Análisis

Cine de ciencia ficción: Avatar

Por Clara Castaño Ruiz
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ARGUMENTO: Jake Sully es un ex-marine de los Estados Unidos, postrado en una silla de ruedas que, por distintas circunstancias, termina trabajando en un proyecto de investigación en el planeta Pandora, al sustituir a su hermano fallecido. Jake tendrá que entrar en contacto con la raza Na’vi, autóctona de ese territorio, para conseguir ganarse su confianza, conocer todos sus secretos y así, evitar entrar en conflicto. Las cosas no serán fáciles, pues empezará a entender y a coger cariño a los habitantes del clan Omaticaya. 2009 - DIRIGIDA POR: James Cameron - PROTAGONIZADA POR: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodríguez, Giovanni Ribisi, Joel David Moore.

Corría el año 2009 cuando James Cameron estrenó Avatar. El director de Terminator llevaba 12 años sin dejarse ver por la gran pantalla. Concretamente, desde el arrasador éxito de Titanic, con sus once Oscar, entre ellos, mejor película y mejor director. Pero su mente no se había detenido, estaba trabajando en algo que revolucionaría el mundo del cine, una nueva tecnología que ayudaría a devolver a las películas en 3D todo su esplendor. Quería que el espectador se sintiera más integrado en las películas, ya que durante años se había coqueteado con la técnica, pero muy pocos habían salido satisfechos. Había llegado el momento de su incorporación en la narrativa de las películas.


El presupuesto original para Avatar fue de 237 millones de dólares, que se superaron sin miramientos. Aunque, tampoco pasó nada, si tenemos en cuenta que recaudó más de 2.000 millones de dólares, en los cines de todo el mundo, convirtiéndose así en la película más taquillera de la historia. Y eso que las salas comenzaban a estar vacías y que había que pagar un extra por verla en tres dimensiones.

La película fue nominada a nueve Oscar en la edición de 2010, de los que ganó tres: Mejor dirección de arte, Mejor fotografía y Mejores efectos visuales. Pronto comenzarán a rodarse sus secuelas, y lo decimos en plural, porque se esperan cuatro películas de Avatar. La primera, Avatar 2, nos llegará en 2016 y contará con parte del reparto original. Se veía venir, si tenemos en cuenta que se convirtió en todo un fenómeno de masas. 

Una película entre dos mundos: humanos vs Na'vi

Año 2154: los humanos han conquistado nuevos planetas para abastecerse de recursos y, en otros, están en conflicto con los indígenas para hacerse con el control del territorio. La tecnología ha avanzado hasta límites extremos, y ya no es extraño ver androides haciendo trabajos militares, u ordenadores capaces de mostrar a la perfección ubicaciones en 3D. Además, la ciencia no se ha quedado atrás, y ya es posible clonar otras especies e implantarles ADN humano, para poder interactuar con ellas a través de avatares. Es en este entorno, en donde conocemos Jake Sully, un ex-marine que ha quedado parapléjico en acto de combate y que entra a formar parte de la misión Pandora, al morir su hermano.


La película se divide en dos mundos: el primer mundo, el de los seres humanos, en el que existen dos facciones. Por un lado, los empresarios y militares, dirigidos por Parker Selfridge y el coronel Miles Quaritch, que quieren explotar el territorio de Pandora para su beneficio. Por otro lado están los científicos, con la doctora Grace Augustin al mando, que quieren establecer relaciones con el clan Omaticaya, para aprender sobre su cultura.


El segundo mundo, y el más interesante, es el del clan Omaticaya, los Na’vi, un pueblo unido que vive en la naturaleza y no confían en la “gente del cielo”, los humanos. Por eso, Jake Sully y la doctora Grace tendrán que crearse un avatar para poder integrarse en su mundo. Es en estos periodos de contacto con los Omaticaya, en los que la película se hace más interesante por los escenarios y por el periodo de aprendizaje que tiene que superar Sully, para llegar a ser aceptado por los Na’vi.

Conforme avanza la película, Jake Sully se verá inmerso en un conflicto moral a tres bandas: ayuda a los científicos; sigue ejerciendo de doble agente a las ordenes del coronel Quaritch, para informarle de cómo se destruye el Árbol Madre; o cuenta la verdad al clan Na’vi, entre ellos a Neytiri, hija del jefe de la tribu, de la que se está enamorando. Tanto conflicto no podía terminar demasiado bien, si tenemos en cuenta que el coronel Miles Quaritch, con su afán imperialista, ataca las tierras de los Omaticaya, que en vez de huir deciden luchar con sus flechas envenenadas.


Avatar podría haber sido una maravilla de película, con escenarios preciosos y personajes interesantes. Pero el resultado no llega a convencer, pues, visualmente es una película muy bonita pero con un argumento bastante pobre, ya que el guión es demasiado plano y esquemático. Nos van lanzando pequeñas píldoras, generando un batiburrillo de ideas, que no ayuda a crear empatía con los personajes humanos. El único momento en el que te puedes sentir cercano al personaje de Jake Sully es cuando despierta, convertido en Na’vi, y se da cuenta de que puede andar y echa a correr por las tierras de Pandora.


