Entiendo que George R.R. Martin se frustre con La casa del dragón: el peor cambio es nada más empezar la serie de HBO Max

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Entender a los personajes que marcaron la Danza de Dragones no es difícil, pero parece que era más fácil desdibujarlos para convertir una guerra civil en un drama sentimentaloide.
Faltan pocas semanas para que HBO Max estrene la temporada 3 de La casa del dragón, una serie que estaba llamada a quitarnos el mal sabor de boca de Juego de tronos y su infame final. Es cierto que la adaptación de un fragmento de Fuego y sangre no es tan frustrante como el desaguisado que perpetraron D. B. Weiss y David Benioff, pero Ryan Condal tiene sus propios pecados.
Tanto es así que el propio George R. R. Martin terminó cargando contra La casa del dragón en 2024. La publicación de su blog fue borrada, pero sus palabras cargadas de amargura y criticando los muchos cambios que se han llevado a cabo en la serie de HBO Max permanecen. Y también resuenan las advertencias de que "hay más por llegar".
Y viendo los tráileres de la temporada 3, va tocando una de esas opiniones de "espero equivocarme" que me gusta traer a HobbyCine. Porque lo que puede estar haciendo La casa del dragón es maquillar más sus fallos del pasado con capas de acción para que pasen más inadvertidos.
Si has leído Fuego y sangre, sabrás que la Danza de Dragones no recibe el apelativo de "mayor conflicto bélico de Poniente" por casualidad. Fue una barbarie marcada por batallas que solo pueden describirse como carnicerías. Hubo traiciones, asesinatos y cada día era una oportunidad perfecta para cometer crímenes de guerra, independientemente del bando.
Y en el centro de todo este pandemonio de caos, dos mujeres: Rhaenyra Targaryen y Alicent Hightower.
Alicent y Rhaenyra son la fuente de los mayores problemas de La casa del dragón
Podrías decirme: "Hombre, Javi, eso es lo que pasa en La casa del dragón". Sí, pero te diría que la serie de HBO Max es la versión "disneyficada" de esta crónica del universo de Juego de tronos.
Lo que nos lleva a un cambio que, de primeras, fue asumido con cierta indiferencia hasta por George R. R. Martin; un cambio que se produce nada más arrancar La casa del dragón y que está desdibujando a sus principales personajes: Rhaenyra y Alicent nunca fueron amigas.
La serie las presenta como amigas íntimas cuya relación se distancia con los años y se empieza a romper cuando Alicent contrae matrimonio con Viserys I, convirtiéndose en madrastra de su antigua amiga.
Ese vínculo entre los dos motores del conflicto se convierte constantemente en una debilidad para ambas. Rhaenyra y Alicent son implacables en el libro, tanto como cualquier personaje masculino con poder en Canción de hielo y fuego.

La casa del dragón, en cambio, suaviza continuamente a ambos personajes, mostrándolas vulnerables y, en ocasiones, confabuladas, aprovechando los rescoldos de una amistad que nunca debió existir. Hasta cuando cometen alguna atrocidad, la serie casi parece excusarlas con un aire de congoja, como si no quisieran nada de eso en realidad.
El problema parece continuar en la temporada 3, a tenor de los tráileres que hemos visto. En uno de ellos, Rhaenyra informa de que "Alicent abrirá las puertas de Desembarco del Rey y se rendirá ante ella".
Quiero pensar que eso no sucederá finalmente, pues nos privaría de una de las partes más importantes de la Danza de Dragones. De hecho, parece que no será así, aunque no se elimina el problema.
Dos mujeres fuertes y crueles quedan diluidas en una marejada de sentimientos y comprensividad que no tienen en las páginas de la novela y que resta fuerza al mensaje esencial que Martin lanzaba en este pasaje de Fuego y sangre: una guerra civil siempre es inútil, y más cuando es en favor de dos males.
Además, la serie no para de tomar partido en favor de uno de los bandos, cuando no debería. Negros y Verdes tienen el mismo grado de crueldad, las mismas ambiciones y el mismo poco miramiento a la hora de arruinar vidas inocentes si eso les beneficia.
Como decía al principio: espero equivocarme y que La casa del dragón empiece a enmendar sus grandes males en HBO Max con esta tercera temporada.
