María Bescós

Colaboradora

No sé si realmente las adaptaciones al cine tienen que ser fieles a los videojuegos originales

Elden Ring: Tarnished Edition
Elden Ring: Tarnished Edition
Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

Cuanto más fieles intentan ser las adaptaciones de videojuegos a los títulos originales, más distancia crean con aquello que quieren transmitirnos en pantalla.

Siempre he mantenido, y continuaré haciéndolo, que el mejor método para trasladar una obra de un medio a otro no pasa por ser lo más fiel posible al material original, sino por respetar su esencia, siendo capaz de extraer lo que lo hace único para poder contarlo de una manera que tenga identidad propia y se adapte al nuevo formato.

Con los videojuegos solemos encontrarnos ante un punto de partida común. Gran parte de las adaptaciones que se realizan nacen de sagas consolidadas en el medio y, por tanto, ya cuentan con múltiples entregas a sus espaldas que han supuesto la creación de un universo propio en expansión.

No es lo mismo la Hyrule de The Legend of Zelda: Ocarina of Time que la de Breath of the Wild, pero hay unos conceptos, unos rincones comunes e incluso unos personajes, que vemos repetidos a lo largo de la mayoría de las entregas de la serie.

Quizá por eso no sea de extrañar que Nintendo haya decidido bautizar al primer live action de la franquicia con un sobrio The Legend of Zelda, sin un subtítulo que aluda a ninguna de las entregas previas.

Algo así como lo que hizo Fallout en televisión, como lo que hizo la última entrega de Resident Evil en cines. Eliminan las marcas identificatorias de los videojuegos porque no están basándose en un título concreto sino en todos y en ninguno al mismo tiempo.

Están creando algo único partiendo de la misma base. Podríamos decir que cada una de estas franquicias ha dado lugar a una suerte de UCM particular.

Link y Zelda en The Legend of Zelda
Link y Zelda en The Legend of Zelda

Así, muchas de estas adaptaciones toman lo que ya conocemos para contarnos una historia nueva aunque nos resulte familiar, donde se da pie a ampliar un universo que ya hemos visitado desde una perspectiva que tal vez case mejor con otro medio, permitiendo añadir una capa adicional a su narrativa.

Y quizá esa sea la mejor estrategia para hacerlo de una forma que pueda ser satisfactoria para la gente que ya ha jugado a los videojuegos originales, puesto que la alternativa es demasiado superficial.

Cómo hacer una mala película basada en un videojuego

Elden Ring: Tarnished Edition
Elden Ring: Tarnished Edition

Las adaptaciones cinematográficas de videojuegos resultan mucho más complicadas de realizar si las comparamos con, por ejemplo, las literarias, puesto que nuestra manera de relacionarnos con ambos medios es del todo opuesta.

Dentro de la atención que te pueda demandar una novela, nunca será igual tu modo de interactuar con ella que con un videojuego, en el que tienes que tomar un rol mucho más activo para hacer que progrese la historia.

Por tanto, las sensaciones que te llevas al ver trasladado un juego a una película que te hace disfrutarla de una forma pasiva es muy radical, haciendo que tengas con una experiencia tan distinta.

Por ejemplo, es imposible replicar en cines la sensación de superación que tienes tras vencer en una batalla a un jefe final en Elden Ring, un título donde la dificultad del gameplay se convierte en un factor diferenciador con respecto a otras aventuras de mundo abierto.

¿Cómo traduces esas mecánicas fuera de lenguaje interactivo? No puedes. Es imposible. Nunca vivirás eso viéndolo en la gran pantalla. Ni siquiera cuando te pongas un directo con alguien haciendo un streaming del juego.

Así que la única opción que queda a la hora de realizar la película es recoger la ambientación oscura y fantástica de ese juego, la historia fragmentada de su mundo para hacer que te adentres en su mitología, pero sacrificando el impacto real que sólo puede darte el ponerte a los mandos.

Es por ello que son tan difíciles y es tan poco habitual que las adaptaciones cinematográficas de videojuegos nos dejen buenas impresiones. Ya que en muchos casos lo que recibimos es poco más que una suerte de remake en imagen real del juego, al más puro estilo de The Last of Us.

Como en ese caso, hay muchas adaptaciones que se limitan a convertir lo mismo que ya viste en un videojuego hecho en animación 3D y con gráficos hiperrealistas en una versión idéntica con gente de carne y hueso. Solo que peor. Porque no puedes intervenir en lo que ocurre en pantalla y te reducen a ser una mera espectadora.

Yo no voy al cine a jugar a un videojuego. Pero tampoco voy ver a una extensa recopilación de cinemáticas, porque para eso ya están YouTube o Twitch. Yo voy al cine a ver cine, independientemente del formato que adapte.

Más información sobre:

Comentarios