Análisis

Crítica de El último cazador de brujas con Vin Diesel

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: El último cazador de brujas (The Last Witch Hunter) - DIRIGIDA POR: Breck Eisner - PROTAGONIZADA POR: Vin Diesel, Elijah Wood, Michael Caine, Rose Leslie y Julie Engelbrecht. Ya en cines.ARGUMENTO: En plena guerra de las brujas contra los humanos, los cazadores de brujas están dispuestos a pararles los pies. Uno de estos valientes cazadores es Kaulder, que consigue matar a la todopoderosa Reina Bruja, diezmando así a sus devotos seguidores. Sin embargo, antes de morir, esta malvada bruja consigue maldecir a Kaulder con el don de la inmortalidad. Década tras década, Kaulder seguirá buscando y matando brujas, mientras no para de añorar ni un segundo a sus difuntas mujer e hija. Uno de sus mayores enemigos es Belial, un malvado hechicero al que trata de detener con la ayuda de la joven y buena bruja Chloe.

El último cazador de brujas parte de una base bastante interesante: la magia coexiste con los humanos entre los que hay brujos y brujas que se rigen por sus propios códigos desde que Kaulder (Vin Diesel) destruyó a la Reina Bruja, que se valía de artes oscuras como la magia negra. Antes de morir, consigue maldecirle con el don de la inmortalidad lo que hace que, con el paso de los años, Kaulder sea un lobo solitario.

Él es el guardián que lleva a quienes infringen la tregua ante su tribunal de brujos particular y cuenta con la ayuda de la Orden de la cruz y el martillo. Sin embargo, ese equilibrio está a punto de romperse por culpa de fuerzas que conspiran para traerla de vuelta.

A todo el entramado esotérico de conjuros, runas, símbolos y visiones de indudable atractivo podemos sumarle el innegable tirón comercial de Vin Diesel, pero esta vez nada parece suficiente para enderezar la pobre labor de dirección de Breck Eisner que rueda con titubeante mano una cinta que tiende a tomarse a sí misma demasiado en serio y a valerse de un tono plomizo que no ayuda en nada a la trama a desenvolverse.

Tampoco es que los efectos especiales consigan hacer memorable ninguna de las escenas de acción de la película, que se antojan confusas y con una cierta tendencia a abusar del movimiento de cámara incluso en tomas estáticas en las que no se justifica nada que no sea un plano fijo.

A pesar de todos estos problemas, que se podrían haber solventado con un mayor sentido de la aventura y probablemente añadiendo a la poción ingentes dosis de humor que hicieran el montaje más ágil y acorde al público al que se dirige, El último cazador de brujas cuenta con varios puntos de referencia a tener en cuenta. En primer lugar la extraña pareja formada por Vin Diesel y Michael Caine que, no me preguntéis por qué, funciona de maravilla y genera una enorme complicidad y, en segundo lugar, el hecho de que asienta lo que podría ser el comienzo de algo más. 

Puede que esto último sea lo que moleste a más de uno, pero hay que reconocer que la modernización de la brujería sigue resultando atractiva, así como esa orden de los Dolan encargada de velar por el inmortal Kaulder. Es decir, que aspira a asentar una franquicia y para ello trata de lanzar un universo propio regido por unas reglas bien definidas. 

El problema viene cuando encuentras giros de guión absurdos o líneas de texto ridículas que entorpecen cualquier intento del espectador por empatizar con unos personajes unidimensionales. El libreto de Cory Goodman, Matt Sazama y Burk Sharpless pasa de un prólogo eficaz a una concatenación de desperfectos de gran calibre: un tramo intermedio tedioso, un clímax forzado y una conclusión que carece de elaboración y de pegada.

En ello influye sobremanera la forma en la que se introduce en El último cazador de brujas el personaje de Rose Leslie, que no tiene ni pizca de química con Vin Diesel. La vimos como Ygritte en Juego de tronos y no solo bordó el papel sino que consiguió que viéramos caminar al personaje de los libros tal y como estaba en nuestras mentes, además de su paso por Utopía, Luther o Dowtown Abbey... Así que me inclino a pensar que no está bien dirigida y no se le ha sacado el jugo a tope. 


En resumidas cuentas: el héroe no engancha como en otras ocasiones, su parteneur femenina, tampoco; los secundarios Michael Caine y Elijah Wood hacen un notable esfuerzo por aportar algo y, a pesar de los 90 millones de dólares que ha costado la película, ni los efectos especiales ni el desarrollo de la trama convencen, aunque sí se atisban una serie de ideas en su mitología particular que podrían fructificar en una segunda entrega. La duda es si el respetable le dará una nueva oportunidad...

Os dejo con el tráiler de El último cazador de brujas mientras me corroe una pregunta, ¿no habría sido más lógico un lanzamiento directo al mercado doméstico? Ojalá un buen puñado de dinero se hubiera restado de la partida de efectos especiales y se hubiera empleado en depurar el guión...

Valoración

Como entretenimento pasajero El último cazador de brujas apenas cumple su cometido por los pelos: es lenta, oscura y un tanto tediosa, a pesar de contar con un elenco reseñable.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

Michael Caine, que es como la San Miguel, donde va triunfa.

Lo peor

La enervante falta de química entre Diesel y Leslie y sus ridículas líneas de texto.

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