Análisis

Cine de ciencia ficción: Abyss

Por Luis López Zamorano
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ARGUMENTO: Un submarino nuclear estadounidense se hunde en las profundidades del mar de manera misteriosa. La marina norteamericana toma el control de una instalación petrolífera cercana para llevar a cabo un rescate e investigar las causas del hundimiento junto a los científicos que allí trabajan. Pronto se darán cuenta de que lo sucedido escapa a las comprensiones de este mundo en el que habitamos. 1989 - DIRIGIDA POR James Cameron - PROTAGONIZADA POR Ed Harris, Mary Elizabeth Mastrantonio, Michael Biehn.

Corría el año 1986 cuando James Cameron se consolidaba como uno de los grandes directores del cine de ciencia ficción tras rodar Aliens: El regreso (anteriormente ya había dirigido Piraña 2 y Terminator). Obviamente el tremendo éxito que cosechó con la segunda parte de la saga creada por Ridley Scott, le produjo una gran fortuna, y la capacidad para hacer casi lo que quisiera en el mundo del cine. Por ello Cameron rescató un proyecto que tenía en mente desde su adolescencia. Una historia en las profundidades marinas con alienígenas de por medio. Abyss se convirtió en la película más cara de la historia en 1989 (más tarde superado por él mismo con Titanic y Avatar), y el derroche de dinero se vio recompensado con el Premio Oscar a los mejores efectos especiales. Entremos más en los detalles de las profundidades de Abbys.

Un abismo lleno de conflictos

Como toda buena película, Abyss cuenta con un guión que hace girar la trama en torno a varios conflictos. Nada más comenzar la cinta nos encontramos con el primero de ellos, y es que estamos en 1989, en los últimos años de la Guerra Fría entre Estados Unidos y La Unión Soviética. Por eso cuando algo hace que un submarino estadounidense naufrague cerca de Cuba, lo primero que viene a las cabezas de los protagonistas es “¡han sido los soviéticos!” (aunque al espectador se le deja bien claro desde el principio que nada tienen que ver).

Ahora nos encontramos con el segundo gran conflicto. Estamos demasiado cerca de Cuba como para que el ejército estadounidense se haga cargo del rescate de los posibles supervivientes. Así que el gobierno decide movilizar una plataforma petrolífera cercana poniendo al mando de la operación a un grupo de marines.

Esto nos lleva directamente al tercer conflicto, el del choque de personalidades entre los marines y los científicos de la plataforma. Más aún cuando la presión marina a la que se ve sometido el teniente Hiram Coffey (Michael Biehn) hace que se le nuble el raciocinio y sólo piense en conseguir una cabeza nuclear del submarino hundido para volar todo por los aires. Al contrario que el equipo de científicos que sólo quiere investigar qué es ese extraño ser que han visto en las profundidades, haciendo chocar ambas partes y dando lugar a una de las mejores escenas de la película que detallaremos más adelante.

Por último, tenemos que tener en cuenta que esto es cine, y el cine no sería nada si una buena historia de amor. Así se nos presenta a los dos protagonistas principales de Abyss, Lindsey Brigman (Mary Elizabeth Mastrantonio) y Virgil Brigman (Ed Harris), un matrimonio en pleno proceso de divorcio que no pueden ni estar en la misma habitación sin lanzarse improperios el uno al otro.

Popurrí genérico

Por desgracia nos encontramos ante demasiados conflictos que resolver, y esto hace que el guión de Abyss acabe flojeando pese al prometedor arranque de la cinta. En Abyss, James Cameron intenta entrelazar elementos de diferentes géneros quedando una mezcla un tanto extraña y dejando situaciones ridículas, y lo que es peor, cabos sueltos al final que estropean la experiencia global.

Tras los 30 primeros minutos de metraje, podemos pensar que nos encontramos ante una película de ciencia ficción con dosis de terror como ocurre en Alien: El octavo pasajero. Vemos hundirse el submarino, llegar al equipo de rescate, y cundir el pánico tras presenciar una criatura que no termina de estar definida para el espectador. La cosa promete mucho hasta este punto.

Pero tras regresar a la plataforma, el argumento da un giro hacia la acción, dando mayor protagonismo al teniente Hiram Coffey (perfectamente interpretado por Biehn) y su locura. Todo esto hace que el ansia que teníamos por saber qué es ese ente brillante que tanto asusta a los protagonistas de Abyss y que provoca el hundimiento del submarino desaparezca. La acción de Abyss sea mala, ni mucho menos, pero rompe por completo las expectativas que pudiéramos tener al principio.

Ojo, spoilers:

Comienzan entonces los infortunios para los protagonistas. La base sumergida de la plataforma se separa de la principal y quedan atrapados en las profundidades marinas. Coffey se hace con el control e intenta explotar una cabeza nuclear para acabar con el ente desconocido, y esto da lugar a la que puede ser la mejor escena de la película. Un combate entre Coffey y Virgil que tiene su punto fuerte en una persecución a bordo de submarinos de exploración fantástica. Fin de los spoilers.

