El sexto sentido
Análisis

El sexto sentido - Crítica en nuestro especial M. Night Shyamalan

Por Daniel Quesada
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Nuestro especial de críticas sobre M. Night Shyamalan arranca con un plato fuerte: El sexto sentido, el film que hizo famoso a Haley Joel Osment y nos puso sobre aviso acerca de quién está muerto y quién no en una peli.

Estamos muy emocionados por la llegada de Múltiple (Split), la nueva película de M. Night Shyamalan, ya que, según dicen, es la que reconcialará al director con los fans y la crítica. Y es que su camino se fue desviando poco a poco desde que diera el pelotazo con esta película que nos ocupa: El sexto sentido. Nada menos que 18 años han pasado desde que todos nos sorprendiéramos con esta película en la que Bruce Willis no pegaba tiros y en la que un niño desconocido era capaz de dejarnos sin aliento.

Y como ha pasado todo ese tiempo, estoy seguro de que me sabréis perdonar que en este análisis de El sexto sentido haya SPOILERS a tutiplén. ¿Cómo demonios analizar una película así sin entrar en "eso"? Pero tranquilos, que hay mucho más que rascar. Vayamos por partes.

No es lo que nos vendieron los tráilers (¡qué sorpresa!)

Os tengo que confesar que, cuando fui a ver esta peli al cine, no había oído nada sobre ella. Pero oye, salía Bruce Willis, así que un incentivo había. Ni que decir tiene que salí de la sala con la boca abierta y encantado, pero como decía, ya llegaremos a eso. La cuestión es que, viendo los tráilers sobre la película a posteriori, uno se da cuenta de que, como en tantos casos, la publicidad de El sexto sentido nos intentó colar algo que no era: esto no es una peli de terror. Más bien es un thriller, con algunas dosis puntuales de terror y bastante más contenido de drama. Vamos, como sucede siempre con el amigo Shyamalan.

La cuestión es que, en este caso (y sin que sirva de precedente), el "tráiler engañoso" sirvió para ayudar aún más a la causa del film: hacernos creer que los tiros van por un lado, para que poco a poco la película nos vaya diciendo "a ver, algo de miedo hay" mientras nos guía por otros derroteros. Esos nuevos derroteros nos van convenciendo (el drama de la madre coraje que no sabe cómo ayudar a su hijo, la lucha de Willis por recomponer un matrimonio roto, etc.) y, gracias al juego del despiste y a los sustos ocasionales, nos van hundiendo en el juego de la gran sorpresa.

El sexto sentido

Lo interesante es que, en realidad, no hay nada de terror en el primer tercio de la película. Solo suspense (excelente, ese "apacible comienzo" que se tuerce por la aparición del paciente resentido) y un creciente drama. Las apariciones fantasmales no llegan hasta el ecuador del relato y es entonces cuando de verdad entendemos por lo que está pasando Cole, el niño protagonista.

Todo esto nos lleva, claro, a Haley Joel Osment, el verdadero descubrimiento de la película. Por muy redonda técnicamente que sea la película (que lo es), no habría sido lo mismo sin este niño salido de la nada (bueno, no del todo, ¡era el hijo de Forrest Gump al final de la película!) y que asombró a todos con su capacidad para transmitir terror, furia y, sobre todo, vulnerabilidad. Un verdadero portento interpretativo que eclipsó a los, por otra parte, muy dignos Bruce Willis y Toni Collette.

Suyos son casi todos los grandes momentos de la película y ya son icónicos momentos como la requeteparodiada escena de "en ocasiones veo muertos". Por cierto, el "I see dead people" de la versión original queda bastante más contundente... En definitiva, el chavalín tenía buena parte del peso de la película sobre sus espaldas y cumplió de sobra. Es una pena que, tras su paso por la también destacable I.A. (Inteligencia Artificial) y Cadena de Favores, Haley Joel Osment se haya ido perdiendo en papeles de menos peso en el cine, pero por ahí sigue... ¡Y qué demonios, es la voz de Sora en la versión inglesa de Kingdom Hearts!

El sexto sentido
Haley lo dio todo en esta película

En cualquier caso, no queremos minusvalorar el trabajo del resto de actores, en especial un Bruce Willis que ya había demostrado en películas como Doce Monos que era algo más que un héroe de acción. Aquí, de hecho, tiene la papeleta más complicada de todas: evitar que se descubra el pastel hasta el momento justo.

El truco final: La clave está en la elipsis

Venga, vamos a lo que interesa: el final de El sexto sentido. Hay pocos giros de guión más impactantes y comentados en la historia del cine (solo superado por el final de Los Serrano, ejem) y, en cierto modo, podríamos calificarlo como el antispoiler, porque todo el mundo habla alegremente de ello. Sí, amigos: Bruce Willis está muerto durante toda la película.

