Crítica de Habitación Nº13, una perturbadora película de terror sobre la vulnerabilidad y el miedo a la vejez

Crítica de la película de terror sueca Habitación Nº13 (Hemmet) escrita y dirigida por Mattias Johansson Skoglund. Estreno el 19 de junio.
El terror no afloja y sigue aflorando en las carteleras con nuevos títulos interesantes cada semana. Entre el éxito rotundo de Backrooms y la espera por la inminente Obsession, que sigue arrasando en Estados Unidos y promete convertirse en un fenómeno en taquilla tan pronto como aterrice en España, tenemos que hablaros de una película también muy modesta en cuanto a medios se refiere pero que funciona bastante bien: Habitación Nº13.
Se trata de una coproducción de Suecia, Islandia y Estonia que nos remite al subgénero del terror geriátrico que ya exploraron películas como La ley de Jenny Pen o La visita, por poner dos ejemplos emblemáticos.
En el caso que nos ocupa, en realidad los estragos del paso del tiempo se toman como un marco que define la historia, que en realidad está centrada en el hogar y cómo las relaciones entre padres e hijos definen la identidad de estos últimos y pueden llegar a infligirles una herida irreparable.
Cuando el hogar solo trae malos recuerdos
Habitación Nº13 nos presenta a Joel en un momento muy delicado de su vida. Tras haber estado evitando hacerse cargo de su madre, Monika empieza a demostrar un comportamiento errático, terrores nocturnos y un descuido físico importante. La solución será ingresarla en una residencia de ancianos especializada donde puedan darle la atención que no tiene en su casa, en la que vive sola desde que se quedó viuda.
El tránsito es complicado, de modo que Joel pide que lleven a su cuarto algunas de sus pertenencias como su aparador o un cuadro que le regaló su padre y sirven para hacer más acogedor el lugar. Sin embargo, ella sigue aterrada temiendo haber abandonado al fantasma de su difunto esposo, un maltratador que jamás toleró la homosexualidad de su hijo y que, de alguna forma inexplicable, parece haber vuelto para atormentarlos a ambos.
Joel encontrará una aliada de forma fortuita: la que fuera su mejor amiga de la infancia, Nina, trabaja en la residencia y es una profesional implicada en el bienestar de sus pacientes.

Habitación Nº13 no es una película que busque ser efectista ni abuse de CGI. Por el contrario, se vale de una atmósfera bastante fría para definir los espacios y huye de los grandes sobresaltos al espectador: hay algún que otro susto pero lo que da mal rollo no es eso, sino lo que atenta contra la dignidad de las personas y las expone.
En líneas generales es bastante sobria y trata de perturbar a la audiencia de otras maneras más apoyadas en la dirección de actores. Destaca por encima del resto el trabajo de Anki Lidén que traslada la sensación de vulnerabilidad que rezuma su personaje, hostigado por lo que parece ser el fantasma de su marido cuando éste la posee. La actriz se mueve como pez en el agua basculando de una personalidad a otra con un lenguaje corporal inequívoco: a veces parece indefensa, otras amenazadora y esa dicotomía es en la que se mueve su hijo que no sabe si compadecerse de ella o temerla.
La senectud es un personaje más en la película: los fallos de memoria, los bucles temporales, las conductas fluctuantes, el deterioro físico y cognitivo son variables que activan el factor sorpresa y nos llevan a estar en guardia durante todo el visionado. Nunca sabes por dónde pueden salir los personajes (ni siquiera cuál es la personalidad que les guía) y eso eriza el vello de la nuca en más de una ocasión.
En suma, Habitación Nº13 es una película sobria que toma como excusa todas estas cuestiones para desarrollar un discurso sobre los malos tratos en el hogar y sobre la importancia de la familia escogida que es aquella con la que uno puede ser uno mismo sin miedo a represalias. No es habitual encontrar este tipo de ideas en una película de terror sencilla, pero cala bastante por la crudeza con la que se expone este argumento.
Valoración
Nota 67
Es una película de terror que envuelve un mensaje más complejo en su interior sobre las relaciones en el seno del hogar. Austera y algo fría en su atmósfera, inquieta más con las interpretaciones que a golpe de susto inmediato.
Lo mejor
Las interpretaciones, las dobleces de la historia y el mal cuerpo que deja.
Lo peor
Es bastante pausada y puede desesperar al público impaciente.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.