Crítica de The Monkey, una comedia gore disfrutona que versiona por libre el cuento de Stephen King

Atomic Monster

Crítica de The Monkey, la nueva película de Oz Perkins tras Longlegs basada en el cuento de Stephen King. Con Theo James, Tatiana Maslany y Colin O'Brien. Estreno en cines el 21 de febrero.

The Monkey tiene una deuda con El muñeco diabólico y ese es su principal atractivo y la fuente de su singularidad. Pocas películas se acercan tanto a su tono en el que se mezcla lo horripilante y visceral con un humor negro socarrón que llevará al público de la arcada a la carcajada.

Sin embargo, poco queda del cuento original de Stephen King, El mono, que podréis encontrar en el recopilatorio de relatos breves del autor Skeleton Crew. El maestro del terror se lo llevó a su terreno y poco había de comedia en él, más allá de la macabra sonrisa del simio, que parecía burlarse del temor del protagonista.

Osgood Perkins, que viene de ponernos los pelos de punta con Longlegs y además de dirigir firma el libreto, no está tan interesado en el crescendo de las maquiavélicas acciones del muñeco: vemos su modus operandi muy pronto y la mecánica es siempre la misma: sonrisa, giro de baqueta, tamborileo y, tras un último toque final, muerte truculenta asegurada.

Por el contrario, parece centrado en el oxímoron: en el hecho de que algo repugnante pueda ser asimismo objeto de diversión recalcitrante y, en ese punto, y en el de mostrar muertes imaginativas, sorprendentes, brutas y locas a más no poder, solo puede competir con las barrabasadas ideadas por Don Mancini... o acaso con las entregas de Destino final, que tanto coquetearon con muertes disparatadas.

Otro de los grandes cambios respecto a la letra impresa es el de la imprevisibilidad del objeto mágico: en el cuento nunca sabías cuándo podría comenzar a tocar los platillos lanzando su maldición; en la película sus acciones son obra de la activación del mecanismo por propia voluntad y casi pidiendo un deseo por sortilegio que suele salir por la culata como en La pata del mono.

El cambio de instrumento, por cierto, se debe a un asunto de derechos legales: The Disney Company ostenta los de la imagen del mono con platillos desde que apareció en Toy Story 3 así que aquí veremos un tambor.

Gira la rueda y a ver qué pasa

The Monkey nos presenta un objeto maldito de pasado imposible de rastrear. Los gemelos Hal y Bill, que solo comparten el haberse gestado en el mismo útero, descubren entre los trastos de su desaparecido padre, un piloto que acostumbraba a recolectar souvenirs de sus viajes, un mono tamborilero de aspecto despeluznante.

Pronto descubren que, activando su mecanismo, se producen violentas y horripilantes muertes a su alrededor si bien, por lo que parece, ellos de momento están a salvo. Preocupados por su entorno y tras una terrible desgracia, se mudan a Maine y deciden sepultar al mono en un hoyo. A partir de ese momento, se distancian de forma definitiva y cada uno sigue con su vida.

Transcurridos 25 años, una serie de truculentas muertes vuelve a poner a Hal en alerta, con la diferencia de que ahora teme por la vida de su hijo Petey, al que ha tratado por todos los medios de mantener al margen de su preocupante herencia familiar.

El volumen de muertes se amplifica mientras los hermanos, a su pesar, tienen que unir fuerzas para acabar con la insidiosa naturaleza del muñeco.

Hay margen para más... 

The Monkey no es una película que agote sus posibilidades, es más, es una de esas primeras piedras que pueden servir para edificar toda una saga de terror. El único límite lo impone la imaginación. Ya dijo el propio Stephen King que la película es una locura y Perkins se regodea en su carácter explícito y desagradable ligado a lo absurdo y extremo.

Por una parte tenemos esa amenaza cuyo origen no queda resuelto (¿precuela a la vista?) y por otra, tiene la capacidad de volver haciendo gala de su cualidad de indestructible. El mono es, sin lugar a dudas, el mal en estado puro, la plasmación de todo lo que aborrecemos de nosotros mismos y lo que subyace bajo nuestra apariencia de personas civilizadas: ¡cuidado con lo que deseas! 

Como concepto, por tanto, da para seguir expandiendo su historia incluso variando de género porque hay que reconocer que esta cinta se queda corta en el terreno del terror y no tiene ninguna gana de pisar el freno cuando de hemoglobina en pantalla se trata. Es una notable carnicería pero que se desliza siempre por la pendiente del humor y no genera escalofríos.

Es por eso que dejará al público más salvaje satisfecho, exhibiendo una sonrisa propia de la del simio, mientras que quienes busquen una obra más reflexiva y resonante (de esas que te hacen mirar con recelo en derredor en soledad) se quedarán con ganas de más.

Valoración

Nota 70

The Monkey es una película en la que el humor socarrón y las vísceras se conjugan para invocar el espíritu festivalero del público: cumple bien la misión de hacer reír, no tanto la de generar tensión.

Lo mejor

La mala uva del guión y las muertes, a cual más bruta y sangrienta.

Lo peor

Quien espere pasar miedo viendo la película puede sentirse defraudado: Perkins apuesta claramente y desde el arranque por el humor negro y gore.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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