Análisis

Análisis de Ys: Memories of Celceta

Por Daniel Acal
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Versión comentada: PS VITA

Tras una temporada de sequía, últimamente llevamos una buena racha de juegos exclusivos para alimentar nuestras PS Vita. A propuestas tan interesantes como Toukiden: The Age of Demons o DangaRonpa: Trigger Happy Havoc, se une ahora Ys: Memories of Celceta, un juego de rol de acción de corte clásico que hará las delicias de todo buen fan del género... que hable inglés.

Si pensamos en grandes y longevas sagas roleras nacidas en Japón, a nuestra mente rápidamente acuden los Final Fantasy, Dragon Quest, Tales of, Suikoden, Wild Arms… Si lo acotamos todavía más y pensamos en grandes y longevas sagas roleras nacidas en Japón que, por la razón que sea, no se han prodigado mucho en occidente, tendríamos que citar por fuerza ésta que nos ocupa, Ys, la saga de Falcom creada en 1987 por Masaya Hashimoto y Tomoyoshi Miyazaki que ha pasado por prácticamente todos los ordenadores y consolas, desde MSX2 y NES hasta PS2 y PS Vita. No en vano tiene más de 10 entregas si sumamos las canónicas y los remakes, reimaginaciones y cosas raras.

Porque cosa rara es el juego que nos ocupa. Ys: Memories of Cerceta es una especie de reimaginación de la cuarta entrega. Esto no sería nada demasiado extraño en los tiempos que corren, si no fuera porque previo a este Memories of Cerceta hay otros tres juegos que ostentan el título de Ys IV. Dichos juegos son Mask of the Sun, The Dawn of Ys y A New Theory.

A ver si me explico y entendemos este lío: Falcom encargó la cuarta entrega (Ys IV: Mask of the Sun) a Tonkin House para que desarrollara la versión de Super Nintendo. De forma paralela, la versión de PC Engine CD fue a parar a manos de Hudson Soft, que se tomaron ciertas libertades y licencias en el desarrollo. Tantas, que al final les salió un juego bastante diferente a The Mask of the Sun (compartían argumento, protagonista y muchos de sus planteamientos básicos pero la estructura del juego, el desarrollo de los niveles y muchos de los enemigos eran distintos). Al final, optaron por llamarlo de una forma distinta (The Dawn of Ys), aunque la cuarta entrega oficial es la de Super Famicom, de la que salió un remake para PS2 en 2005 (llamado Ys IV: Mask of the Sun: A New Theory) que no salió de Japón. De hecho, a España no ha llegado casi ninguna entrega, salvo Ys: The Ark of Napishtim para PS2 (que nos lo trajo Konami) y las versiones para PSP de Ys Seven e Ys: The Oath in Felghana (que a su vez es un remake de Ys III: Wanderers from Ys, que celebraba su vigésimo aniversario).

Si ya hace un rato que os habéis perdido, tranquilos que no pasa nada. No hace falta conocer la saga para disfrutar plenamente de Ys: Memories of Celceta. El único requisito imprescindible para sumergirse en esta aventura es saber un poco de inglés, porque no llega traducido al castellano. Ya sé que esto echará a muchos para atrás. Pues es una lástima, porque Memories of Cerceta es un juego de rol de acción más que recomendable.

Ys: Memories of Celceta nos pone de nuevo en la piel de Adol, el héroe que suele protagonizar la serie Ys. En esta ocasión, unos oportunos problemas de amnesia serán la excusa para que nuestro protagonista haga el típico viaje del héroe y se convierta en el gran espadachín que un día fue… o al menos eso es lo que dicen sus visiones. En dicho viaje le acompañarán distintos personajes, que se nos irán uniendo según el momento del juego.  Y tendremos bastante libertad para recorrer el enorme escenario prácticamente desde que terminamos la primera misión en la mina, que hace las veces de prólogo/tutorial para que aprendamos las mecánicas más básicas.

