Análisis

Cine de ciencia ficción: Encuentros en la Tercera Fase

Por Borja Abadie
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ARGUMENTO: Después de avistar un grupo de ovnis, Roy Neary, un técnico eléctrico de Indiana empieza a obsesionarse con el fenómeno extraterrestre y con la imagen de una montaña, lo que le llevará a descubrir una increíble revelación. 1977 - DIRIGIDA POR Steven Spielberg - PROTAGONIZADA POR Richard Dreyfuss, François Truffaut, Melinda Dillon, Teri Garr y Bob Balaban

Encuentros en la Tercera Fase es una película diferente. Cuando Steven Spielberg reunió el suficiente dinero y crédito en Hollywood para hacer una película cara con efectos especiales, el genio de Ohio lo tuvo muy claro, sería una película de extraterrestres. El cine de ciencia ficción de los años 50 fue la inspiración del jovencísimo director aunque Spielberg tenía algo muy claro, sus extraterrestres no serían como los de aquellas películas.

Los hombrecillos verdes del espacio se habían dedicado, en su inmensa mayoría, a destruir, reventar, aniquilar, torturar, manipular, asesinar y volar en pedazos nuestro preciado planeta y a sus indefensos habitantes. La Guerra de los Mundos, La Invasión de los Ladrones de Cuerpos, Invasores de Marte, etc... Ultimátum a la Tierra fue uno de los pocos ejemplos con extraterrestres bondadosos en Hollywood.

La Tercera Fase mola mucho más

Spielberg estuvo muy interesado en los extraterrestres desde su infancia. Cuando por fin tuvo el dinero y la tecnología para hacer una gran película, el director se acordó de una extraña pareja: J. Allen Hynek y Jacques Vallée. El primero era un astrónomo y ufólogo estadounidense que creó la clasificación de encuentros con extraterrestres que da nombre a la película.

La primera fase es cuando ves un OVNI con tus propios ojos, la segunda es cuando ves un objeto volador no identificado junto a evidencias de su aterrizaje y la tercera es cuando además de con su nave, te topas con los hombrecillos que la pilotan. La cuarta fase sería la abducción y la quinta... la quinta debe ser algo así.

Por su parte, Jacques Vallée fue un astrofísico en el que se basó el personaje de François truffaut en la película, el investigador Lacombe. Ambos participaron como asesores durante el rodaje de la película.

Pero lo bueno de Encuentros en la Tercera Fase no es solo que Spielberg eligiese esa tercera fase o que los "freaks" más guays de la ufología del momento le apoyasen en su proyecto, lo mejor es el reflejo tan original que hace sobre las personas que tienen un encuentro con estas misteriosas naves.

Los locos que han visto un OVNI

La cinta nos muestra el tema OVNI desde tres puntos de vista distintos. Por una lado está el protagonista principal, Roy Neary, Richard Dreyfuss, un electricista de Indiana al que le ordenan investigar un gigantesco apagón. Mientras va de camino, Roy se ventila las dos primeras fases: ve un platillo volante (primera fase conseguida) y además le deja evidencias de su presencia en su propia cara, dejándole un atractivo bronceado fresa y nata (segunda fase completada, ya sabéis que la tercera es un final boss, ¿verdad?).

Roy se queda tan conmocionado por lo que ha visto que se empieza a investigar el fenómeno UFO en busca de una explicación. Los extraterrestres aportan su granito de arena en la locura de los avistadores ya que consiguen introducir una imagen en sus mentes que les obsesiona, una especie de montaña. La chaveta de Roy se va perdiendo al mismo tiempo que su familia (mujer y tres hijos) se alejan cada vez más de él. Este tránsito hacia la locura y la obsesión y sus consecuencias para la gente que le rodea es uno de los retratos más fieles que el cine haya hecho nunca sobre un "contactado".

El segundo punto de vista es el de una madre, Melinda Dillon, que sufre el secuestro de su hijo Barry por parte de los extraterrestres. La escena de la abducción es, junto con el larguísimo final, lo mejor de la película. Una exquisita auténtica muestra de cine de terror. Melinda también sufre visiones con la montaña y la dibuja compulsivamente (Roy se lo curra más y se dedica a esculpirla en espuma de afeitar, puré de patatas, barro y cualquier cosa moldeable que pille por banda) pero parece que tiene los pies un poco más cerca de la Tierra que Roy, que parece estar a punto de entrar en velocidad luz en cualquier momento.

Y es que el personaje de Dreyfuss abandona todo y a todos por descubrir el misterio, una actitud que nos viene muy bien para contar la historia pero que no deja de convertirle en un personaje algo infantiloide, capaz de omitir sus responsabilidades por largarse con los seres del espacio.

El tercero en discordia es Lacombe, interpretado por el director de cine francés Truffaut, uno de esos cineastas culturetas europeos atraído por el buen hacer de Spielberg. Lacombe es el hombre al mando en la investigación gubernamental y militar de los fenómenos y avistamientos que se han producido. El tío cae muy simpático y es el único que parece querer echarle un cable a los afectados por los avistamientos. Lo malo es que la situación también resulta poco creíble, ya que el comportamiento de las autoridades es tremendamente permisivo y compasivo con los ciudadanos de a pie.

Descubriendo la gran verdad

Una vez que nuestros protagonistas ven que la imagen que les atormenta es la Torre del Diablo de Wyoming, el primer monumento (sí, habéis leído bien) estadounidense, parten en su búsqueda.

La zona ha sido puesta en cuarentena por el gobierno con la excusa de que un vertido de gas muy peligroso ha inundado la zona tras un accidente ferroviario. Los empleados del gobierno y militares llevan máscaras de gas para hacer más creíble el engaño, pero Roy se encabezona en que no pasa nada y acaba accediendo, junto a Jillian (la madre de Barry) en la pista de aterrizaje que han dispuesto las autoridades para recibir a tan ilustres visitantes.

A partir de ese momento se suceden los mejores minutos de la película, una escena final de más de 30 minutos en la que hombres y aliens se comunican por primera vez. La mítica melodía creada para la ocasión por John Williams, el código de colores y de lenguaje de signos,... Un clásico de la ciencia ficción, vamos. Y es que los méritos técnicos son muchos: la creación de los extraterrestres, que ha influido en decenas de películas y series posteriores, el trabajo de fotografía que le valió un Oscar (con las luces y feflejos que han copiado en Super 8), etc...

Lo único que se le puede achacar al film es que resulta algo simplón, es una película sin malos (los ciudadanos son buenos, el gobierno también, los militares, ¡hasta los extraterrestres son majos!) pero Steven Spielberg consigue lo que ha repetido en numerosas ocasiones en su filmografía (y de lo que muy pocos autores pueden presumir), que te sientes a ver la película y te la zampes sin casi darte cuenta.

Eso sí, Encuentros en la Tercera Fase no plantea grandes cuestiones a lo 2001, no ofrece ninguna respuesta a nada de lo que plantea (¿por qué los aliens abducen a esas personas?, ¿por qué las prefieren a otras?, ¿por qué todos confían en que vayan a ser pacíficos?, ¿por qué abducen a un niño para devolverlo a los pocos días?...) pero es una jodida maravilla del entretenimiento. 

Si, como nosotros, eres un verdadero freak de la ciencia ficción, échale un vistazo a nuestro especial cine de ciencia ficción.

Valoración

El verdadero inicio de uno de los mejores directores de todos los tiempos y una gran película que revitalizó el género de la ciencia ficción.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

El tono realista que impregna la película. El mejor retrato del avistador de ovnis.

Lo peor

Solo ofrece la visión del crédulo. Es bastante "naive".

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