Por lo general, los personajes están demasiado medidos y, en algunas ocasiones, resultan incluso cómicos. SPOILER: por ejemplo, casi al final, cuando están luchando contra el capitán Quaritch para salvar las tierras Na’vi. Esta pelea más parece digna de Scream, o Serie B, en donde a los malos hay que matarles tres veces porque no hay manera de acabar con ellos. FIN DEL SPOILER. Consigues conectar algo más con los personajes, cuando la acción se centra en el mundo Na’vi. El ambicioso planteamiento visual, la complejidad y el detallismo no te dejan ver los defectos de guión, porque estás intentando no perderte ninguno de los elementos que van apareciendo en pantalla.

En cuanto a las interpretaciones de los actores, destaca la de Sam Worthington en su papel de Jake Sully, el protagonista total de Avatar, que es capaz de adelgazar para dar realismo a su personaje, un paralítico en silla de ruedas, y al que el resto de actores no hacen sombra. Es el caso de Sigourney Weaver, que volvía a trabajar con James Cameron tras Aliens, y cuyo personaje, Grace Augustin, parece tener reminiscencias de la teniente Ripley, una científica dura de pelar, pero que se va diluyendo a lo largo del film.

Un mundo nuevo

James Cameron declaró que se había basado en todos y cada uno de los libros de ciencia ficción que había leído cuando era niño, y que quiso plasmar el estilo de la saga literaria John Carter. Pero además, podemos ver influencia de la literatura clásica a lo Ulises. Un héroe lucha por salvar a su civilización, en este caso adoptiva, del conquistador. Además, Bailando con lobos, la película de Kevin Costner, también le deja su huella. Y, aunque Cameron siempre lo ha negado, hay algo de Pocahontas pues, al fin y al cabo, es un grupo de invasores en busca de nuevas tierras en donde el líder, John Smith, termina enamorándose de la hija del jefe de la tribu, Pocahontas. Aquí pasa lo mismo entre Jake Sully y Neytiri.


Pero como venimos diciendo, uno de los puntos fuertes de Avatar es el nuevo universo generado a su alrededor: una lengua propia, inventada por el lingüista Paul Frommer; animales desconocidos, mezcla de dinosaurios y animales actuales; paisajes fluorescentes; montañas que flotan, y esa conexión tan especial que tienen los Na’vi con todas las criaturas a través de su larga trenza. Pueden dominar a todos los animales, si consiguen enlazarse como si de enchufes energéticos se trataran. Además, cada miembro de la tribu tiene sus rasgos diferenciados, con imágenes generadas por ordenador, lo que supuso el culmen de la tecnología de ese momento.

La música, una buena aliada

James Horner, el compositor que convierte todo en oro, volvió a colaborar con James Cameron en Avatar, como anteriormente había hecho en Aliens, el regreso y Titanic. El resultado fue una partitura envolvente, que acompaña a los personajes y al espectador a la perfección. Un deleite para los oídos, con una mezcla de música clásica y tribal, en donde el compositor trabajó con la colaboración de la etnomusicóloga, investigadora del folklore y músicas del mundo, Wanda Bryant. Y así crearon nuevos sonidos, algunos de ellos basados en la culturas de Irlanda y Nueva Zelanda. 

El tema principal, I see you, interpretado por Leona Lewis, fue nominado a los Grammy y al Globo de Oro, en la categoría de mejor canción original, pero no ganó. En este caso, tenemos que tirar un poco de las orejas al compositor, pues I see you, recuerda demasiado a My heart will go on de Titanic.

Conclusión

Avatar es puro entretenimiento. Un relato clásico, de aventuras fantásticas, que destaca por el universo imaginado en Pandora: lleno de animales inventados, flores que se ilumina o desaparecen, al pasar a su lado. Con una bonita y colorista fotografía, en donde priman los grandes efectos especiales, frente a un guión que es básicamente plano, con personajes estereotipados y demasiados giros argumentales. Su verdadera revolución es la tecnología.

En cuanto la historia, hemos visto otras películas, que denuncian el afán conquistador de EEUU y lanzan mensajes ecologistas. Aun así, es de agradecer el esfuerzo, por parte de James Cameron, de querer hacer algo nuevo para que el espectador sea capaz de sentirse dentro de la película. Sin el éxito de Avatar no se habría apostado por el 3D, y todo habría quedado en un mero experimento del “excéntrico” James Cameron.

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Valoración

James Cameron crea un universo imaginativo y absorbente en algunos momentos, pero falla en el argumento, que resulta demasiado obvio, con giros que no terminan de funcionar. Como experimento se lo agradecemos.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Técnicamente muy interesante, con una Pandora digna de admiración. El intento de crear algo nuevo.

Lo peor

Narrativamente algo pobre, con interpretaciones un poco forzadas.

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