Análisis

Del juego al cine: crítica de Postal

Por Daniel Quesada
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ARGUMENTO: Postal Dude es un perdedor que no tiene valor para enfrentarse a la vida, hasta que su tío Dave le convence para robar unos muñecos que los harán millonarios. En su intento de robo se verán involucrados con el ejército del mismísimo Osama Bin Laden, que pretende asestar el golpe definitivo a EEUU. 2007 - DIRIGIDA POR Uwe Boll. PROTAGONIZADA POR Zack Ward, Dave Foley, Chris Coppola, Jackie Tohn y Larry Thomas.

Posiblemente, pocos de los que leáis esto habréis jugado a Postal, el videojuego. Fuera de nuestras fronteras, éste y, sobre todo, su segunda parte, causaron mucha polémica, debido a su alto contenido de violencia, sexo y contenido gamberro. Imaginad la de ideas locas que tuvieron que pasar por la cabeza de nuestro Uwe Boll tras probar este software.

En realidad, la película que hoy nos toca sufri... estooo, analizar, se basa en Postal 2, que a diferencia de su predecesor (un juego de disparos parecido a Smash TV), era una aventura de acción en perspectiva subjetiva. Tanto en ese juego como en la película, el protagonista es Postal Dude, un bueno para nada que vive en la ciudad de Paradise. Sin comerlo ni beberlo, se ve involucrado en peleas cada dos por tres. La gracia del juego está en que todo conflicto se puede resolver por la "vía diplomática" o a tiros, según prefieramos. La película decide ir evolucionando ese aspecto: Postal Dude al principio es un sosainas, pero con el paso de los minutos se va convirtiendo en un tipo duro (el título del juego y la peli viene de la expresión "to go postal", que significa algo así como "perder la chaveta").

Humor del grueso

Postal 2 incluía a miembros de Al-Qaeda como enemigos, pero la película va más allá y decide mezclar a Osama Bin Laden y sus acólitos en el fregado. De hecho, todo arranca con una escena en la que vemos cómo unos miembros de la banda están a punto de estrellar un avión contra las Torres Gemelas, a cambio de conseguir 100 vírgenes cuando mueran. Como no se ponen de acuerdo sobre si son 100 ó 99, deciden abortar la misión, pero la tripulación se abalanza slobre ellos y el avión termina estrellándose.

Os podemos asegurar que éste es el "gag" más elaborado de Postal, así que os podéis hacer una idea de lo que es el resto: mucho humor escatológico (la escena en la que el tío Dave usa el retrete mientras habla es todo menos graciosa), muchas tías buenas ensechando chicha y, sobre todo, mucha violencia gratuita. La película pretende ser graciosa al mostrar imágenes violentas que nadie más usa, como un tiroteo a un montón de niños, una funcionaria que es atropellada varias veces... Muchas de esas escenas buscan que nos sintamos identificados y lo agradezcamos (la funcionaria atropellada pasó de hacer caso a Postal Dude después de hacer un montón de cola), pero muy pocas acaban resultando graciosas.

Osama, Bush... y Uwe Boll

La película es un verdadero festival de personajes famosos. Osama Bin Laden es el que más aparece, por supuesto desde una perspectiva muy caricaturesca. Ya que Postal tiene mucho de sátira del "american way of life", no es raro ver que George Bush también tiene bastante peso en la trama (el actor que lo interpreta es tremendamente parecido) y que, de hecho, es bastante amigo de Osama. No es que sea un giro de guión tronchante, pero tiene su gracia. También llama la atención la aparición de de J.K. Simmons (Jonah Jameson en The Amazing Spider-man) comoun político de tres al cuarto.

Hay famosos que aparecen en la película interpretándose a sí mismos. El más popular es Verne Troyer (el famoso enano "mini-yo" de las películas de Austin Powers), pero sin duda el más sorprendente es el propio Uwe Boll. Pues sí, en esta película se interpreta a sí mismo, vestido con un traje tradicional alemán y quejándose de lo mucho que lo critica la gente por sus adaptaciones de videojuegos. El summum viene cuando Vince Desiderio, creador del videojuego Portal, sale al asalto de Uwe Boll por haberse cargado su obra. El pobre Uwe acaba muriendo de un tiro en la entrepierna mientras gime "odio los videojuegos". El resto será una "tonterida", pero toda esa escena es sin duda, lo más divertido que ha filmado Uwe Boll en toda su carrera.

Homenajes al juego, para quien los pille

La película incluye muchos guiños a Postal 2. El más reconocible es Krotchy, el muñeco con forma de pene (al que Verne Troyer terminó poniendo voz en el juego Postal 3), que tiene bastante importancia en el juego. También se "reciclan" el tío Dave y su secta religiosa, la mujer lasciva del protagonista, los ciudadanos que lo atacan sin motivo alguno... Aunque el juego acaba con la llegada del Apocalipsis, la película lo hace con un ataque nuclear. La imagen de Bush y Osama dando saltitos de la mano mientras estallan las bombas y suena música "tranquilona", es de lo más surrealista y es el equivalente cutre (que Kami-sama me perdone por esta comparación) de ese final brillantemente sarcástico con el que se cerraba ¿Telefono Rojo? Volamos hacia Moscú.

Y es que Postal tiene mucho de crítica, pero también mucho de comedia gamberra y autoparodia. De hecho, suprincipal problema es que no acaba de tener claro qué enfoque dar, por lo que nos bobmardea con gags de todo tipo con la esperanza de que alguno dé en el blanco. Unos pocos funcionan, pero la gran mayoría quedan como lo que son: chistes madurados en dos minutos, que no exigen ni media neurona por parte del espectador.

En cualquier caso, te agradecemos el esfuerzo, Uwe. Ésta vez casi consigues hacer una buena peli. Casi.

Y a vosotros, amigos lectores, os recordamos que podéis ver nuestras otras críticas de películas basadas en juegos en nuestro especial Del juego al cine. Eso sí, hay que armarse de paciencia...

Valoración

Parece que Uwe Boll está más cómodo dirigiendo una comedia (¿no lo son todas sus películas?) y se permite incluir momentos realmente meritorios. El otro 90% de la película es un cruce tontorrón entre lo peor de Duke Nukem, Hot Shots y American Pie.

Hobby

45

Malo

Lo mejor

Sin duda, Uwe Boll riéndose de sí mismo. La secuencia inicial y la final son llamativas.

Lo peor

El humor de caca-pedo-pis que pretende ir de transgresor, pero se queda en zafio.

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