Por supuesto, esto nos lleva a preguntarnos: ¿hizo trampa M. Night Shyamalan, nos engañó injustamente? Pues no, muchachos, solo demostró su conocimiento del lenguaje cinematográfico. Después de 18 años. uno podría pensar que sus trucos han envejecido mal o que se iba a notar el cartón, pero volvía verla ayer mismo y os puedo asegurar que El sexto sentido es una puñetera obra de ingeniería, un delicado camino por la cuerda floja que podría haber descarrilado, pero no lo hizo. Lo verdaderamente genial del asunto está en que la clave se desvela justo en la mitad de la película, cuando aún tenemos casi una hora para darnos cuenta. Cole lo dice claro: los fantasmas no saben que están muertos, solo ven lo que quieren ver y no se ven entre sí. Ese es el quid: solo vemos lo que queremos ver o, mejor dicho, lo que Shyamalan quiere que veamos.

La gran triquiñuela está en las elipsis temporales: Malcolm Crowe, el personaje de Bruce Willis, es disparado a bocajarro en el estómago y queda tendido en la cama. Se pasa a fundido a negro y, de ahí, a un plano general con el letrero "al otoño siguiente". Malcolm está sentado, escribiendo. En ese momento, la mente del espectador no se pone a razonar conscientemente, simplemente se da por hecho que ha pasado el tiempo suficiente para que se recuperara, porque es a lo que el cine nos tiene acostumbrados. El gran recurso del director era la predisposición del espectador a dejarnse llevar por la historia. Hasta entonces, no considerábamos que el director pudiera hacer algo tan perverso como engañarnos, a pesar de que las pistas estuvieran ahí.

El sexto sentido
Cuando Bruce Willis tenía pelo

El sexto sentido propone una dinámica inusual y divertida: tras verla por primera vez, NECESITAS volver a verla para comprobar si de verdad no hubo trampa y si hubo pistas de lo que de verdad sucedía. Y sí, todo ello está en la película. Hay una serie de normas: Bruce Willis siempre lleva la misma ropa (solo se añade prendas por encima), hay elementos rojos cuando algo sobrenatural está sucediendo y, sobre todo, nunca llega a interactuar con nadie más que con el niño, que es el único que ve a los muertos.

El gran farol está en la escena del restaurante: llega, se sienta y habla a su mujer, que parece estar enfadada y pasar de él. Cuando llega la cuenta, él intenta coger la factura, pero ella se adelanta, lanza un lacónico "feliz aniversario" y se marcha. Parece que dialogan, pero nunca hablan (ella dice el "feliz aniversario" a la memoria de su esposo, no al fantasma que tiene delante); Bruce se sienta, pero no mueve la silla, ya que estaba separada de la mesa. Todo está diseñado para que entres por el aro sin violar las normas que harían que los otros personajes descubrieran el fantasma.

Más elipsis: el niño llega a su casa y Bruce está sentado delante de la madre del chico. Ella ve que ha llegado su hijo, le dedica unas palabras y se va. Ella dice "tienes una hora" y parece que se refiere a Bruce, que como psicólogo tiene una hora para tratar al niño. Pero no, se refiere al chavalín, que tiene una hora antes de la cena. Como la secuencia ha arrancado con ellos mirándose, parece que estaban hablando antes de que Cole llegara, pero en realidad nunca hemos visto eso, solo lo hemos supuesto.

Por tu culpa somos unos desconfiados, Shyamalan

Hay varios ejemplos más a lo largo de la película, pero nunca llega a haber trampa real, solo un juego de humo y espejos que funciona. Claro, muchos "cuñados" dicen ahora que "qué mal, yo me dí cuenta desde el principio y no se lo quería decir a nadie en el cine"... Pues mira, chaval, no: seguro que el 90% de los espectadores no se dieron cuenta (yo piqué como un pardillo) y, si no hubiera sido así, la película no habría tenido el éxito que tuvo. Habrá quien lo descubriera, claro, pero la mayoría de nosotros cayó en la trampa.

Precisamente por eso, a partir de El sexto sentido se creó una nueva generación de "espectadores sobre aviso" que ya no serían tan susceptibles a estos juegos del guión. ¿Cuántos de nosotros no pensamos que todos estaban muertos desde los primeros capítulos de Perdidos? ¿O quién no estaba buscando pistas desde el principio en las siguientes películas del propio Shyamalan? Arriba tenéis un vídeo sobre finales polémicos del cine, por cierto. La gran virtud y el gran problema de El sexto sentido es que nos dio una sorpresa taaan gorda, que quemó la fórmula en una sola película. Eso sí, qué película. Hitchcock estaría orgulloso.

 

Si queréis conocer nuestra opinión sobre el resto de obras de este director, conoced nuestro especial de críticas de M. Night Shyamalan.

Valoración

Con mucha probabilidad, la mejor película de M. Night Shyamalan. Suspense, terror y drama se entretejen en un desarrollo cuidadísimo e inesperado. Brillante.

Hobby

91

Excelente

Lo mejor

La aplastante actuación de Haley Joel Osment, que roba todo el protagonismo a los actores "de peso". Lo meticuloso y efectivo del guión.

Lo peor

Por su culpa, ya estamos "escarmentados" y es muuucho más difícil que no nos preparemos para los giros de guión de otras películas.

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