Análisis

Stellaris - Análisis para PC

Por Jorge S. Fernández
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Versión comentada: PC

Ya está aquí el análisis de Stellaris, un juego de estrategia en tiempo real para PC que nos ofrece la posibilidad de explorar el espacio profundo mientras creamos una próspera civilización ¿Os apuntáis a este apasionante viaje?

La exploración espacial ha sido siempre uno de los principales argumentos para muchos juegos de estrategia que hemos visto pasar tanto por PC como por las consolas. Recuerdo con mucho cariño un juego de MegaDrive llamado Starflight que me sorprendió como ningún otro por la rica exploración espacial que ofrecía, y por lo emocionante que esta era al descubrir cada nuevo planeta que visitabas y explorabas. Stellaris es un juego de estrategia espacial que explota muy bien la emoción que aporta la exploración espacial y además lo hace con grandes niveles de personalización de nuestra trayectoria vital a lo largo y ancho del espacio profundo, mucho más allá incluso de nuestro sistema solar.

Atractivo por lo desconocido

La base del éxito de Stellaris y de Paradox es sin duda el vasto mundo que han creado para este juego y sobre todo lo inesperado de todo lo que nos encontramos en él. Stellaris es un juego que nos acoge dentro de su enorme universo, con centenares de mundos que están ahí para ser descubiertos y sobre todo explorados, en un mundo que además se genera ante nosotros de forma totalmente aleatoria, por lo que la emoción de lo que nos vamos a encontrar en el siguiente sistema siempre está presente.

Además no se trata sólo de encontrar nuevos planetas o sistemas, sino de conocer nuevas civilizaciones, nuevas especies, y sobre todo formas de pensar distintas a la nuestra que debemos encajar en lo que pensamos que es la forma correcta de actuar y entre lo que la civilización a la que acabamos de descubrir entiende por correcto. El debate moral siempre está ahí, y en Stellaris siempre tendremos que elegir entre diferentes caminos, y no todos ellos son los más correctos ni morales, pero sí los más prácticos.

¿Qué es Stellaris?

Stellaris es un nuevo juego de estrategia en tiempo real, que reúne distintos aspectos típicos de este género pero que los afronta de una manera diferente, más sencilla, directa y accesible para la mayoría de los jugadores, tanto experimentados como noveles. Para cualquier jugador que tenga cierta experiencia en otros juegos de exploración espacial y gestión de diferentes civilizaciones la curva de aprendizaje de este Stellaris es prácticamente nula, mientras que los que hayan jugado poco a este tipo de títulos se harán rápidamente con los entresijos de su gestión.

En Stellaris tenemos que gestionar, como por ejemplo en Civilization Beyond Heart el desarrollo de nuestra facción o imperio dentro del espacio profundo, con la gran diferencia respecto del título de Firaxis de que en Stellaris la exploración es más genérica y no se centra en la superficie de un planeta, sino que debemos explora el universo y gestionar la expansión de nuestra facción o imperio para que cada vez sea más fuerte.

El funcionamiento de Stellaris no es muy distinto de otras referencias del género, esto quiere decir que nos ofrece más o menos los mismos rasgos que otros juegos de gestión espacial, donde debemos explorar primero para poder colonizar después, y a partir de ahí poder crecer en la dirección que nosotros queramos. Este es el mejor rasgo de Stellaris, el hecho de que podemos imprimir nuestro propio sello a la evolución de nuestra especie y además con ello afectar positivamente o negativamente a otros seres que nos vamos cruzando en nuestra apasionante aventura.

La emocionante misión de la exploración

No cabe ninguna duda de que el principal atractivo de Stellaris lo vivimos durante las primeras horas de la partida, en esas horas en las que vamos descubriendo de forma consecutivo nuevos sistemas solares, y dentro de ellos decenas de planetas exóticos. Para poder explorar e ir descartando planetas que no nos aportarán nada de los que sí, utilizaremos las naves de exploración para poder hacer un sondeo completo de una galaxia, dentro de este sonde podremos encontrarnos con planetas totalmente yermos y sin interés ninguno, y otros que una de dos, pueden ofrecernos las condiciones necesarias para poder albergar vida y sobre todo desarrollarla, o bien aquellos en los que observamos ciertas formas de vida y podemos montar puestos de investigación para conocer más de ellas para más adelante aprovecharnos de una hipotética colaboración o bien pasar a la acción y acabar con la vida existente.

