Netflix está acertando con One Piece, pero esto es lo que espero de la temporada 3 de la serie

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
One Piece lo ha hecho muy bien en sus dos primeras temporadas, y para que siga triunfando en Netflix necesita mantener el nivel pero subir el ritmo.
Cuando tuve la oportunidad de asistir a una mesa redonda con Iñaki Godoy y Taz Skylar, los actores de Monkey D. Luffy y Sanji en el live action de One Piece para Netflix, les quise preguntar sobre la tercera temporada de la serie, que ya inició su rodaje el pasado mes de noviembre.
Intenté averiguar qué localizaciones o escenarios esperaban ver con más ganas… Y miraron entre bastidores con cara de circunstancia, pero salvando la situación con la energía que los caracteriza para enumerarme los puntos clave de la segunda temporada de su serie que acaba de aterrizar en Netflix.
Estaba claro que no se les permitía hablar de un futuro tan inmediato y concreto, puesto que es muy probable que ya manejasen información confidencial y les resultara mucho más fácil irse de la lengua que si simplemente estuvieran dedicándose a divagar sobre un destino más lejano en la adaptación de este inabarcable y casi eterno anime.
Aciertos que deben repetirse en One Piece
La segunda temporada de One Piece ha sido muy acertada al mantener un ritmo ágil como ya hiciera la primera, presentándonos pequeñas historias dentro de su narrativa global comprendidas en un máximo de dos episodios cada una.
Gracias a ello ha podido enseñarnos muchos escenarios y personajes nuevos en estos últimos capítulos, dando una sensación de progresión constante en la aventura que la temporada 3 también necesitaría para seguir siendo igual de atractiva.

Como la sorpresa es una de sus mejores bazas, al hacer que cobren vida las imágenes del anime de Eiichirō Oda y las podamos apreciar por primera vez en pantalla, la próxima temporada no puede bajar el nivel de su producción.
Por eso tendrían que seguir siendo una prioridad: los decorados, el vestuario, el maquillaje, la peluquería… Pero también el CGI. Por ejemplo, ya hemos podido tener un primer encuentro con Chopper, uno de los personajes clave de la tripulación del Sombrero de Paja, y debería continuar brillando en los capítulos que vendrán.
Además, la incorporación de nuevos personajes en la historia siguiendo las páginas del manga también despierta la curiosidad, y me gustaría que la serie de Netflix apostara de nuevo por un crecimiento del reparto a la altura.
Hasta ahora ya se han confirmado nombres como Cole Escola para encarnar a Bon Clay o Xolo Maridueña para ser Portgas D. Ace, y las decisiones de casting prometen ser muy acertadas.
La tercera temporada debería llegar antes

Pero si hay algo que me ha hecho sufrir en la temporada 2 de One Piece ,y que espero que no se repita, es el tiempo de espera. ¡Ojalá la tercera temporada no tardase tanto en llegar!
Sé que es una petición casi imposible para una serie de estas características, en un mundo en el que lo habitual es ver una nueva tanda de episodios cada dos o tres años -como ya pudimos ver entre la primera y la segunda temporada de One Piece-.
Pero teniendo en cuenta que el rodaje de la tercera temporada ya dio comienzo hace varios meses, quiero ser optimista y pensar que en esta ocasión tendremos una nueva temporada en menos de dos años.

Lo racional no quita lo sentimental. Por un lado estoy pidiendo nuevas localizaciones y nuevos personajes, lo que implica esfuerzos adicionales, y por otro que la serie llegue más rápido.
Pero también hay que tener en cuenta que la producción ya lleva estrenadas dos temporadas y se ha creado una buena base para construir sobre ella sin tener que empezar desde cero, desde el propio equipo que ha captado los ritmos del resto, hasta la infraestructura física y digital para llevarla a cabo.
Aunque hay mucho material que todavía necesita ser adaptado, y eso podría llevar varios años. Taz Skylar ya bromeaba en esa mesa redonda sobre la posibilidad de que la serie se extendiera durante un siglo y hubiera que renovar a un elenco principal envejecido, ¡pero nadie quiere que alcancemos esos extremos!
También señaló que era posible que viéramos el arco de Marineford en un plazo de “dos años”, pero antes de esto tienen que ocurrir muchas cosas… ¿Significa eso que la cuarta temporada de One Piece se estrenará en 2028?, ¿o que van a acelerar los acontecimientos para que lo veamos en la tercera?

En cualquier caso, tampoco conviene precipitarse. El fandom de One Piece es muy sólido, y si se hicieran grandes sacrificios en pos de la agilidad en su nuevo formato podría perder el apoyo que ha recibido hasta ahora. Por eso hay que encontrar un buen equilibrio: ofrecer contenido constante sin que eso baje la calidad del resultado final.
La temporada 3 de One Piece todavía sigue ofreciendo más incógnitas que respuestas, así que nos tocará ser pacientes y esperar a que nos vayan llegando nuevas noticias desde Sudáfrica. Mientras tanto, ya podemos disfrutar de su segunda temporada en Netflix.
