas es acumular la mayor cantidad posible de puntos de caos para que la última ronda, consistente en defender un fuerte de las oleadas enemigas, presente una dificultad más acusada y que las recompensas sean, consecuentemente, mayores. Las diferentes pruebas repiten respecto a la campaña y resultan variadas: recoger suministros y transportarlos hasta un barco, piratear transmisiones, abrirle camino a un tren, destruir un dirigible, limpiar de enemigos una depuradora de agua, recoger los puntos numéricos distribuidos por un escenario… La cooperación es clave, ya que, en cada prueba, si todos los personajes mueren al mismo tiempo, sin dar tiempo a la reaparición, la misión se da por fallida y se pasa a la siguiente.

La campaña también está integrada indirectamente con el online. Así, se puede repetir cualquier misión que hayamos jugado, incluso las de la historia principal, para tratar de batir los récords de nuestros amigos o los de los líderes mundiales. Hoy en día, casi cualquier juego incluye estas clasificaciones, a poco que se preste a ello, y se agradece, pues fomenta la competición y el interés por seguir jugando.

Color y desenfado en los cuatro puntos cardinales

El apartado técnico de Sunset Overdrive está marcado por dos elementos esenciales: el desarrollo en un mundo abierto y el uso de una luminosa paleta de colores, al estilo ‘cartoon’. El tamaño de Sunset City es mediano, muy lejos del de grandes sandbox como GTA V o incluso Watch Dogs, pero el diseño general casa de maravilla con las habilidades de ‘grindeo’, gracias a que hay todo tipo de espacios y estructuras. Hay cuatro grandes áreas (antiguo distrito industrial, Little Tokyo, Distrito portuario y Centro), con todo tipo de construcciones, como parques, puentes, puertos, canales de agua (sobre los que se puede correr incluso), jardines zen, recintos feriales, rascacielos por cuya fachada se puede subir… Lo malo es que no hay un ciclo día-noche dinámico. Casi siempre es de día, de modo que sólo transcurren de noche las llamadas misiones de Defensa nocturna, consistentes en repeler a oleadas de enemigos durante un cierto período de tiempo.

Donde más personalidad muestra la aventura es, sin duda, en su humor y en su luminosidad. Muchos de los personajes secundarios cuentan con excelentes diseños, no tanto por su modelado o su expresividad como por su carisma (un militar tullido, un trío de animadoras de armas tomar, un jugador de rol ataviado de señor feudal o un intendente con ínfulas japonesas). El colorido no se limita a la ciudad o los personajes, sino que se hace extensible al efecto de los disparos y los golpes sobre el entorno, que puede hacer que, por ejemplo, un enemigo muera con una gran explosión léxica o que un golpe del protagonista deje la palabra ‘crack’ en el suelo, si ha saltado desde una posición elevada.

En general, el rendimiento técnico, a 900p y 30 fps, es bueno, pero hay que poner de relieve algunos problemas. Cuando hay mucha acción simultánea en pantalla, se producen tirones. No llegan a empañar la experiencia o hacer que sea injugable, pero están ahí. Del mismo modo, la carga de ciertas texturas en la lejanía es algo tardía.

Pasando al apartado sonoro, nos encontramos con un doblaje al español que presenta algunos altibajos. Dado que el protagonista puede ser hombre o mujer, hay tanto una voz masculina como una femenina, según corresponda, y la primera no nos ha convencido particularmente. En ese sentido, se produce el fallo de que los interlocutores siempre se refieren a nosotros en masculino, aunque estemos manejando a una chica, algo motivado por el hecho de que, a diferencia de en la lengua inglesa, en la española hay diferenciación de género. Para evitarlo, cada personaje que habla con el protagonista tendría que haber repetido sus diálogos dos veces… Como compensación, el doblaje de la mascota Fizzie es muy bueno, y los efectos de sonido también cumplen con creces, como el de la apertura de las latas de refresco cada vez que cogemos Overcharge o ciertos sonidos clásicos que saltan al recoger algunos objetos.

La banda sonora es parte omnipresente de la ambientación. Casi siempre hay alguna melodía rockera de fondo que acompaña nuestros viajes por la ciudad. En especial, destaca el tema principal, Sunset City, que, en cierto modo, recuerda a Basket Case, el mítico tema de Green Day. El tono punk casa muy bien con el conjunto, e incluso los créditos del juego están presentados en forma de carteles de conciertos, para que os hagáis una idea de la importancia que Insomniac Games le ha dado a este apartado.

¿Qué es la vida? Un frenesí

Si Calderón de la Barca aún viviera, calificaría así a Sunset Overdrive, como un frenesí. Tras la decepción mayúscula que fue Fuse, Insomniac se ha reencontrado a sí misma con su primera exclusiva para una consola ajena a Sony. La historia no es muy larga y presenta algunos fallos, pero su fusión de los conceptos de Jet Set Radio, Dead Rising e InFamous, aderezada con un colorido estilo visual, una marcada personalidad y un humor hilarante, lo convierte en un combo ganador. El monopolio de Red Bull y Monster en el mercado de las bebidas energéticas tiene sus horas contadas: Overcharge ha llegado para refrescarles el gaznate en exclusiva a los bebedores de Xbox One.

Valoración

Bebe de Jet Set Radio, Dead Rising e Infamous para ofrecer una refrescante fórmula en la que el ‘grindeo’ y los tiros generan un auténtico frenesí de acción.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

El ritmo jugable. El cooperativo online. Los múltiples guiños. La música.

Lo peor

La historia dura sólo doce horas. Algún tirón. Pocos jefes finales. Sin ciclo día-noche.

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