Análisis

Crítica de Transcendence, con Johnny Depp

Por Raquel Hernández Luján
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2014 - CRÍTICA DE: Transcendence - DIRIGIDA POR: Wally Pfister - PROTAGONIZADA POR: Johnny Depp, Rebecca Hall, Paul Bettany, Kate Mara, Morgan Freeman, Cillian Murphy, Cole Hauser, Clifton Collins Jr., Josh Stewart y Olivia Taylor Dudley.ARGUMENTO: Tras ser envenenado por un grupo de extremistas antitecnológicos, el doctor Will Caster solo tiene una manera de sobrevivir que consiste en transferir su conciencia a una inteligencia artificial. Una vez conectado a la red, su poder se convertirá en ilimitado pasando a convertirse en una auténtica amenaza.

Está claro que la inteligencia artificial es un tema que nos tiene atrapada la atención: no hay lugar a dudas de que, de alguna forma, flota en el aire la idea de que un ser con la capacidad no solo de analizar ingentes cantidades de información sino de hacerlo de forma simultánea y albergando una conciencia de sí mismo tendría un poder directamente ilimitado. ¿Cómo se podría frenar su evolución, cómo contener su ambición y acotar su área de influencia? ¿No sería crear un Dios?

Esto nos asusta tanto como nos atrae. Recientemente Her, ha sido una de las películas más valientes en el sentido de explorar las relaciones humanas con las de las máquinas y esa potencialidad infinita y ahora nos encontramos con Transcendence, una cinta de ciencia-ficción que llega a perderse en su desarrollo, pero que cuenta con un arranque de lo más interesante.

El concepto de transcendencia

Aquello que transciende, es aquello que está más allá de los límites de la naturaleza, lo que penetra y se desarrolla superando las restricciones. Como concepto filosófico nos lleva de una esfera a otra, alcanzando una nueva dimensión. Pues bien, no se puede decir que sea el caso de la película de Wally Pfister, que, muy al contrario de lo que pretende su personaje principal, no consigue trascender los habituales clichés antitecnológicos y contiene un mensaje naturalista emsamblado con calzador.

Los problemas de Transcendence están en el guión, en las interpretaciones, en la concepción de los personajes y en el montaje. Ninguno de estos cuatro pilares fundamentales es lo suficientemente sólido como para soportar una reflexión seria acerca de las cuestiones que se plantean en la película, de ahí que, poco a poco, se vaya descomponiendo la idea original dando pie a un pastiche en el que todo cabe: el ejército, la creación de "zombis" por medio de la utilización de la nanotecnología, la reversibilidad del fondo de los personajes que pasan de ser muy buenos a ser muy malos y de nuevo a ser muy buenos y unos efectos especiales que vienen a subrayarlo todo de forma infantil y hasta bochornosa (los nanobots no son visibles al ojo humano, por dios, por eso son "nano").

La trama principal

Johnny Depp es el doctor Will Caster, el mayor experto del mundo en inteligencia artificial y trabaja junto a su esposa Evelyn (Rebecca Hall) en un importante proyecto para el que tienen que recaudar fondos. Pero no son los típicos científicos envarados sino de los hippies que quieren desconectar de la tecnología y para ello escuchan discos de vinilo y tienen su propio huerto (sí, las referencias son un poco forzadas pero ahí están).

En fin, el caso es que durante una conferencia, Will es atacado por un grupo antitecnológico que pretende a toda costa frenar la experimentación para conseguir crear una identidad digital tan potente como para poder conectarse a la red mundial y expandirse de forma viral. Sin embargo, su ataque provoca que la única forma de mantener la identidad del profesor viva sea transferirla precisamente a una máquina.

En ello trabaja sin descanso Evelyn junto a su compañero Max (Paul Bettany) y, finalmente, consiguen su propósito. Will es ahora mucho más de lo que nunca fue cuando era de carne y hueso y se desarrolla a una velocidad de vértigo accediendo a todas las fuentes de información a su alcance. Esto requiere potencia, así que, junto a su esposa idea la estratagema de comprar unos terrenos en los que instalan un parque tecnológico y unas instalaciones secretas en las que desarrollar toda clase de proyectos y experimentos.

Todo parece ir bien, hasta que Evelyn comprueba cómo Will cada vez traspasa más fronteras forzando los límites y abarcando mayores cotas de poder. Ya no se contenta con realizar un descubrimiento sino que lo aplica y de paso replica su identidad en él... Se vuelve bastante "creepy".

Ni desfragmentando el disco duro

Todo el tercio final de Transcendence da al garete con ese planteamiento inicial que, aunque pueda contener alguna pincelada pueril, en esencia cuenta con suficientes atractivos para atrapar la atención de cualquier enamorado de la ciencia-ficción. Y es que el guión de Jack Paglem pierde su rumbo. No tiene claro lo que quiere contar, titubea respecto a las pretensiones de Will, su propia identidad y su finalidad.

Los roles y las relaciones entre los personajes se difuminan: su esposa pasa de tener una fe demasiado ciega en él a repudiarle por su incontenibilidad; las cosas que consigue hacer van mucho más allá de lo computacional y tienen una serie de consecuencias físicas que llevan la película al terreno de lo fantástico; los que eran compañeros de trabajo como Joseph (Morgan Freeman), su mentor, de repente se ven involucrados en su exterminio con el ejército lanzando bombas... Todo se precipita en una deriva que nos lleva a un final tan forzado como ridículo.

Las interpretaciones acusan la falta de consistencia del libreto: todo el elenco principal que incluye también a Kate Mara (House of Cards) y a Cillian Murphy (Luces rojas) es de notable calidad pero parece no ser capaz de sostener la verosimilitud de sus personajes: a veces demasiado fríos, otras demasiado concernidos... Ni siquiera Depp, al que por fin vemos en un papel menos saturado de maquillaje, consigue inquietarnos cuando debe o hacer que generemos empatía por su sed de conocimiento.

En cuanto al uso de los efectos especiales, baste decir que sobran a menudo, que son repetitivos y pretenden hacer visual lo que no debería serlo de ningún modo, restándole más consistencia si cabe al ya de por sí descabellado desenlace.

Había tanto potencial en esta película que da más rabia todavía ver que su plasmación es tan pobre. Muy ambiciosa, pero demasiado torpe en la ejecución y pasando por alto todas las implicaciones realmente importantes de la trama. Y en el aire una pregunta sin respuesta: ¿por qué no han ido más allá?, ¿por qué no han trascendido siendo más valientes?

Valoración

Con un punto de partida brillante, paulatinamente la película pierde interés al dejar de lado lo interesante para centrarse en otras cuestiones que la llevan a una deriva lamentable. ¡Con las posibilidades que tenía!

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

Las premisas iniciales, el planteamiento de la trama y sus implicaciones.

Lo peor

El montaje da fe de que se ha hecho un estropicio importante... Nada casa al final.

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