Análisis

Star Wars II El ataque de los clones - Crítica

Por David Martínez
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ARGUMENTO: La senadora Amidala sufre un atentado al desembarcar en el planeta Coruscant. Obi Wan Kenobi sigue la pista de su atacante hasta el planeta Kamino, mientras Anakin viaja con Amidala al planeta Naboo, donde ambos se enamoran. Sus caminos volverán a cruzarse en Geonosis, donde descubren la trama de un Jedi renegado, el Conde Dooku, para construir un ejército de clones.   2002 - DIRIGIDA POR: George Lucas - PROTAGONIZADA POR:  Ewan McGregor, Hayden Christensen, Natalie Portman, Christopher Lee,  Ian McDarmid, Anthony Daniels.

Los ánimos se habían enfriado después del estreno de La amenaza fantasma (cuyo éxito en taquilla no pudo compensar la decepción de muchos fans) y Lucas tenía una tarea aún más difícil a sus espaldas. El cineasta había demostrado tener "mano" con el cine infantil, como demuestra su labor en producciones como Willow (1988) o Dentro del Laberinto (1986) pero el Episodio II de Star Wars tenía un tono más dramático y romántico, un territorio por el que la saga sólo había pasado de puntillas. Para prepararse ante una tarea tan complicada, lo lógico hubiera sido dedicar todo el tiempo del mundo a buscar un actor que hiciese de Anakin Skywalker y que tuviese química con Natalie Portman, pero en su lugar, se desarrollaron las cámaras digitales y se metió en el reparto a un mejorable Hayden Christensen. Con todo, la película funciona a muchos niveles. 

 

La cinta comienza con algunos problemas heredados del Episodio I, como los diálogos excesivamente formales, la frialdad de los actores (seguramente por la dificultad de rodar tantos planos frente a una pantalla verde) y la complicación innecesaria de la trama: el atentado a Padme, el senado, los cazarrecompensas Zam Vessel y Jango Fett... Incluso la saturación de efectos especiales en el primer tramo nos dificulta "sumergirnos" en la historia. Sin embargo, poco a poco, el argumento fluye y se divide en dos ramas: una historia casi detectivesca protagonizada por Obi Wan Kenobi y el romance entre Anakin y Amidala.

 

Un planeta parece haber perdido el maestro Obi Wan

Ewan McGregor no sólo construye un puente perfecto entre el padawan que vimos en el Episodio I y el maestro que conocimos en La guerra de las galaxias, sino que además nos lleva por los mejores momentos de El ataque de los Clones: desde la Academia Jedi en Coruscant, al planeta Kamino, en que descubrimos la creación de un ejército de clones a partir del material genético de Jango Fett. En esto Lucas sí demostró ser un visionario y conseguir que las dos sagas encajen mejor entre sí. Sus diálogos sí muestran el equilibrio entre maestro y caballero (con un discípulo arrogante y poderoso) y además, le vemos pilotar en una de las mejores secuencias de toda la película. Los efectos sonoros del Episodio II sí son los mejores de la saga, como se puede escuchar con cada carga sísmica que detona en el campo de asteroides.

Lamentablemente, la otra mitad de los protagonistas se debate en una seducción torpe, que ya había anunciado el director: Star Wars Episodio II va a ser Titanic en el espacio. Ya hemos hablado de que los personajes no conectan entre sí, pero es que además las situaciones que comparten son tan inocentes que parecen cómicas (en particular la caída de Anakin después de subirse a una criatura de Naboo o el corte de fruta utilizando la Fuerza). Debe existir una fuerte atracción física, porque nadie diría que Amidala es capaz de enmorarse de Skywalker con esa torpe estrategia.  Lo mejor que se puede decir de este idilio galáctico es que termina pronto.  

El desembarco de los clones

Unos minutos después, la aventura comienza a pisar el acelerador, y nos deja una excelente impresión final. Por un lado, vemos el primer paso de Anakin al lado oscuro, cuando regresa al planeta Tatooine a liberar a su madre. Parece que en el guión original incluso se veía cómo despedazaba a los tusken (niños incluídos) con el sable láser, y por otro, la batalla de Geonosis nos muestra algo que nunca habíamos visto en Star Wars: los Jedi luchando juntos, como un cuerpo de asalto (acompañados por las tropas clon). Todo esto con una guinda inesperada: el maestro Yoda utilizando el sable láser ¡y saliendo derrotado!

El Episodio II era una película necesaria: explica la relación entre Anakin y Padme, la creación de los clones, el origen de Boba Fett y  el comportamiento del joven Skywalker. Gana pleno sentido en relación con las otras dos, aunque como pieza individual se queda un poco coja. Y sobre todo no se explica cómo una de las piezas claves (la historia de amor) resulta tan irregular. Se han evitado los bochornosos momentos de JarJar, pero a cambio surgen incongruencias como R2D2 volando, o los chistes de C3PO. Y aún así, sus últimos 20 minutos consiguen dejar una estupenda impresión en el espectador. Antes de que termine la saga, podéis repasar todas estas películas, y alguna más, en nuestro especial de cine de ciencia ficción. Para dejaros con ganas de más, no os perdáis las tomas falsas, que aparecieron como extra en la edición en DVD.

Valoración

Después de tropezar con la infancia de Anakin, la saga muestra su juventud, con grandes momentos de acción, que contrastan con una historia de amor floja.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

Todo lo relacionado con los clones. Yoda con el sable láser.

Lo peor

La historia de amor entre Anakin y Padme es fría y no tiene química.

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