Cuando decimos que es emocionante esta exploración es porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar más allá de los confines conocidos. El mapa de Stellaris se divide en distintos sistemas solares, que a su vez están interconectados entre sí a través más o menos de los puntos cardinales, que a la vez se convierten más o menos en pasadizos de un sistema a otro para nuestras naves. Por lo tanto aquí la exploración no es planetaria, sino más bien interestelar. Con nuestras naves de exploración una vez que hemos encontrado un planeta rico en minerales se procede como en otros títulos del género, ya que a partir de aquí  necesitamos extraer ese mineral y a partir de ahí procesarlo para generar vida y riqueza para nuestro imperio.

Los planetas que pueden albergar vida y la colonización por parte de nuestro imperio están divididas en diferentes zonas, como una especie de distritos a lo que podemos darles diferentes usos.  Estos usos dependerán de las riquezas del planeta y de lo que queramos que este se convierta.

Una de las mejores cosas de este Stellaris es que las cosas no se desarrollan con un guion predefinido o el que esperaríamos en cada ocasión. El principal secreto de este juego es que nuestras acciones tienen mucha repercusión y consecuencias en el mundo que estamos construyendo y evolucionando. Desde adaptar a los colonos a las condiciones especiales del planeta y que precisamente no son las más adecuadas para ellos hasta interferir en la vida de otras especies y echarlas una mano o bien lanzarnos a su cuello para quitarnos un estorbo en nuestros quehaceres colonizadores.

A partir de que colonizamos un planeta, todo se desarrolla más o menos como esperamos en lo que a la gestión de los recursos se refiere, aquí no hay muchas diferencias con otros juegos del género, recolectamos materias primas, las transformamos, nos lucramos con ellas a través de acuerdos comerciales con otras civilizaciones y a partir de ahí vamos obteniendo los recursos necesarios para que nuestra civilización pueda comenzar a investigar nuevas tecnologías de todo tipo, que en gran manera van a marcar el camino a seguir por nuestros dominios.  A cada una de las naves, tanto de investigación como de observación o explotación se les pueden asignar nuevos líderes de la misión que serán elegidos en base a sus aptitudes y conocimientos en un determinado campo de investigación.

Como suele ser común también en el género, en Stellaris también tienen una importancia capital los habitantes de cada planeta, ya que son ellos los que nos trasladarán sus inquietudes en cuanto al estado actual de su nuevo hogar y si estamos haciendo bien las cosas, porque de no complacerlos podemos terminar por enfrentarnos a una revuelta que termine con nuestro dominio sobre el planeta

La exploración espacial no sólo nos permitirá descubrir planetas, al igual que en el genial Starflight podremos tomar contacto con diferentes naves que encontramos en los distintos sistemas.  En estos casos podremos optar por comenzar investigaciones para conocer más de los tripulantes de estas extrañas naves,  como en todo, intentar entablar contacto con ellos, tanto para bien, con fines amistosos y comerciales, como para ponernos chulitos y marcar el territorio de nuestro imperio.

¿Diplomacia o guerra? Esa es la cuestión

En Stellaris el camino lo elegimos nosotros, aunque siempre suele tirar más hacia el lado más bélico de las cosas. Este juego nos ofrece muchas opciones de diplomacia que negociar con nuestros enemigos, y a priori deberían ser suficientes para que nuestra civilización pueda salir adelante sin tener que entrar en una temida guerra, pero por alguna razón que se nos escapa casi nunca es así.

Stellaris aunque siempre ofrece alternativas para intentar evitar los conflictos armados, estas normalmente no sirven de nada y casi siempre nos abocan a la guerra, sin más remedio. Este es uno de los puntos flacos que le encontramos a este juego, ya que a pesar de ofrecer muchas opciones de diplomacia, como suele ocurrir también en otros juegos, esta no tiene la repercusión que nos gustaría, o al menos la mínima que podríamos esperar, y todo termina por precipitarse hacia la guerraEn estos casos, no hay otro remedio que preparar a nuestra flota para uno de los momentos más especiales y divertidos de Stellaris, como es la creación y personalización de nuestra propia flota.

