Análisis

Crítica de La isla mínima con Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: La isla mínima - DIRIGIDA POR: Alberto Rodríguez - PROTAGONIZADA POR: Raúl Arévalo, Javier Gutiérrez, Antonio de la Torre, Nerea Barros, Jesús Castro y Manolo Solo. Ya en cines.   ARGUMENTO: Una pareja de policías antagónicos se hace cargo del caso de la desaparición de dos adolescentes en las marismas del Guadalquivir. Pronto descubrirán los trapos sucios de las gentes del lugar... Y los suyos propios.

ACTUALIZADO 07/02/2015 01:57 La isla mínima, finalmente se ha alzado como la gran favorita de la noche de los Goya con 10 galardones de los 17 a los que aspiraba entre los que se encuentran los de las categorías más relevantes: mejor película, mejor director, mejor actor protagonista, mejor guión original, mejor dirección artística y de fotografía. ¡Enhorabuena a todos los premiados!


ACTUALIZADO 07/02/2015 23:15 La isla mínima, la gran favorita de los premios Goya con 15 nominaciones, está acaparando buena parte de los galardones: dirección artística, dirección de fotografía, actriz revelación y montaje... Así que os refrescamos la crítica y os invitamos a verla a todos aquellos que no lo hayáis hecho ya.

 

TEXTO ORIGINAL 27/09/2015 17:32 La factura visual del nuevo trabajo de Alberto Rodríguez, que ya dio la campanada con la inesperada Grupo 7 en 2012, es innegable y viene a hacernos caer en la cuenta de las cotas de calidad a la que está llegando el cine español a pesar de no contar con presupuestos astronómicos. De hecho tiene pinta de convertirse en el próximo éxito de taquilla tras El niño.

 

El director consigue atrapar en cada plano la desasosegante atmósfera de un pueblo en el que todo el mundo oculta algo y acaso también lo hacen nuestros protagonistas, una suerte de oriundas traslaciones de Rust y Marty, de True Detective. Las concomitancias son obvias si tenemos en cuenta que nos encontramos ante dos policías de ideologías y formas de entender la vida antagónicas (viva imagen de las dos Españas) que se ven envueltos en la tarea de dar con un implacable asesino que, como aquel "rey amarillo" se esconde en las marismas, pero en este caso de nuestra geografía. 

 

 

Vaya por delante que los paisajes, las localizaciones e incluso la meteorología forman una parte crucial de la trama. Dicho de otro modo, en otro lugar no habría película. Tanto es así que el propio director lo ha señalado en la rueda de prensa de presentación de la película: primero fue el lugar y de ahí le vino la inspiración de la historia.

 

No es fácil hacer de esta región de Sevilla, a la que normalmente identificamos de inmediato con la luminosidad, el calor y la alegría, justo todo lo contrario arrojándonos al fango, la desesperación, la perturbación y la densidad que acompañan la muerte de unas jóvenes de una forma macabra. Aunque la trama sociopolítica parece desenvolverse como mero marco temporal, aporta una enorme cantidad de información acerca de la idiosincrasia de nuestra historia reciente y, ni que decir tiene, su peso en el conjunto de la obra es muy importante.

 


Insuperable el cuadro artístico principal compuesto por Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez como figuras centrales y un siempre compacto Antonio de la Torre acompañado por Nerea Barros, cuya presencia es arrolladora. El sabor español está en todo: en la cuidadosa puesta en escena de Gigia Pellegrini (atentos a los detalles de la dirección artística porque son de traca: desde los cabeceros de las camas hasta cada pequeña pieza que se ve en los sets de rodaje), en la agónica banda sonora de Julio de la Rosa y, por supuesto, en la fotografía de Álex Catalán, que consigue transmitir ese caminar entre tinieblas de nuestros protagonistas en busca de la verdad.

 

Como en cualquier buen thriller que se precie, la dosificación de la información y el juego con el espectador son dos constantes que consiguen tenerlo atrapado en la butaca de principio a fin, pero quizás la mayor de las virtudes de la película es la de saber contar tanto como saber esconderse sus secretos.

 

 

Esta historia nos remite a tantas otras reales tan tristemente famosas en las que nunca llegaremos a conocer toda la verdad con el agravante de que nos zambulle en una época en la que la represión de la mujer era como un enorme zapato en su cuello. No interesaba saber y cada cual escondía sus miserias. Puede que ahora tampoco y solo tengamos esa vana ilusión de ser más justos o de creer que hay atrocidades que ya no ocurren, pero solo tenemos que cambiar el foco, o el plano, como hace nuestro director con sus tomas cenitales, para darnos cuenta de que es cuestión de mirar un poco más lejos para ver lo que nadie desea.

Valoración

Magnífico thriller que nos transporta a los paisajes de una Sevilla que nunca se había fotografiado así en el cine.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

La ambientación, la fotografía, el suspense y los planos cenitales.

Lo peor

No es una película redonda en la que todas las piezas encajen. Como la vida misma, vamos.

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