Por desgracia, como consecuencia de esta lucha, tenemos otro cambio de género. Es el momento pasteloso de Abyss, y es aquí donde a Cameron se le va de las manos. El matrimonio Brigman pasa de no poderse ver, a estar locamente enamorados de nuevo al verse en una situación de apuro que lleva a Lindsey a cometer el mayor acto de estupidez de la cinta. Y como estúpido es el acto, estúpida su resolución (no la comentaremos para que lo podáis comprobar vosotros mismos). El romanticismo no es la especialidad de Cameron, eso está claro.

Y por fin, tras el momento romántico, vuelve la ciencia ficción. Una última misión que Virgil Brigman, como buen héroe que es, se empeña en realizar para salvar a todos pese a la oposición de su absurdamente reenamorada mujer. Es entonces cuando la sensación de angustia vuelve a atrevesarnos el cuerpo, al ver a Brigman en la oscuridad del océano para finalmente quedarnos con la boca abierta. Ha llegado la hora de deleitarnos con los efectos especiales de Abyss.

Una gozada visual

Si algo ha sabido hacer James Cameron durante sus muchos años de carrera, ha sido hacer que el espectador se sumerja en el mundo de la película. En Abyss esto sucede justo al final. Los últimos 20 minutos de metraje son sobresalientes a nivel visual. Pese a estar rodada en 1989, los efectos especiales que vemos en este último tramo no se resienten en absoluto y podrían pasar por estar realizados casi a día de hoy.

Los pequeños esbozos que habíamos visto con anterioridad de los alienígenas de Abyss quedan ridiculizados ante la magnitud de lo que vemos ahora. Ahora sí que nos encontramos ante ciencia ficción pura y dura. Como si del viaje estelar de 2001, una odisea el espacio se tratase, pero en las profundidades marinas, nos vemos envueltos en un despliegue de luces y colores que hipnotizan y hacen que queramos estar sumergidos y sin aliento.

No es de extrañar para nada que Abyss ganara el Oscar en aquella edición. Si el hundimiento del submarino o la persecución a bordo de exploradores ya eran dignos de admiración, este último tramo es para quitarse el sombrero ante la imaginativa de Cameron. Pero por desgracia, aún queda ponerle otro pero a lo que se avecinaba como un final digno de ofrecernos lo que esperábamos con el comienzo de la película.

¿Qué sois y por qué hacéis esto?

Parece que Cameron se olvidó de concluir la película. Sí, vemos a los alienígenas y sus actos, pero ni una sola explicación de nada. Una muestra más de que Cameron parecía estar más centrado en ofrecernos algo que se nos quedase impregnado en la retina que algo que nos hiciera pensar. Si esperabais tener una explicación de todo lo ocurrido en el último tramo de Abyss olvidadlo, porque en la versión original del film no se explica nada.

Pero no podemos culpar sólo a Cameron de esto. Cuando presentó el montaje final a 20th Century Fox, Abyss duraba 3 horas. A la productora le pareció excesivo e hizo que Cameron la acortase hasta las dos horas y cuarto. Este acto provocó que nos perdiésemos los puntos clave que llevan a comprender el final de la cinta. Pero no os preocupéis, todo el material eliminado fue incluido en la Edición Especial de Abyss en DVD, así que si tenéis la oportunidad, os sugerimos que la veáis porque merece mucho la pena enterarse de todo.

Conclusión

Cuando vemos Abyss, estamos ante una película, que lejos del mejor nivel de James Cameron, resulta imprescindible ver para todo amante de la ciencia ficción. No se puede negar que tiene altibajos (la historia amorosa que se torna porque sí, el desarrollo lento del segundo acto, secundarios prescindibles…), pero su impresionante apartado visual a la hora de mostrar a los alienígenas hace que merezca la pena aguantar su, en ocasiones, pesado ritmo. Además sí visionamos la Edición Especial, con todo el material de metraje recortado, nos evitaremos el mal trago de no comprender nada al final.

Si aún no habéis tenido la oportunidad de ver Abyss y os ha picado el gusanillo, aquí os dejamos su tráiler:

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¿Os habéis quedado con más ganas de viajes en el tiempo, futuros apocalípticos o viajes espaciales? Podéis ver el resto de críticas de clásicos ci-fi en nuestro recopilatorio especial de ciencia ficción.

Valoración

Una película de ciencia ficción decente aunque lejos de ser de lo más destacable en la carrera de Cameron. Soberbia en lo visual, pero peca vendiendo la moto de algo que no es.

Hobby

77

Bueno

Lo mejor

Los efectos especiales que a día de hoy siguen sorprendiendo. La batalla a bordo de los submarinos.

Lo peor

La parte intermedia de la cinta puede hacerte desconectar. No explica nada sobre los alienígenas.

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