Análisis

Crítica de Steve Jobs: el nuevo trabajo de Danny Boyle con Michael Fassbender

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Steve Jobs - DIRIGIDA POR: Danny Boyle - PROTAGONIZADA POR: Michael Fassbender, Seth Rogen, Kate Winslet y Jeff Daniels. En cines a partir del 1 de enero de 2016.ARGUMENTO: Desde el lanzamiento de tres productos icónicos hasta la presentación del iMac en 1998, el largometraje nos lleva al corazón de la revolución digital para realizar un retrato intimista de su creador, el polémico Steve Jobs.

Yo no diría que Steve Jobs es un biopic, al menos, no en un sentido estricto, aunque es cierto que nos mete un poco en la cabeza del personaje. Danny Boyle no emprende la tarea (titánica, por otra parte) que habría sido narrarnos la vida del genio para unos, vendedor de humo para otros que fue Steve Jobs, un hombre marcado por las contradicciones y una visión comercial muy particular y cuya impronta se ha dejado sentir en la sociedad tal y como la concoemos.

Danny Boyle, siguiendo con exquisito detalle el guión de Aaron Sorkin busca en la interpretación de Michael Fassbender algo más que eso. No comprender al personaje o apuntalar los hitos de su vida, sino más bien lo que ha supuesto su concepción del entretenimiento y el diseño para las grandes masas. Lo que se dice una verdadera revolución que ha llevado a cada hogar la tecnología como algo cotidiano, amigable e incluso razonablemente estético.

Steve Jobs no es en absoluto una cinta amable ni lineal: los saltos temporales son habitiuales y de hecho, la película se nos narra prácticamente a través de unas pocas estampas en las que vemos la idiosincrasia del personaje: tozudo, calculador, embaucador y puede que sencillamente un buen director de orquesta que sabía rodearse de los mejores profesionales en cada campo para explotar su talento conjunto.

Las descalificaciones proliferan en una película en la que, solo muy al final, conseguimos empatizar con el personaje y todo gracias al pequeño detalle de lo que hay detrás de la creación del iPod. Hasta entonces es prácticamente imposible que florezcan sentimientos positivos en el espectador hacia un hombre tan polémico como genial pero que no dudaba en poner en su punto de mira a quien fuera si pensaba que tenía razón.

Hace ya más de dos años que vimos a Ashton Kutcher en el mismo papel que a Fassbender en Jobs y las comparaciones se antojan casi imprescincibles más que para señalar lo que tienen en común ambas producciones para hacer justo lo contrario: señalar hasta qué punto difieren en todos los sentidos.

Como decíamos, Steve Jobs no es una cinta discursiva y se centra en esa revolución digital que vino de la mano de la popularización de la tecnología. Y eso fue en gran parte gracias a un cambio de paradigma y por supuesto a la forma en la que ciertos visionarios supieron ver que el futuro de la informática estaba mucho más cerca de la gente de lo que se hubiera pensado en un principio. Casi tan importante o más que la propia película es el prólogo en el que podemos escuchar las palabras visionarias de Arthur C. Clarke adelantando lo que el hombre podría hacer interactuando con máquinas en el futuro y que podéis ver a continuación:

La caracterización y el maquillaje pasan a un segundo plano en esta película, y casi se agradece ver a Fassbender sin protésicos para hacerse pasar por Jobs, porque seguramente le habría restado enteros a su interpretación. No obstante, cada gesto, su forma de andar y sobre todo su evolución a través del tiempo son uno de los grandes atractivos del trabajo del actor, que encuentra en Kate Winslet una maravillosa compañera de reparto que avanza con él en el camino.

La historia tiene un buen balance dramático hundiendo el escalpelo en la tormentosa relación de Jobs con Chrisann Brennan (Katherine Waterston), la madre de su hija que se empañaba en rechazar, su nunca superado proceso de adopción o su abusiva relación de poder con sus subordinados y compañeros. El contrapunto lo aporta su equilibrada relación con la sufrida Joanna Hoffman (una magnífica Kate Winslet).

En el plano empresarial, el mesiánico punto de vista es más discutible, pero parece claro que el interés de la película no es tanto el de hacer arqueología económica como el de señalar la influencia de un personaje en una sociedad en descomposición tan desestructurada como las propias relaciones personales de Jobs. Ese "todo por el pueblo pero sin el pueblo" queda claro cuando se afirma que que hay que llegar a cada hogar y cada persona pero con sistemas cerrados al público. 

Os dejo con el tráiler de Steve Jobs y de paso os recuerdo que podéis ver en la web la entrevista exclusiva a Seth Rogen, que interpreta a Steve Wozniak en la ficción:

Valoración

Interesante ejercicio de desmontaje del personaje público Steve Jobs para adentrarnos en sus motivaciones personales o su conflictivas relaciones familiares de la mano de Danny Boyle.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Las interpretaciones: Michael Fassbender, Kate Winslet y Seth Rogen lo bordan.

Lo peor

Aunque retrata a Jobs, da la sensación de dejarse muchas cosas en el tintero

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