Análisis

Del juego al cine: Yakuza (Ryû ga gotoku)

Por Daniel Acal
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ARGUMENTO: Tras pasar unos años en la cárcel, el yakuza Kiryu Kazuma vuelve a los bajos fondos de Tokio. Allí se verá obligado a proteger a una niña vinculada con su pasado que parece estar relacionada de algún modo con la desaparición de 10 billones de yenes de la mafia japonesa, lo que desatará una guerra en las calles.2007- DIRIGIDA POR Takashi Miike - PROTAGONIZADA POR Kazuki Kitamura, Gorô Kishitani, Saki Takaoka, Natsuo, Claude Maki y Sansei Shiomi.

Yakuza no es la primera película de Takashi Miike que comentamos en este especial Del juego al cine. Ahí tenemos la màs reciente Gyakuten Saiban (Ace Attorney), en la que el director de Osaka nos ofrece su particular visión sobre las andanzas del abogado más famoso de los videojuegos. Menos amable es esta Ryu ga Gotoku que nos ocupa, adaptación del videojuego homónimo que salió para PS2 en 2005 y que supuso la primera entrega de una exitosa saga de sega que ya va camino de las cinco entregas númeradas, además de tres spin off (uno para PS3, dos para PSP y todos ellos inéditos en Europa y un capítulo paralelo con zombis: Yakuza Dead Souls, que salió hace unos meses.

Esta serie es una de las pocas gallinas de los huevos de oro que le quedan a Sega. Cuando salió el primer Yakuza (el juego en el que se basa esta peli) muchos quisieron ver en él una especie de heredero de Shenmue. Al final no fue para tanto, pero a la postre la jugada le salió muy bien a la compañía del erizo azul, ya que la serie Ryu ga Gotoku es todo un fenómeno en el país del Sol Naciente y cada nueva entrega es un èxito de ventas inmediato.

La clave de su éxito es, seguramente, la grandiosa ambientación de la que hacen gala. Cualquiera que haya tenido la suerte de pasear una noche por Kabukicho, la zona más chunga de Shinjuku, sabrá que estos juegos clavan como ningún otro la particular fauna que habita estas calles, permanentemente sobreiluminadas por una cantidad absurda de carteles de neón.

Con experiencia en retratar a la yakuza

Y Takashi Miike es buen conocedor de este ambiente, ya que de joven frecuentó los bajos fondos de su Osaka natal. El director ha volcado estas experiencias en sus múltiples películas de yakuzas, desde la disparatada y pelín cutre Full Metal Yakuza hasta pelis mucho más hardcore, como la trilogía Dead or Alive (nada que ver con los juegos de lucha de Tecmo) o Ichi the Killer (una de las pelis que le hicieron famoso en occidente junto a la perturbadora Audition).

Por ello, no era de estrañar que le ofrecieran a él dirigir este proyecto, en el que Toshihiro Nagoshi, el creador de la saga y de otros títulos de Sega como Binary Domain, ejerce como productor (y hace un cameo en la peli). Y Hase Seishu, un escritor muy conocido en Japón por sus novelas de yakuzas, firma el guión al igual que en los juegos. 

Ryu ga gotoku arranca exactamente igual que el videojuego, con el arco de neón que da acceso al barrio de Kabukicho (Kamurocho en la ficción de Sega) y una panorámica de sus calles. Muy pronto empieza la acción en un Poppo (la cadena de convenience stores que sale en el juego) aunque no llegan a aparecer establecimientos reales como la tienda Don Quixote o el Club Sega (que sí aparecen en el videojuego). Y pronto también descubrimos que la película va a hacer suya una de las principales características del juego: por muy dramática que resulte la historia, siempre hay sitio para el humor, muchas veces absurdo. Aquí lo veremos en el chapucero atraco al banco y en la no menos chapucera actuación de la policía.

