Greer Garson, la actriz que llevó a la Academia a una de las estrategias más odiosas (aunque necesarias) de los Óscar

MGM

Recibir un Óscar es un momento especial que puede dar pie a una situación extremadamente estresante, y a algunos ganadores les da por enrollarse.

A medida que la ceremonia de entrega de los Óscar se acerca a su centenario, más y más anécdotas se acumulan en sus décadas de historia, que han visto a las figuras más célebres del Séptimo Arte ganar, y perder, una de estas estatuillas.

Ver la gala siempre deja anécdotas para rememorar, y raro es el año en que no se habla de la insistencia de la Academia en que los ganadores no se excedan con sus discursos, llegando a hacer que la orquesta toque más y más fuerte para indicar que se han pasado del tiempo e "invitarles" a despejar el escenario.

Cierto es que, según quien recoja la estatuilla, los organizadores tienen más manga ancha, algo que también se antoja injusto; pero nadie dijo nunca que Hollywood fuese un ecosistema guiado por la justicia, ¿no? Actores, actrices y directores suelen tener más carrete.

El caso es que, por molesta y estresante que resulte esta práctica en los Óscar, hay buenos motivos por los que la Academia se mantiene inflexible con los discursos, aunque para su origen tenemos que remontarnos a Greer Garson.

Los Óscar y el discurso más largo de su historia

La célebre actriz fue nominada en siete ocasiones al Óscar por películas como Adiós, Mr. Chips, De corazón a corazón, La señora Miniver, Madame Curie, La señora Parkington, El valle del destino y Amanecer en Campobello.

Garson ostenta el récord de mayor número de nominaciones seguidas en la categoría de Mejor Actriz principal junto a Bette Davis, con cinco años seguidos nominada al Óscar. Pero ese no es el único récord que ostenta.

En 1943, Greer Garson ganó su única estatuilla por su papel en La señora Miniver, y vaya si se aseguró de que sería recordado. El discurso de aceptación de la actriz duró algo más de seis minutos, aunque no fue nada especialmente reivindicativo, sino un derroche de agradecimientos.

Garson hizo los tradicionales agradecimientos a la Academia, a sus competidoras, compañeros, familiares, pero luego también dedicó unas palabras a las Fuerzas Armadas, puesto que la II Guerra Mundial estaba en curso.

La situación llevó a la Academia a iniciar los límites a los discursos de aceptación y, aunque no siempre se cumplen, perduran hasta hoy en día y generan esas situaciones aceleradas y estresantes que aún podemos ver en el escenario del Dolby Theatre.

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Javier Cazallas

Redactor

Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

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