Crítica de Prime Crime: A True Story, la nueva película de Gus Van Sant basada en un suceso traumático de Estados Unidos

Crítica de Prime Crime: A True Story, la nueva película de Gus Van Sant protagonizada por Bill Skarsgård, Dacre Montgomery, Cary Elwes y Al Pacino. Estreno el 17 de abril.
Gus Van Sant llevaba sin dirigir una película desde que lanzó en 2018 el biopic No te preocupes, no llegará lejos a pie. En los siete años que han pasado entre aquella producción y Prime Crime: A True Story apenas ha participado en un par de proyectos televisivos, así que tenerlo de vuelta es un acontecimiento.
Como suele ser su costumbre, se apoya de nuevo en un reparto de gran calidad en el que sobresale Bill Skarsgård, muy bien acompañado por Dacre Montgomery, Colman Domingo o un irreconocible Cary Elwes al que se une Al Pacino.
Leyendo la sinopsis de la película es fácil hacerse ilusiones con un true crime que nos desplaza en el tiempo al año 77 para recuperar el secuestro de un hombre forzado a permanecer atado a una escopeta y amenazado de muerte de manera constante.
Pero al director no le interesa tanto la historia como la puesta en escena, llevando a cabo un minucioso trabajo de reconstrucción tanto del evento en sí y la fabulación de las conversaciones a las que los medios no tuvieron acceso como del impacto televisivo de un hecho que cambió el panorama por completo haciendo que se difuminaran las fronteras entre el periodismo comprometido y la explotación espectacularizada de un suceso en horarios de máxima audiencia.
Pendiendo de un fino cable
Tras ser estafado, Tony Kiritsis se presenta en las oficinas de la entidad financiera Meridian Mortagage Company con un arma y muy poca paciencia. Su plan inicial es vengarse del presidente de la compañía, Richard Hall, un tipo carente de escrúpulos, pero ante su ausencia reconfigura su plan de acción y secuestra a su hijo atándole al cuello un dispositivo mortal con un alambre conectado al gatillo de una escopeta recortada.
Entre su exigencias para liberarlo constan que le devuelvan su dinero y una cuantiosa indemnización, que negocia su hermano desde el exterior, además de una disculpa pública que quiere que sea retransmitida por televisión y vista por millones de estadounidenses en prime time.
Para conseguir la notoriedad necesaria y tener un altavoz eficaz implica a su vez a un locutor de la radio local que se ve inmerso en una situación surrealista. Es difícil empatizar con un perturbado mental que tiene la vida de un hombre en sus manos... aunque sus reivindicaciones sean legítimas.
Prime Crime: A True Story recala así en uno de los capítulos más oscuros y enfermizos de la crónica negra estadounidense que, a su modo, puede compararse incluso con la repercusión y el cambio de paradigma que supuso el 11-S a una escala mucho menor.
Fue un episodio que conmocionó a la opinión pública porque por primera vez tuvo la vivencia vicaria de un secuestro en vivo a través de sus televisores. Estos hechos se abordaron en el documental Dead Man’s Line de Alan Berry y Mark Enochs en el año 2018, que sirve de faro a esta producción a la hora de poner en pie lo sucedido.
Pero, como decíamos, el interés principal de su director no es el "qué", ya ampliamente conocido, como el "cómo". Y esto provoca que la película sea muy fría, demasiado ensimismada en la puesta en escena y la fotografía (portentosa) y mucho menos pendiente del ritmo de la acción que sufre lo indecible para mantener el interés.

La narración resulta monótona y la trama aburrida, cuando en realidad está mostrando una serie de acontecimientos que debería alterarle las pulsaciones a la audiencia. La primera hora de metraje es una verdadera cuesta arriba a pesar, como decíamos, de que la historia es impactante y está sostenida con solvencia por muchos actores de excepcional talento y versatilidad.
El problema principal de la película es el montaje, que carece de fuerza y de matices narrativos: es demasiado plano y deja constancia de que quizás Gus Van Sant se ha oxidado un pelín en estos años en barbecho. No es solo que no esté al nivel de sus mejores trabajos, sino que además le falta una garra que es indispensable para lo que quiere contar, por más que quiera subvertir las expectativas. Incluso el protagonista, interpretando a un tipo de carácter volcánico, está pidiendo a gritos más visceralidad. Que sea más emocionante un documental que una ficción basada en hechos reales es... hasta extraño.
Valoración
Nota 58
Fantástica recreación de un hecho traumático en el imaginario colectivo estadounidense a la que le falta pulso narrativo. Va de menos a más con una remontada tardía de rimo que salva la situación,
Lo mejor
La fotografía, la textura de la imagen, la recreación histórica y la calidad del reparto.
Lo peor
EL montaje es muy plano y no aprovecha todo el potencial de una historia escalofriante.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
