Análisis

Willow - Crítica especial cine de los 80

Por David Martínez
-

CRÍTICA DE: Willow (1988) DIRIGIDA POR: Ron Howard PROTAGONIZADA POR: Warwick Davis, Val Kilmer, Joanne Whalley, Jean Marsh. ARGUMENTO: Willow Ufgood quiere convertirse en mago, pero su vida tranquila de aprendiz cambia cuando se encuentra con Elora Danan, un bebé a quien debe proteger de la bruja Bavmorda. Así empezará su aventura en un mundo de espada y brujería, en que se cruzará con hadas, caballeros y dragones, para luchar contra el mal.   

Eran tiempos oscuros para la fantasía. Todavía El señor de los anillos no había demostrado el enorme potencial de las películas ambientadas en un mundo de espada y brujería. Y cuando alguien se había atrevido, eran películas oscuras y adultas, como Conan el Bárbaro (John Millius, 1982) o Excalibur, de John Boorman, 1981. Entonces George Lucas, cinco años después de El retorno del Jedi, se atrevió a escribir y producir la historia de Willow Ufgood, el enano. Eran finales de los años ochenta, y aquella película también se convertiría en un fenómeno generacional. 

Al igual que le había funcionado en La guerra de las galaxias, Lucas quiso recuperar el tema del viaje del héroe. La aventura iniciática de un personaje -en este caso un mago aprendiz- que sale de casa, conoce un maestro, se enfrenta a sus miedos y regresa convertido en alguien más poderoso. Esta vez, cedió el testigo de la dirección a Ron Howard, que le puso oficio, pero no añadió ningún toque personal. Y para encarnar al protagonista, nadie mejor que Warwick Davis, quien ya había participado como el ewok Wicket en Star Wars. Él es el centro de la historia, y consigue robarle protagonismo a Madmartigan (el guerrero sinvergüenza interpretado por Val Kilmer) y a la bruja Bavmorda.

Hay que tener en cuenta que Willow es una película para toda la familia. Mezcla con sabiduría dosis de humor, criaturas fantásticas y combates, pero no entra en terrenos "escabrosos" propios del género. Seguramente ése es el motivo de que se haya convertido en un clásico de la TV navideña (también se estrenó en los cines en diciembre) pero que no haya calado más hondo en el género. Y es que la ingenuidad de la película -con momentos un poco ridículos como la secuencia del filtro de amor entre Sorsha y Madmartigan- a veces juega en su contra. Nos mantenemos en la butaca sin temer por el destino de los personajes, esperando el siguiente espectáculo.

Y precisamente hablando de espectáculo, la película nos sorprendió en su momento con un gran trabajo de ambientación: escenarios, criaturas y efectos (como el morphing de la hechicera Fin Raziel o el enorme dragón de dos cabezas) que eran poco habituales. A día de hoy, tenemos la sensación de que estos efectos han envejecido mal, pero creedme, que cuando tenía 11 años, aquel dragón del foso me dejó impresionado. Sólo echamos en falta que no se profundizase más en los combates a espada, especialmente si tenemos en cuenta de dónde venía Lucas.

Willow es una película que debemos revisitar con los ojos de un niño, sin esperar más que una aventura entretenida con moraleja y un par de secuencias de acción (con un memorable descenso en la nieve inspirado en Indiana Jones y el Templo Maldito). Y algo que sí nos ayuda a volver a ese estado de inocencia es la banda sonora. James Horner (el compositor de la música de Titanic o Braveheart) se sacó de la manga dos temas brillantes -instrumentales- que todavía son capaces de ponernos los pelos de punta. 

 

Vista hoy, Willow no puede competir con el artificio (ni el presupuesto) de la trilogía el Hobbit. Sin embargo, resulta más "auténtica". Se trata de volver a las raíces de la fantasía heroíca -casi a los cuentos infantiles- para hablarnos de la grandeza de los pequeños personajes, de la lucha entre el bien y el mal, y de pasar un buen rato frente a una pantalla, aunque sepamos cómo va a terminar. Willow tiene la magia y la ingenuidad que echamos de menos en muchas películas actuales. Y no olvidéis que podéis ver muchas más películas tan legenarias como ésta en nuestro especial cine de los 80.

Valoración

Willow es una aventura espectacular y divertida, que ofrece una visión amable de los mundos de espada y brujería inspirados por los libros de Tolkien o Robert E. Howard. Una película mágica, que a día de hoy todavía disfrutamos como la primera vez.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El grupo de héroes, la ambientación fantástica y la banda sonora.

Lo peor

Los efectos especiales acusan el paso del tiempo.

Lecturas recomendadas