Análisis

Crítica de Basket Case: ¿Dónde te escondes hermano? - ¡Putea al redactor!

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Basket Case: ¿Dónde te escondes hermano? (Basket Case) - DIRIGIDA POR: - Frank Henenlotter - PROTAGONIZADA POR: Kevin Van Hentenryck, Terri Susan Smith, Beverly Bonner, Sean McCabe, Ilze Balodis, Tom Robinson, Chris Babson, Robert Vogel, Maria T. Newland y Diana Browne. Estrenada en 1982. ARGUMENTO: Duane Bradley llega a Nueva York con una misteriosa cesta. En su interior se esconde su hermano siamés Belial, una criatura totalmente deforme. Ambos fueron separados quirúrgicamente cuando eran pequeños y Belial abandonado en un cubo de basura, ya que se le suponía muerto. Ahora busca a los doctores que los operaron, pero una mujer se cruza en su camino...

Debo llevar para el cuerpo muchas sesiones golfas en Sitges porque cuando me cayó el muerto de ver una frikipeli en toda regla como es Basket Case: ¿Dónde te escondes hermano? lo cierto es que disfruté de la experiencia. Es tan sincera en su cutrez que esos efectos de sonido estridentes, esos títulos de crédito rojos carmesí y ese comienzo en plan "peli de terror que sabes que no asustaría ni a un caniche" te sacan la sonrisa. Hablando de pelis frikilonas aquí tenéis el HobbyCine de Halloween donde recuperábamos otras joyas del género del cutreterror:

Pues ataos los machos porque resulta que la peli es una obra de culto de la serie B. Frank Henenlotter tiene una brevísima carrera como director con siete largos de ficción pero Basket Case tiene dos secuelas estrenadas en 1990 y 1991, así que en cierta forma, dio en el clavo dándose a conocer con ella.

 

La trama, clásica a tope de ciencia-ficción: dos siameses separados al nacer, uno deforme y olvidado pero superviviente con ansias de venganza en busca de los doctores que cometieron semejante atrocidad. Y por el camino un poco de todo: desde sangrientas secuencias a un humor digamos, desconcertante.

 

 

Uno de los discretos encantos de la peli es la labor artesanal que hay detrás: Henenlotter se valió de la técnica de stop-motion para darle movimiento a Belial, el siamés amputado, que era una marioneta, y sus limitaciones presupuestarias eran tantas que él mismo era el que manejaba el guante cuando se veía la mano de la criatura atacando a sus víctimas (o tocando tetas). En las secuencias en las que a Belial se le ponían los ojos rojos se utilizó un modelo de arcilla.


Vista en castellano ni siquiera los actores de doblaje consiguen con su reinterpretación hacer creíble durante dos minutos seguidos a ninguno de los actores que aparecen en la película. Y sin embargo, hay ideas cinematográficas en este engendro. Le da mil vueltas a cualquiera de las adaptaciones de Uwe Boll, por no ir más lejos.


Otro de los aspectos destacados de la peli es el hecho de que sea hija de su tiempo a tope: ¡qué ochentera por dios! Con su festival de la droga callejero ("la movida neoyorkina"), su rollo erotiquillo, las hombreras y las camisas con cuellos imposibles... Y las Torres Gemelas en pie... Sigue dando yuyu a pesar del paso de los años... 

Pero nada comparable con los pelos. Podrías pensar sin problema que todos llevan una peluca, especialmente nuestro protagonista y la rubia Sharon. El raccord brilla por su ausencia, como la calidad técnica, faltaría más, pero ¿a quién le importa en una peli así hecha con dos duros pero con todo y con eso te atrapa desde su simplicidad? Según declaraciones del director, el fajo de billetes que exhibe Duane cuando llega al Hotel Broslin era el presupuesto que contaba para toda la producción (35.000 dólares en total). Pues hay que decir que hay pelis coetáneas que con abultadísimos costes no consiguieron ni eso.


El cesto de mimbre que en el que Duane porta a Belial (nada casual el nombre, que etimológicamente significa "corrupción" y se asocia al rey de las tinieblas, AKA el diablo, Satanás, Lucifer...) tiene algo de indeleble en el imaginario del cine y de hecho, hubo un especial de Halloween de Los Simpson en el que sucedía algo parecido a lo que narra esta película. En el tramo de La casa del terror VII titulado "The Thing and I" Bart descubría a su siamés malvado Hugo y el doctor Hibbert confesaba haberlos separado. El caso es que a pesar de que se reconocen las similitudes, los creadores siempre señalaron no haberse basado en la película... Pero ved y juzgad por vosotros mismos...

Las curiosidades en torno a la cinta tienen su miga: ¿parece haberse rodado entre colegas verdad? Pues al parecer esto es bastante literal. Los créditos finales son mayoritariamente falsos para darle algo más de credibilidad a la película. Al director le pareció que esa idea era mejor que repetir los mismos nombres una y otra vez. 


Sobre el tono, Basket Case estaba concebida en un principio como más gore, pero el primer distribuidor decidió hacer unos recortes para colarla como una comedia (¡!) por lo que se reestrenó en cine con el subtítulo de "The Full Uncut Version". Y que me aspen si no sentó cátedra con los momentos más guarrindongos.

Con todo los giros dramáticos como la traumática separación de los hermanos o la angustia existencial de ese Belial privado de la palabra al que solo comprende Duane, tienen su pase... hasta que se impone lo erótico-sanguinoliento. ¡Qué momentos finales dios mío! ¡No se le puede reprochar falta de originalidad!


¿Público objetivo de la peli? Bueno, yo animo a todo el personal a invertir horita y media en verla, pero seguramente solo los más desquiciados como yo la disfrutarán a tope... Visionado obligatorio para los fans de Evil Dead, Brain Dead o Mal gusto. Si me apuras se le puede encontrar la poesía: aquello de la dualidad del ser humano, del "yo malvado" que permanece oculto y debe ser mantenido a raya por el cabal, pero si no, siempre podéis encontrar una magnífica idea para disfrazaros en los próximos carnavales...

"The show must go on" pero yo no seré tan buena como lo han sido conmigo (gracias a Dioses del Olimpo, a los Hados o al ratoncito Pérez por la indulgencia). La sección Putea al redactor encontará la semana que viene otra víctima que tendrá que tragarse... Stan Helsing. Buena mierda, sí señor...

Valoración

Placer culpable ochentero: la criatura sigue respirando tras inaugurar una saga de serie B que acabó con prole. Un "must" en toda regla para pasar un rato teta piruleta.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

La idea mola, ¡cuánto juego dan los siameses! Y los efectos caseros, claro...

Lo peor

Los diálogos superabsurdos como el de la presentación de Sharon... Ains...

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