Crítica de Materia Oscura Temporada 2: infinitos mundos en Apple TV para no contar siempre la misma historia

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La segunda temporada explora más allá de la novela de Blake Crouch y encuentra nuevos protagonismos para su mejor futuro.
La idea de vivir en un multiverso en el que infinitas versiones de ti mismo puedan perseguirte para robarte la novia es, sólo como premisa, una absoluta exquisitez de opciones.... y de problemas.
Con infinitas decisiones, infinitos Jason Desen (Joel Edgerton) e infinitas Danielas (Jennifer Connelly), la Caja puede abrir las puertas a prácticamente cualquier cosa: una distopía, una utopía, el una historia de amor o que alguien te añada a un grupo de Whatsapp con el título "Reunión Viejos Alumnos".
La segunda temporada de Materia Oscura abre la puerta a explotar precisamente eso. Su capacidad para transportarnos a nuevos escenarios donde desarrollar esa ciencia ficción gourmet que Apple TV+ lleva años convirtiendo en marca de la casa —véase Pluribus, Separación o Fundación—.
Materia Oscura nació de la novela homónima que Blake Crouch publicó en 2016, una historia autoconclusiva que la primera temporada prácticamente agotó. La adaptación ha terminado generando su propia secuela.
Materia Oscura ya no está adaptando Materia oscura. Aunque el autor está escribiendo una continuación de su propia novela introduciendo las modificación que realizó para el cambio de formato, esta historia quiere exprimir el concepto y las aventuras de los Dessen.
Ahora voy a confesar el pecado: no he podido leer el libro. No debería ser necesario para disfrutar de la serie. Y no lo es; sobre todo porque esta segunda remesa de episodios se escapa de los confines de sus páginas para dar más entidad a sus personajes y a la historia.
Un multiverso que deja de pertenecer a Jason
El estreno comienza meses después de la huida de los Dessen por la caja en busca de una nueva realidad que convertir en hogar. La familia ha encontrado algo parecido a una vida tranquila, pero la caducidad está escrita cuando tienes infinitas versiones de un hombre que recorrió infinitos caminos intentando regresar a Daniela. A su hogar.
Todo a la vez en todas partes utilizó el multiverso para hacer una salvaje, extravagante y divertida película sobre una crisis familiar, Marvel lo ha convertido en el santo y seña de sus cómics y ahora de su universo cinematográfico y Coherence construyó terror psicológico y social con cuatro perras y una cena de amigos.
La segunda temporada de Materia Oscura parece querer remar en esta última corriente. Y es por lo que creo que Charlie puede terminar siendo una pieza fundamental de esta nueva hornada de capítulos.
Sus padres no eligieron conscientemente destruir su adolescencia, pero el muchacho, pagando por pecados que no le pertenecen, está arrastrado por una guerra en la que las decisiones, frustraciones y ambiciones de los adultos le arrebatan lo que nunca volverá.

En un estado permanente de huida y renovación, Charlie es el único que no puede mirar a la Caja como un abanico de posibilidades. La Caja es su más absoluta némesis, y no las copias de su padre. Ese juego de responsabilidades que abre en su primer episodio puede ser, además de más interesante que descubrir cientos de universos, el gran potencial de la historia.
Uno de los rasgos más interesantes que se mantienen en la segunda temporada es su puesta en escena. La estrategia es particularmente útil: no se malgasta un céntimo en desarrollar una disparidad de escenarios, ni se remarcan las diferencias físicas entre universos. No hay guías evidentes que indiquen en qué universo estás: esa es, precisamente, la misma y aterradora incertidumbre que viven sus protagonistas.
La primera temporada escribió esa gramática visual mediante variaciones en la temperatura de color: el hogar se sentía cálido antes de la pérdida; la Caja, en cambio, se construye en negros y texturas metálicas que potencien la sensación de incomodidad.
Decía al comienzo que un infinito mundo de posibilidades abre infinitos problemas. Esa es mi principal duda mirando hacia el futuro de Materia Oscura: si el recorrido va a seguir basándose de forma inevitable en la persecución, la infinitud conceptual no garantiza variedad narrativa.
El primer episodio de la nueva temporada introduce, además, a una especie de agente con un origen ofuscado que sabes que es malo porque, aquí sí, viene con todos los clichés de fábrica. No podría importarme menos.
En una serie de ciencia ficción potencia por el drama familiar y construido alrededor de la identidad, introducir a esta especie de inspector de una agencia ultrasecreta y de ultravillanos reduce al momento la serie al thriller conspirativo más convencional.

Creo que su verdadera fortaleza puede estar en que Amanda, Ryan, Leighton o incluso Charlie puedan terminar convirtiendo el multiverso en algo que deje de pertenecer exclusivamente a Jason. Que abrir la caja de Pandora tenga una consecuencia de un calibre que los supere.
Sea como fuere, la segunda temporada de Materia Oscura, sin un mapa por delante que pueda guiarla, es una nueva oportunidad de que Apple TV+ siga demostrando por qué su catálogo es el rey de la ciencia ficción.
Ahora que ni protagonista ni creador tienen un plan para seguir, los nuevos episodios demostrarán si esa cornucopia narrativa de la que dispone como premisa potencia psicológicamente la historia o se convierte en una máquina de repetir persecuciones.
Valoración
Nota 72
Materia Oscura abandona la seguridad de la novela para explorar nuevos protagonismos en su multiverso, aunque deberá demostrar que su historia no acaba contando siempre la misma persecución.
Lo mejor
La expansión psicológica del multiverso a través del potencial de sus personajes secundarios.
Lo peor
Corre el riesgo de caer en una repetición eterna entre versiones de Jason y una nueva trama conspirativa menos interesante.
Materia oscura (Serie TV)
Plataforma
Apple TV+
Título original
Dark Matter
Género
Ciencia ficción, Thriller
Duración
50 min.
Temporada
1 temporada
Pais
Estados Unidos

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