La película va al grano

Mientras, enfundado en su eterno traje gris con camisa granate con el cuello por fuera, Kiryu Kazuma pasea por las calles fumándose un pitillo en compañía de Haruka. Esta niña que busca a su madre desaparecida está relacionada de algún modo con los 10 billones de yenes que han desaparecido y que desatan una guerra entre los distintos clanes de yakuzas. Pero todo esto lo sabemos porque hemos jugado a Yakuza en PS2, porque la película pasa de puntillas por todo el asunto de la sucesión del Clan Tojô y el oyabun (el jefe de la familia) de Kazuma, la aparición de los coreanos (tratada con cierta ironía en la peli, eso sí) e incluso la relación que tiene nuestro protagonista con Nishiki (uno de los enemigos finales) y con Mizuki, la madre de Haruka.

En lugar de tratar en explicar todos estos berenjenales como hacen en los juegos con todo lujo de detalles (que incluyen HORAS de videos e incluso árboles genealógicos de las distintas familias), en la película se simplifica todo centrándose en presentar a Goro Majima como el principal antagonista de Kazuma durante gran parte del metraje. Con su parche, su indescriptible chaqueta y su particular sentido del humor (que no suele estar reñido con la crueldad), es uno de los enemigos más carismáticos en la peli y también en los juegos. Tanto, que terminó siendo uno de los personajes controlables en Yakuza 4 y en Yakuza Dead Souls.


No tan violenta como cabía esperar

Con un Kiryu Kazuma tan soso como en los juegos, es Goro quien anima el cotarro con sus bravuconadas, sus estridentes chillidos (ese "Kiryuchan!") y sus violentos arranques, bate de beisbol en mano. Pero en Ryu ga gotoku no encontraremos las altas cotas de violencia que Miike exhibe en otras de sus pelis. Aunque en un momento dado Goro Majima se marque un particular home run usando la cabeza de uno de sus esbirros, no hay ninguna escena tan desagradable como la de los anzuelos en Ichi the Killer o el famoso kiri kiri kiri de Audition

Por lo demás, la peli va dando tumbos hasta su explosivo desenlace en la Torre del Milenio. Por el camino se hacen algunos guiños al juego (como las visitas al bar Serena, la pelea con Goro Majima en el Yoshida Batting Centre o la secuencia del helicóptero irrumpiendo en las calles de Kamurucho, lo más espectacular de la peli y que también sale en el juego). Las peleas cuerpo a cuerpo son bastante espectaculares y también nos remiten en cierto modo al juego, desde los riffs guitarrerros que las acompañán hasta la inclusión del modo Furia o HEAT de los juegos, con estela azul incluida.

El momento culminante de esto es cuando, en plena pelea final contra Nishiki (ambos sin camiseta y mostrando sus tatuajes de la espalda, como en el videojuego de Yakuza), Kazuma se toma un Staminan XX, uno de los fármacos del juego que le hace recuperar energía y le da el plus de fuerza para derrotar a su oponente. Pero ni tomando Staminan XX Kazuma es capaz de evitar el fatal desenlace, en un final bastante similar al del videojuego.

En fin, que Ryu ga gotoku es una película que te interesará en la misma medida que los juegos. Como peli de yakuzas no vale mucho y el propio Takeshi Miike ha filmado algunas mucho mejores en su prolífica carrera. Quizás maniatado al no poder salirse de los parámetros marcados por el juego, el director de Osaka no muestra el atrevimiento que suele caracterizar al resto de sus películas (atrevimiento por no decir otra cosa más fuerte, los que hayáis visto Visitor Q sabréis de qué hablo). Pero si te gustó el juego, merece la pena verla aunque sólo sea por volver a sumergirnos las calles de Kamurocho y ver a Goro Majima y a Nishiki, perfectamente caracterizados, zurrándose de nuevo con Kazuma.

Valoración

Una buena adaptación del videojuego homónimo, aunque si nos olvidamos de del juego hay películas de yakuzas mucho mejores, algunas de ellas firmadas por este mismo director.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Como en el juego, mezcla bien drama y humor. Personajes bien logrados y localizaciones reconocibles.

Lo peor

Si no has jugado al juego es fácil perder el hilo de la historia. El guión no ayuda mucho en esto...

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