Análisis

Castlevania y review en Lords of Shadow

Por Óscar Díaz
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Miedo es lo último que parecen sentir en Mercurysteam, el estudio español encargado de retomar la saga Castlevania y llevarla al nivel más alto. Una misión que han cumplido con creces y que sienta las bases para un futuro más que prometedor en la serie. Además, el juego demuestra que no les faltan ideas, ya sean propias o traídas de las mejores fuentes. ¿Alguien dijo God of War o Shadow of the Colossus?

El encargo de Konami (con la supervisión del mismísimo Hideo Kojima), seguido al pie de la letra, mandaba convertir Castlevania Lords of Shadow en algo nuevo, pero que conservara las señas de identidad que han hecho famosa a la saga. Tenemos un héroe que se enfrenta a criaturas demoníacas, castillos increíbles, pruebas de habilidad y otras en las que hay que pensar un poco… y enemigos finales que nos ponen las cosas difíciles.

Pero, como en todas las grandes historias, en Lords of Shadow hay sitio para secundarios importantes, situaciones épicas y algunos detalles que sería mejor olvidar. Eso sí, estos últimos son los menos y para nada enturbian un resultado espectacular.

Los principios son difíciles

Gabriel Belmont tiene un apellido que les sonará a todos los aficionados a Castlevania. Sí, se trata del primero de la estirpe que ha vivido en nuestras consolas desde los tiempos de NES. Sin embargo, su vida no había recibido la suficiente atención y aquí averiguaremos cómo y por qué empezó a luchar contra el mal.

Como caballero de una orden que lucha en el lado de la luz, Gabriel es un experimentado guerrero. Sin embargo, es la muerte de su mujer lo que le lanza a una búsqueda desesperada. No sólo intentará devolverla a la vida, reuniendo los fragmentos de una máscara mística que poseen los Señores de la Oscuridad (Lords of Shadow…), sino que aprenderá numerosos secretos del combate. Es decir, si en un principio parece bueno luchando, la cosa se queda en nada cuando supera a sus maestros y consigue desarrollar todo su potencial.

En un principio, las opciones se limitan  a lo que dan de sí unos pocos movimientos. Una cruz bendecida, una cadena para la que más adelante conseguimos unos dientes de sierra, un guantelete, cristales de poder, hadas del bosque, orbes sanadores y destructores… conforme crece el nivel de los enemigos, también lo hace nuestro repertorio y ¡de qué manera!

El control de Gabriel es muy directo, con ataques que duran un suspiro y otros más elaborados. También se puede cubrir o esquivar, aunque todo lo que hacemos de primeras tiene posibilidad de potenciarse. Es más, cada nueva extensión de nuestras armas y poderes abre más posibilidades, en un catálogo final realmente rico. Para conseguirlo, podremos acceder a un menú en el que también se pueden comprar extras, donde no falta una amplia colección de diseños originales.

Para darle más profundidad al juego, además de utilizar nuestras armas para luchar, también serán parte importante a la hora de resolver ciertas pruebas. El equilibrio entre momentos de acción y los puzles es algo que identifica a este Castlevania y lo aleja de esos otros títulos en los que parece basarse. A esta fórmula hay que añadir las plataformas y los recorridos por entornos que ocultan una buena cantidad de secretos. Entre ellos, no sólo veremos cofres y muros a los que regresar cuando seamos más poderosos, sino huevos de pascua que levantan algunas sonrisas.

La curva de aprendizaje está muy cuidada en Castlevania Lords of Shadow. Algo de lo que nos damos especial cuenta conforme elevamos el nivel de dificultad. Sin embargo, como le sucede a otros juegos, aquí también vemos cómo se nos quedan en la reserva una gran cantidad de opciones, que apenas utilizamos hasta que hemos avanzado lo suficiente. Como nota positiva, hay que destacar lo mucho que invita el juego a volver atrás y superar de nuevo algunos pasajes. Incluso nos llama a ello en los numerosos pergaminos que sirven de guía y de pausa entre tanta acción.

Castlevania… hasta el final

Los primeros compases de Lords of Shadow nos enfrentan a enemigos que añaden variedad a la saga. Bien es cierto que cumplen su objetivo, meternos en harina, pero las referencias a God of War son innegables. Durante el primer tercio de la aventura tendremos de todo, desde licántropos a goblins, brujas o gremlins. Pero, tranquilos, que los vampiros hacen acto de aparición y no están solos. La carrera frenética por acabar con las oleadas de enemigos se puede hacer un poco repetitiva, pero siempre contamos con la esperanza de acabar con sus jefes, que no tienen desperdicio.

La colección de criaturas que se nos ponen delante es muy amplia y no faltan gigantes que apenas caben en pantalla. Precisamente, a la hora de representar esa grandeza visual es cuando el juego sufre algunos momentos de bajón. La cámara, que funciona bien para representar los combates más cercanos, no convence en algunos momentos que se aleja y tampoco dejar ver algunas zonas de los escenarios. De todas formas, si Team Ninja no ha conseguido una cámara en condiciones a base de mucho intentarlo, tampoco es cuestión de cebarnos con Mercurysteam en este primer título de una saga que promete mucho.

Además de luchar, también podemos usar wargos, licántropos, trolls o arañas gigantes para acceder a ciertos lugares o derribar muros que parecen infranqueables. Las posibilidades son muchas, con puentes tejidos con hilo de sega que puede con nuestro peso e, incluso, dan lugar a algunas animaciones que no nos cansamos de contemplar, aunque se repitan.

A nivel visual, Lords of Shadow ofrece un espectáculo impresionante. El diseño de los escenarios nos hace olvidar que casi todo el tiempo nos vemos obligados a seguir un camino fijado. Algunos lugares secretos rompen esta tendencia, junto a contadas alternativas que llevan al mismo destino. Sin embargo, el uso de la luz, una variedad increíble de ambientes y muchos detalles nos hacen sentir que visitamos el mundo más rico que jamás ha plasmado la historia de los Belmont.

Una mención especial se merece el apartado sonoro, tanto por la impresionante banda sonora con la firma de Óscar Araujo, como por las voces de Patrick Stewart, Robert Carlyle, Jason Isaacs o Natasha McElhone. Eso sí, ninguno de estos increíbles actores ha puesto en práctica sus clases de castellano, con lo que nos limitamos a escucharles en su inglés original.

Castlevania Lords of Shadow tiene de todo e intenta contentar tanto a los más apasionados de la acción como a quien busque un juego largo y con una trama rica e interesante. Su duración, cercana a las 20 horas para un primer intento, contentará a los más exigentes, sin caer en la repetición o bajando de ritmo. Además, la ambientación conseguida es todo un ejemplo a seguir.

Valoración

Lords of Shadow va de lo pequeño a lo enorme, con una trama llena de sorpresas. Su duración contentará a los más exigentes, sin bajar de ritmo. Además, la ambientación es un ejemplo a seguir, incluso con las voces en su inglés original.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

Brilla al nivel de los mejores y engancha de principio a fin.

Lo peor

La cámara fija oculta algunas zonas del escenario que nos gustaría ver.

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