Ys: Memories of Celceta ofrece una desarrollo bastante tópico, pero a la vez muy entretenido. Además de la trama principal, de la que no voy a contaros nada para no haceros spoilers, en casi todo momento podremos tener activas varias misiones secundarias (normalmente encargos de búsquedas) que nos aportarán distintas recompensas, amén de lograr que el desarrollo gane en variedad. Como en todo buen juego de rol, a medida que avancemos acumularemos experiencia, que mejorará nuestros atributos y nos dará acceso a nuevas habilidades. También ganaremos pasta para comprar nuevo equipo y obtendremos materiales para venderlos o bien para refundirlos y potenciar algunas de nuestras armas o armaduras con un sistema bastante sencillo.

En Ys: Memories of Celceta también hay lugar para las conversaciones (insistimos, en inglés), pero ni son tan pesadas ni abundantes como en DanganRonpa ni el abanico de respuestas puede equipararse a lo que ofrece cualquier título de Bioware en este sentido. La verdad es que el ritmo de juego está bastante bien compensado entre exploración, charletas y combates, y en las cerca de 30 horas que puede durarte el juego (algunas más si quieres verlo todo y completar todas las tareas secundarias), no hay lugar para el aburrimiento... siempre que no te esperes más de lo que es: un juego de rol de acción asequible y bastante tópico.

En cuanto al sistema de  combate que presenta Ys: Memories of Celceta, está más cerca de lo que puede cualquier juego de acción que de un juego de rol. Atacaremos con el arma que tengamos equipada, pero también tenemos un movimiento evasivo y la opción de bloquear los ataques de nuestros enemigos. Y con sólo pulsar el botón Círculo, podremos alternar el control entre uno de los tres héroes que podremos llevar simultáneamente, mientras que los otros actuarán de forma autónoma siguiendo dos sencillos patrones: prioridad al ataque o prioridad a la defensa. La sencillez al poder.

También podremos asignar hasta 4 habilidades especiales a los botones principales (eso sí, para que funcione hay que dejar pulsado L1). Y si se rellena cierto medidor, podremos desatar una especie de “ataque final” que recomendamos reservar para cuanto estemos mal de vida (aunque si te quedas quieto y no sufres ningún estado especial como Veneno. la barra de vida se restaura sola) o contra los enormes jefes finales con los que nos toparemos de vez en cuando y que por supuesto nos dejan los momentos más intensos del juego. Hablando de cómo se recupera vida en Ys: Memories of Celceta, algunos han criticado el hecho de que se pueda recuperar vida automáticamente y tachan a este Ys de "juego fácil". Es verdad que como juego de rol de acción no es un Dark Souls precisamente, pero es una decisión de diseño que casa a la perfección con ese aura de accesibilidad que desprende el juego desde su arranque.

En cuanto al apartado gráfico, cumple aunque sin muchos alardes. El diseño de los personajes principales es tan tópico como el desarrollo que nos espera,. Pero esto, lejos de resultar un defecto, termina resultándonos entrañable. El diseño de los enemigos tampoco es como para tirar cohetes, con la única excepción de ciertos (enormes) jefes finales. Y en cuanto a los escenarios, pues ya os podéis imaginar la ristra de parajes que nos esperan: bosques, cuevas, pantanos, ciudades, enormes torres... En general se ven bastante vacios y poco detallados, aunque se agradede la inclusión de ciertos aspectos como el ciclo día/noche. Y echamos en falta más definición general. PS Vita puede dar mucho más de sí en la parcela gráfica...

Épicas melodías acompañando nuestras correrías y un buen uso de las funciones táctiles de PS Vita (que agiliza un montón el acceso al mapa y a los distintos menús) son otras virtudes a tener en cuenta de Ys: Memories of Celceta, un juego de rol que no inventa la rueda y qie ofrece un desarrollo de lo más tópico, pero que a la vez sabe cómo cautivar al buen rolero ofreciéndole precisamente lo que más le gusta. Porque la experiencia es un grado y no en vano estamos hablando de una serie consolera con solera...

Valoración

Ys: Memories of Celceta es un juego de rol de acción de corte clásico pero muy entretenido y accesible para todos los públicos... siempre y cuando nos defendamos con el inglés, porque no llega traducido.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

Un desarrollo clásico, a la par que accesible para todos. Que este tipo de juegos lleguen a España.

Lo peor

Llega en inglés y quizá a los acérrimos del género les parezca facilón. Gráficamente no es gran cosa

Lecturas recomendadas