Crítica de Black Box: Vuelo 298, la película de terror basada en un corto de los hermanos Duffer (Stranger Things)

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Crítica de Black Box: Vuelo 298, la película de terror dirigida por Steven Quale de estreno en cines el 4 de septiembre.
Hay que reconocer que Black Box: Vuelo 298 llega en el momento apropiado. Si te apetece una propuesta de misterio y terror light sin excesivas complicaciones, un mero entretenimiento pasajero con el que evadirte durante hora y media de tu vida, ésta es tu película.
Mide bastante bien los tiempos para cultivar la curiosidad de los espectadores y, aunque tarda en llegar al meollo de la cuestión (por evidentes carencias presupuestarias que también se plasman en unos efectos digitales bastante modestos), termina mojándose. No tiene la resolución más original del mundo y hasta roza la comedia involuntaria, con una mala digestión de clásicos de culto de terror y ciencia ficción, pero también es verdad que te mantiene alerta todo el tiempo y que se pasa volando, valga el juego de palabras.
El mérito inicial es de los hermanos Duffer, creadores de Stranger Things, cuyo cortometraje The Vessel ha sido el punto de partida para la creación de esta cinta cuyo guión final es obra de Stephen Susco (Do Not Enter).
Tormentas de colores y fenómenos inexplicables
Black Box tiene una estructura circular: arranca con el clásico "metraje encontrado" de una grabación en la que un hombre está a punto de hacer una gran revelación y de ahí saltamos al pasado para ver cómo ha llegado hasta ese momento. Él es Jeremy, un doctor viudo que está a punto de embarcarse en el Vuelo 298 que cubre la ruta de Nueva Orleans a Seattle. Se desplaza, precisamente, con el cadáver de su esposa en la bodega, atormentado por recuerdos dolorosos y en pleno duelo. Aunque pronto todo eso será la menor de sus preocupaciones.
A bordo viajan también una madre y su hija, un molesto tipo en primera clase que se comporta como un niño malcriado y un anciano que al poco de iniciar el viaje empieza a encontrarse mal. Por desgracia, lo que tiene parece contagioso porque pronto otros pasajeros y parte de la tripulación empieza a experimentar un sangrado inusual, dolores de cabeza y otros síntomas preocupantes.
Además una tormenta eléctrica gigantesca parece surgir de la nada restándole visión a los pilotos y desencadenando una serie de fenómenos extraños: luces de colores, zarandeos y sacudidas. ¿Está siendo el pasaje presa de una alucinación colectiva o están siendo asediados por fuerzas que no pueden comprender?

¿Quién está al timón? Black Box ha sido dirigida por el poco prolífico Steven Quale, responsable de películas como Destino final 5 o En el ojo de la tormenta. El resultado es una película funcional, que entra fácil por los ojos, aunque no tiene en verdad ningún ingrediente que la haga memorable a medio plazo.
Sí que escuece un poco la sensación de que había ideas de las que tenían potencial para helarle la sangre a la audiencia, más allá del respingo de turno por la clásica imagen de alto impacto con trallazo de sonido, pero termina transitando por la senda de tantas otras películas ya vistas de temática similar.

Por el camino, como decíamos, entretiene, te mantiene en tensión pero no consigue resolver con solvencia. De largo el final es lo que peor funciona de una cinta pasable que no le va a cambiar a nadie la vida, pero desde luego despierta curiosidad.
Se agradece que los intérpretes se lo tomen bastante en serio, sobre todo el protagonista, Tom Brittney, a quien veremos próximamente también en Fall 2: Deadpoint. Pulula por aquí también la joven Molly Belle Wright, especialista ya en catástrofes aéreas a la que hemos visto en la reciente (y también muy veraniega) En mar abierto. Esperemos que la chiquilla no le coja miedo a volar... La audiencia desde luego, no creo que salga del cine con excesivos agobios porque la verosimilitud se pierde muy pronto para abrazar el relato de supervivencia extrema con el plus del componente claustrofóbico de estar confinados en un avión. La idea está bastante trillada, ojalá el guión no se olvidara de algunos cabos sueltos y la producción hubiera contado con más medios. Habría tenido más ocasiones de destacar.
Valoración
Nota 50
Una película entretenida que podría haber aspirado a más: se queda en placer culpable para los amantes de la serie B.
Lo mejor
El arranque, la curiosidad que despierta y las ideas que tiene aunque no termine de desarrollarlas para generar terror.
Lo peor
El final y los efectos digitales de baratillo.

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