Crítica de Keeper: Osgood Perkins vuelve al terror atmosférico tras Longless y The Monkey

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KeeperDeAPlaneta

Osgood Perkins es un director muy original que suele salirse por la tangente y siempre sorprende, sea para bien o para mal. Gretel & Hansel, Longlegs o The Monkey avalan una carrera en la que sabe abrazar el género del terror desde distintas perspectivas: el folk, la caricatura o el humor negro, por ejemplo, siempre dando un recital en el aspecto visual pero también con una vuelta de tuerca respecto a lo que espera el espectador.

En Keeper cuenta con una actriz absolutamente excepcional como dejó bien demostrado en la serie con la que nos voló a todos la cabeza: Orphan Black, aunque para entonces Tatiana Maslany ya tenía una larga carrera en cine y televisión. Aquí encuentra un papel protagonista que eclosiona al final del metraje tras hacérnoslo pasar fatal con sus reacciones ante los extraños acontecimientos a los que se enfrenta.

Pero la película es quizás la menos interesante de la filmografía reciente del director. Sabe jugar al despiste para hacer pensar a la audiencia que sabe lo que va a pasar para luego dar un golpe de timón, pero se antoja algo tardío y también se tambalea al situarse al borde del precipicio. En otras palabras, es fácil "salirse" de la película por las decisiones arriesgadas que toma en el desenlace y hasta llegar a él da unas cuantas vueltas en círculos, resultando a veces redundante.

Durante una parte del metraje, eso sí, muestra la parte más estremecedora de la historia: una sucesión de flashbacks que recopilan historias de amor malogradas y que dan buena cuenta del estupendo compositor de planos que es Perkins. Con apenas unas cuantas pinceladas se aprecia el horror detrás de cada romance fallido.

Días de vino y rosas... que se transforman en pesadillas

A Liz le cuesta dejarse llevar pero, tras unos idílicos meses saliendo con Malcolm, un reputado doctor, decide irse con él a su cabaña en el bosque. Lo que promete ser una escapada romántica en toda regla para consolidar la relación, pronto se trunca cuando él recibe una llamada y debe acudir de forma urgente al hospital.

Desilusionada y aturdida por haber tomado un pastel que la lleva a experimentar alucinaciones, la solitaria Liz empieza a sentirse acechada por presencias que no terminan de materializarse ante ella pero la acosan y parecen querer comunicarse con ella.

Para colmo de males también recibe la visita no deseada del vecino de Malcolm, un hombre desagradable que parece siempre dispuesto a pasarse de la raya y se toma con ella unas confianzas que son incómodas, máxime en ausencia de su pareja. Determinada a comprender qué pasa en la cabaña, Liz la recorre buscando respuestas.

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Como ya anunciábamos al comienzo de esta crítica de Keeper, puede que no sea una película que esté muy bien rematada, pero en favor de Perkins hay que señalar que el tipo sabe generar inquietud y tensión narrativa y para eso utiliza herramientas muy variadas: jugar con la perspectiva, con los tiros de la cámara, con la información que manejan los personajes, con el montaje y, siempre de manera estéticamente muy atractiva, con los encuadres.

Hay imágenes de esta película que son para enmarcar y que, tal cual, con un solo cuadro, cuentan una historia entera. Esto es ya algo que no se suele ver y que honra el trabajo del cineasta, aunque otras decisiones de las que toma, no sean ni de lejos tan acertadas.

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Para quien se lo pregunte y sin entrar en terreno de spoilers, ésta es una película de monstruos pero no todos ellos tienen una apariencia monstruosa. Los que sí la tienen no se adhieren a las normas establecidas y varían bastante la fórmula así que se agradece el trabajo de diseño por una parte y los efectos prácticos por otra.

Hacer una película en la que lo alucinógeno toma por banda la historia y en la que se concretan ciertos horrores de forma plástica sin una palada de CGI es uno de los placeres que proporciona Keeper. Por lo demás, que cada cual saque sus conclusiones respecto a la metáfora que construye alrededor de las relaciones tóxicas de dependencia y la forma en la que a veces nosotros mismos nos metemos en una jaula sin querer ver los barrotes. 

Valoración

Nota 68

Menos estremecedora y divertida que los últimos trabajos de Perkins, Keeper es una película que cuenta con un arranque bien curiosón. Lástima que se alargue de más y el clímax llegue tarde.

Lo mejor

Las secuencias que recogen historias de amor anteriores truncadas. La composición de planos, a veces poética, siempre inquietante.

Lo peor

Desaprovecha el talento de Maslany y se olvida de lo que da realmente pavor: la dependencia emocional y el sometimiento a un maltratador.

Keeper

Lanzamiento

17-10-2025

Género

Aventura

Compañía

Double Fine, Xbox Game Studios

Pegi

+7

Número de jugadores

1

Idioma de los textos

Español

Hobby71Bueno

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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