La correspondencia
Análisis

La correspondencia - Crítica de la película de Jeremy Irons y Olga Kurylenko

Por Raquel Hernández Luján
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Analizamos La correspondencia, la última película de Giuseppe Tornatore protagonizada por Jeremy Irons y Olga Kurylenko en la que se narra una historia de amor frustrada por la muerte. Llegará a los cines el 22 de julio de 2016.

La correspondencia es una nueva película de Giuseppe Tornatore en la que de nuevo nos habla del Amor con letras mayúsculas como ya hiciera en La mejor oferta y no se anda con rodeos comenzando con un plano cerrado sobre el profesor Ed Phoerum (Jeremy Irons) y su mucho más joven amante Amy Ryan (Olga Kurylenko).

Jeremy Irons y Olga Kurylenko en La correspondencia
Jeremy Irons y Olga Kurylenko en La correspondencia

Asistimos a una despedida en la que ambos convienen volver a verse pronto: ya sea en el aula, en una de las clases magistrales de él, su mentor y profesor de astrofísica, o bien en su refugio íntimo de Borgo Ventoso.

Sin embargo, muy pronto descubrimos que él ha fallecido y que ha dedicado los últimos meses de su vida a tratar de mantener el contacto con ella por medio de toda clase de misivas: cartas, emails, vídeos, regalos y atenciones que consigan "burlar a la muerte" de algún modo manteniéndolos en contacto, acompañándose en los grandes hitos de su existencia y alcanzando un nuevo equilibrio con el paso del tiempo.

Guiseppe Tornatore ha creado La correspondencia concibiendo a la par la película y una novela y algo de la narración discursiva de esta última se ha quedado adherida a la filmación porque en muchos aspectos es demasiado literal.

Cuando aún desconocemos el destino del profesor, el director sí que busca más la metáfora visual con esa hoja que se queda tambaleando en el cristal y nos anuncia la tragedia, pero el resto de la película no sigue esa estela sino que se recrea en largos y tortuosos soliloquios en la lectura de cada uno de los mensajes...

Jeremy Irons y Olga Kurylenko en La correspondencia
Jeremy Irons y Olga Kurylenko en La correspondencia

A pesar de eso, no estamos ante una historia en la que lo importante sea permanecer fiel para siempre a un fantasma o la de evocar una presencia en la que apoyarse de forma perpetua sino más bien en narrar una historia de amor truncada en la que él le roba tiempo al reloj para conseguir estabilizar la vida de ella.

Tornatore quizás se queda a medio camino a la hora de asumir los riesgos que entraña la propuesta: le habría venido bien recortar algo de metraje o bien dejar algo a la imaginación del espectador. En lugar de eso se recrea en los rostros de los personajes, en especial en el de Kurylenko; en las palabras; en la tristeza... Grata sorpresa la de la actriz, que poco a poco va mejorando y aceptando retos interpretativos más difíciles.

Olga Kurylenko en La correspondencia
Olga Kurylenko en La correspondencia

La banda sonora de Ennio Morricone no despunta especialmente y, de hecho, le da un toque un poco retro al tramo final mientras que la fotografía de Fabio Zamarion busca principalmente hacerle hueco a los grises y los tonos azulados que subrayan el estado emocional de la pareja protagonista.

El guión evita en todo momento caer en el exceso, apunta tramas interesantes que no desarrolla (todo ese proceso por el que pasa Phoerum de preparación, su enfermedad, su red de contactos) y puede que resulte demasiado amable en su conclusión al no llegar nunca a mostrarnos el impacto del romance en su familia, pero la idea original no deja de ser atractiva y la materialización interesante.

Olga Kurylenko en La correspondencia
Olga Kurylenko en La correspondencia

Las referencias artísticas en la película son cruciales en un segundo plano: el teatro de sombras, la escultura deforme, el trabajo de ella como especialista de cine que nos avanza algo de ese inconsciente proceso de autodestrucción que su amante desea detener por encima de todo desafiando a la muerte por medio de su planificada comunicación...

Una narración más ágil y una óptica más ilustrativa y menos discursiva habrían hecho de La correspondencia una película mucho más valiente. Hay que saber decir adiós a tiempo.

Valoración

Romanticismo y astrofísica: no es la peor combinación... Aunque la propuesta es demasiado empalagosa y reiterativa, la idea que hay detrás es bonita.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Jeremy Irons y Olga Kurylenko hacen un buen trabajo y tienen feeling como pareja. Las referencias artísticas son muy reveladoras.

Lo peor

La banda sonora de Morricone es a ratos muy adecuada y a ratos desconcertante. En su desarrollo, la historia es un poco repetitiva y mortificante.

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