Análisis

Crítica angustiosa de The Possession

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En el seno de un matrimonio en descomposición, los platos rotos los pagan las hijas: Emily y Hannah. Uno de los fines de semana que las chicas pasan con su padre, paran en un mercadillo y Em queda prendada de un cofre de madera antiguo. Cuando lo abra desatará las fuerzas del mal, que se adueñarán de su cuerpo.   2012. DIRIGIDA POR Ole Bornedal – PROTAGONIZADA POR Jeffrey Dean Morgan, Kyra Sedgwick, Natasha Calis y Madison Davenport. YA EN CINES.

Una de las cosas que más chirría desde el comienzo es que The Possession se venda como un hecho real. Tal y como explican los rótulos iniciales: "está basada en lo que vivió realmente una familia durante 29 días". Que se le presuponga al espectador semejante inocencia como para tragarse eso, ya tiene su parte de culpa en que la predisposición sea la de ver una película muy diferente, más realista, menos fantástica y sobre todo, menos tópica.

 

El arranque ya es muy flojo: una mujer, que tiene en su poder la caja, intenta abrirla siendo víctima brutal de una fuerza invisible que la lleva herirse a sí misma. Su hijo prepara un rastrillo con algunas de sus pertenencias entre las que se encuentra el objeto mágico que a Emily le parece "una pasada". Al poco tiempo de abrir la dichosa cajita con espejo grimoso y mugre variada, la niña empezará a sentirse rara y a mostrar un comportamiento agresivo que nada tiene que ver con su carácter habitual. También se verá rodeada de unas polillas gordas bastante repulsivas y empezará a oír voces.

 

 

El drama familiar del típico padre que no acude a las funciones de sus hijas (sí, otra vez) se desata y la madre acude a los brazos de su nueva pareja que no es otro que el musculoso motero Jake de Melrose Place, el actor Grant Show (visto recientemente en CSI y en Sin cita previa). Verdaderamente la química entre los personajes es bastante inexistente y sus interpretaciones alarmantemente flojas, exceptuando a las niñas (Natasha Calis y Madison Lavenport) cuya única desgracia es la de figurar en una película con un libreto bastante mediocre.

 

 

Cuando el padre descubre que lo que le sucede a Em es que está poseída, echará mano de la comunidad judía gracias a la cual sabrá que el espíritu que se ha adueñado de su hija es un dibbuk, un espíritu maligno cuyo poder estaba aprisionado en la caja. El culmen de la carencia de ideas llega cuando el espíritu decide salir del interior de la niña y lo hace "en carne y hueso", vamos que hasta se ve en un escáner y todo.

 

Bornedal, que fue el artífice de El vigilante nocturno, no se luce con su trabajo de dirección de actores y, aunque la fotografía es correcta, no consigue sorprender ni añadir gran cosa nueva a un género muy desaprovechado a pesar de las posibilidades que ofrece.

 

 

Los sustos están presentes en la película, pero el ritmo es desigual y el montaje hace que pierdan efectividad. La lucha interna de Em tampoco está explotada suficientemente como para desarrollar un drama que podría haber sido interesante y la banda sonora de Anton Sanko tampoco es de especial interés resultando repetitiva y poco evocadora.

 

En suma, una supuesta película de miedo con la que terminarás echando unas risas y que te permitirá dormir como un lirón sin problemas, entre otras cosas porque no te cuentan lo que sí podría causarte inquietud: cuál es el origen de la caja.

 

Si os interesan los "objetos paranormales" y queréis sacarle partido en los videojuegos, podéis probar con Spirit Camera: La Memoria Maldita para 3DS o Cursed Mountain para Wii, si bien ninguno de ellos tira por las imágenes más extremas de esta película... y tampoco dan mucho miedo.

Valoración

The Possession es una película muy poco original: echa mano de todo lo que se le ocurre para asustar al espectador: voces susurrantes, muertes truculentas, bichos, luces rojas y hasta una morgue a oscuras sin conseguir su propósito.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

El cartel, muy efectista, es un buen reclamo, aunque luego decepciona la plasmación en la peli.

Lo peor

Lo poquito que sorprende, solo tiene una idea nueva: la del exorcista judío.