Crítica de El precio de la red: Aaron Sorkin analiza el impacto de Facebook tras La red social

El precio de la red
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Crítica de El precio de la red (The Social Reckoning), escrita y dirigida por Aaron Sorkin con Mikey Madison, Jeremy Allen White y Jeremy Strong como protagonistas. Estreno el 9 de octubre.

El precio de la red no es precisamente un masaje para Facebook y el conglomerado tecnológico de redes sociales y empresas dirigidas por Mark Zuckerberg. De ahí que haya tardado en llegar y que lo haya hecho después de someterse a un riguroso escrutinio legal.

Funciona como un díptico adicional a La red social, la cinta dirigida por David Fincher en 2010 en la que Jesse Eisenberg interpretaba a un joven Zuckerberg en el inicio de la compañía. De hecho, si Fincher no se ha sentado en la butaca de director, ha sido por tener un contrato de exclusividad con Netflix que expirará en 2027 tras el estreno de su última película: Las nuevas desventuras de Cliff Booth.

Aaron Sorkin en esta ocasión se hace cargo tanto del libreto como de la dirección del proyecto, que trata de analizar en qué terminó convirtiéndose Facebook a medida que los intereses económicos se antepusieron a los procesos de comprobación del impacto que podía tener el uso de la red social. 

Empieza hablando de la velocidad de radicalización de los superusuarios, enganchados durante horas, para terminar hablando del asalto al Capitolio de 2021 y el proceso de desregulación que ha ido convirtiendo ciertas plataformas en auténticos vertederos de odio, que hacen amasar fortunas a sus dueños a costa de la adicción de sus usuarios sin que haya una preocupación real del impacto que puede tener en sus vidas particulares y a una escala mucho más grande. Cuanta menos regulación, mayores beneficios. Simple.

Mucho más que un tablón de corcho en la pared

Dos décadas después del alumbramiento de Facebook, el que fuera un joven con una visión es ahora el dueño de la mayor plataforma de redes sociales del mundo, contando con Facebook, Instagram y WhatsApp entre sus activos. Su mayor preocupación es maximizar sus cifras y abordar las crisis reputacionales que se presenten echando balones fuera.

Frances Haugen, una ingeniera de datos que trabaja como gerente de producto del departamento de integridad cívica de Facebook, empieza a sospechar que ciertos cambios en la red tienen un potencial de riesgo importante para la sociedad al radicalizar posturas políticas y maximizar la exposición a bulos y mensajes de odio, pero nadie en su entorno está dispuesta a escucharla y mucho menos a tomar medidas para revertirlo. Por eso, cuando es contactada por Jeff Horwitz, un reportero de The Wall Street Journal, accede a destapar algunos de esos secretos, aún a riesgo de violar la confidencialidad que se le exige a su puesto de trabajo. 

Todo esto lleva a la publicación de The Facebook Files: una serie de artículos que vieron la luz en 2021 y que pusieron de manifiesto los efectos nocivos en la salud mental de los adolescentes de la exposición a mensajes en Instagram así como la proliferación de mensajes y grupos radicales que contribuyeron a crear el caldo de cultivo para actos de violencia inusitados.

El precio de la red
El precio de la redSony Pictures

Sería reconfortante decir que El precio de la red retrata una serie de acciones ejemplares que contribuyeron a poner coto al poder de Facebook o Instagram en la vida de las personas pero, antes al contrario, es casi una advertencia de que el monstruo es ahora más grande y tiene un mayor potencial de infligir daño a los pilares de la democracia. Si hay una palabra que define a la película esa es PERTINENCIA.

La postura de Zuckerberg ha sido prácticamente inalterable: no quiere controles porque no se considera responsable del contenido de lo que circula por sus redes. Para él (y sobre todo para sus intereses económicos) impera la idea de que es como un mero tablón de anuncios o un foro de reunión. El problema es la escala y los cambios en el algoritmo que priman los contenidos que más interacciones generan y que más se comparten... y que, se sabe desde hace mucho tiempo, son los más extremos. A esto se le llama sembrar la discordia y beneficiarse de ello.

El "qué" es apasionante y como decíamos, llega en un momento muy oportuno; respecto al "cómo", podemos poner algunos peros. Aunque el casting es muy jugoso con Mikey Madison, la ganadora del Óscar por Anora y Jeremy Allen White, el chef Carmy de la ya clausurada The Bear como protagonistas, el parecido con sus homólogos reales es nulo y a la película le cuesta encontrar el tono y el ritmo adecuados para no distraerse de su objetivo central, que es señalar no solo la inacción de Zuckerberg en un momento dado sino la impunidad con la que ha seguido lucrándose durante años y la forma tan clara de tratar de lavarse las manos para no asumir responsabilidades. 

Poco o nada ayuda la interpretación caricaturesca de Jeremy Strong, que parece más un autómata que un ser humano, haciendo imposible que nos tomemos en serio a un personaje real que tiene una cuota de poder inmensa.

El precio de la red (2026) - Mark Zuckerberg (Jeremy Strong)
El precio de la red Sony Pictures

Por el camino, varios secundarios excepcionales tienen pocas oportunidades de aportar a la trama: es el caso de Betty Gilpin, Billy Magnussen o Wunmi Mosaku.

Pero quizás, lo que peor sabor de boca deja de la película es la sensación de que es un capítulo que ya se ha quedado atrás en el tiempo. En apenas cinco años se han precipitado los acontecimientos y ya hay material más que suficiente para una nueva película. 

La justicia es lenta y es ahora cuando están empezando a llegar a los tribunales los casos de niños adictos a estas redes sociales y de personas que han sufrido daños y están pendientes de indemnizaciones que llegarán, si llegan, muy tarde. Calderilla para unos bolsillos que parecen ser insaciables. Con todos sus defectos, que los tiene, El precio de la red es de visionado recomendado aunque solo sea como vacuna a la desinformación y la polarización extrema.

Valoración

Nota 75

De rabiosa actualidad y discurso muy pertinente, los temas que trata esta película nos siguen afectando a día de hoy, posiblemente con mayor virulencia. 

Lo mejor

El tono irónico del guión y su capacidad para ser expositiva sin resultar cargante.

Lo peor

El casting no es el más acertado aunque cuente con intérpretes de moda.

El Precio de la Red (2026)

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Título original

The Social Reckoning

Género

Drama, Suspense

Idioma original

Inglés

Duración

1h 52m

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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