Crítica de Pequeños profetas, la atípica comedia de Apple TV que, sin ser perfecta, tiene un encanto especial

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Crítica de Pequeños profetas, la comedia de Mackenzie Crook para Apple TV. Estreno el 8 de octubre.
La plataforma Apple TV es la que más alegrías nos está dando en los últimos tiempos, sobre todo por albergar series muy diferentes entre sí, alejadas de conceptos comerciales, con un encanto propio y una mezcla de géneros de lo más peculiar. Ya nos sucedió con La maldición de Widow's Bay y ahora, con Pequeños profetas pasa algo parecido.
En esta ocasión son el drama íntimo, la comedia absurda y el género fantástico los que se cruzan en una historia breve y sencilla, que se desarrolla a lo largo de seis episodios de media hora de duración, si bien queda abierta (y confirmada está la segunda temporada).
Lo que más se valora es un humor que no es descacharrante, aunque si eficiente, así como el enfoque y evolución de los personajes. Sencillamente le vas pillando el punto poco a poco. Pearce Quigley, a quien habíamos visto antes en The Gentlemen, es el personaje vehicular mientras que el rol de su padre lo adopta Michael Palin, uno de los Monty Python, que tiene ya 83 primaveras.
La historia nos lleva a conocer a Michael, un tipo solitario marcado por la misteriosa desaparición de su pareja, Clea, siete años atrás la noche de Navidad. Lleva una vida anodina, trabajando desapasionadamente en una tienda de bricolaje en la que no duda en vacilar a los clientes por pura diversión mientras ignora a su encargado.
Pero lo que ocupa su tiempo y su atención es el cuidado de su padre, ingresado en la residencia Los años dorados. Él es un hombre lleno de recursos e historias extravagantes con las que entretiene a todo el mundo pero, por desgracia, está empezando a perder la memoria.
En un rapto de lucidez le explica a su hijo que si quiere tener respuestas sobre el paradero de Clea, debe recurrir a la alquimia. La mezcla de determinados ingredientes le permitirá "criar" homúnculos, seres paranormales capacitados para leer el futuro y obligados a decir siempre la verdad.
Aunque en un principio Michael recibe las instrucciones con escepticismo, cuando encuentra la fórmula y los cánticos para hacerlo posible, decide ponerse manos a la obra.

Además de conocer a Mackenzie Crook como actor, con su físico inconfundible del que hace gala aquí interpretando al encargado Gordon, hay que conocer su larga trayectoria como guionista, que le ha hecho estar implicado en la producción de series como Britannia o Detectorists antes de hacerse cargo de Small Prophets. Con la originalidad siempre por bandera, hay que reconocerle el mérito de crear personajes entrañables a los que quieres que les vaya bien, de modo que genera una empatía casi instantánea con ellos.
En esta serie, de hecho, se moja y se ve a esos homúnculos, esos espíritus mágicos encarnados en forma de humanoides en miniatura, creados mediante la combinación de animación en stop-motion (Crook ha expresado en diversas ocasiones su amor por esta técnica) y efectos digitales para completar su aspecto al estar flotando dentro del agua. El estudio responsable es McKinnon and Saunders y los encargados de la animación son los ganadores del BAFTA Ainslie Henderson y Will Anderson.
No cabe duda que estas marionetas son uno de los puntos fuertes de la serie, pero no serían más que un complemento curiosón si no estuvieran puestas al servicio de la historia personal del protagonista y la dolorosa espera a la que se ha visto sometido sin contar con respuestas satisfactorias sobre el destino del amor de su vida.
Resumiendo mucho, Pequeños profetas tiene alga, rezuma humanidad y nos introduce en un mundo realista en el que lo mágico y excepcional aparece con total naturalidad para desafiar la lógica: como la caída de un meteorito en un lugar clave o una mancha de aceite en la carretera en forma de conejo. Por mi parte, levanto la mano para mostrar interés por esa segunda temporada: estoy deseando descubrir qué sale del destartalado jardín de Michael.
Valoración
Nota 72
Alejada de cualquier criterio comercial y con la originalidad como seña de identidad, llega a Apple TV esta serie en la que se mezclan drama, humor inglés y fantasía.
Lo mejor
Las relaciones que hay entre los personajes y la plasmación visual de los homúnculos.
Lo peor
Es una serie sencilla, breve y con un humor peculiar que quizás no agrade a todo el mundo.

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