Más madera ¡Es la guerra!

En Stellaris podemos crear varias flotas, cada una de ellas con una configuración distinta y compuesta por diferentes tipos de naves. Estas naves se pueden personalizar totalmente a nuestro gusto, y en cada una de las corbetas, por ejemplo, podemos mejorar los aspectos de ataque, como el arsenal, la capacidad destructora de esta o bien mejorar su rapidez para que se pueda mover más fácilmente entre las líneas enemigas.

Defensivamente podemos mejorar nuestros escudos, por poner un ejemplo, aunque las opciones son casi infinitas, por lo que los niveles de personalización son bestiales. Eso sí, una condición indispensable para aplicar estas mejoras a las naves es que previamente hayamos desarrollado las tecnologías apropiadas para poder aplicarlas a nuestros navíos.

El desarrollo de los combates es espectacular, aunque tenemos poco o nada que hacer en ellos, salvo ser los espectadores. Por esta razón el desarrollo del combate dependerá de todo el trabajo que hayamos hecho previamente en nuestra flota para que se pueda enfrentar al enemigo. Aunque no podemos controlar a nuestra flota una vez que entra en combate, os podemos asegurar que la experiencia es espectacular, y que cuando mayor es nuestro imperio, mayor es nuestra flota, lo que redunda en unos combates sencillamente épicos.

El árbol tecnológico es clave

La investigación es uno de los puntos más importantes de Stellaris. Gracias a ella evolucionaremos en una dirección u otra, y en base a la velocidad que lo hagamos también podremos adelantar a nuestros oponentes en el inmenso espacio a la hora de competir por una misma porción de este.

Para ello el árbol tecnológico es clave, este nos va a permitir evolucionar en distintas direcciones, y así dotar de una cierta personalidad a nuestra facción. Para tener un árbol tecnológico avanzado debemos contar como dijimos antes con los investigadores adecuados, y a los que les asignaremos las investigaciones que se nos irán ofreciendo con el paso de los niveles y los puntos de experiencia.

Apartado técnico

La verdad que Stellaris funciona a las mil maravillas aunque tengamos un ordenador que no sea demasiado potente. Hay que tener en cuenta de que no debe mover unos gráficos de peso, sino que el diseño de la galaxia permite que los ordenadores menos potentes puedan manejar este juego con soltura.

La banda sonora es de calidad, no desentona en ningún momento, no se hace repetitiva y además nos mete de lleno en los momentos más épicos de la partida con una partitura épica. El juego está traducido al español, y una de las mejores cosas que nos ofrece es que es compatible con los mods de Steam, por lo que la comunidad tiene acceso total para poder cambiar el aspecto del juego de arriba abajo y así poder crear mods como el popular de Warhammer 40.000 que está causando furor entre los jugadores, aquí los límites los ponen los jugadores.

Conclusión

Stellaris es un juego con un desarrollo y unas mecánicas que ya hemos visto en otros juegos, pero que están magistralmente aplicadas. Lo mejor que nos ofrece este juego sin duda es la vida propia de cada nueva partida que jugamos, con un desarrollo condicionado al universo creado de forma procedural y a los diferentes eventos y misiones que se nos van ofreciendo a lo largo de la campaña y que van moldeando del devenir de nuestra civilización, creando situaciones que a veces nos dejan con la boca abierta por lo original de su planteamiento.

Este hecho diferencial y tan sorprendente es el que hace de este Stellaris quizás el mejor juego de su género del último año, y una compra imprescindible para todo amante de la gestión interplanetaria. Sólo le echamos en falta mejoras en la IA y la querencia del juego a querer llevarnos a la guerra, teniendo poco peso la diplomacia. Por lo demás, es un juego inmaculado y que desde aquí sólo podemos recomendar, las primeras horas de juego son apasionantes ¿A qué esperáis?

Valoración

Stellaris es un juego similar a otros muchos de su género, pero tiene un marcado rasgo personal con un desarrollo sorprendente e inesperado marcado por nuestras decisiones

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La exploración planetaria, lo desconocido, la influencia de nuestras decisiones

Lo peor

La IA es mejorable, la diplomacia no tiene tanto peso como la guerra

Lecturas recomendadas