Guía de placas base para procesadores Intel

Guia placa base

Elegir una placa base para el procesador, no siempre es tarea sencilla. Muchas veces, los ordenadores se empiezan a construir por el tejado y los usuarios elegimos procesador y gráfica en primer lugar. Cuando llega el momento de elegir la placa base, es posible que pensemos recortar características para ahorrar presupuesto y podemos cometer errores.

La placa base es muy importante ya que es donde están ''pinchados'' los demás componentes. Esto significa que, una buena placa base debe trabajar al unísono con el resto de componentes para garantizar que la gráfica, la memoria y el procesador funcionan de la mejor forma posible.

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Si tenemos un procesador muy potente, el más potente de la gama, en una placa base pensada para un Intel Core i3, estaremos desperdiciando el potencial de la CPU. Por eso, es muy importante tener en cuenta una serie de factores a la hora de elegir la mejor placa base. En esta guía de placas base nos centraremos en los procesadores Intel.

¿Qué placa base necesita mi procesador Intel?

Para esta guía utilizaremos como referencia los procesadores de sexta, séptima y octava generación de Intel. Lo más recomendable sería optar por uno de los modelos de octava generación o de séptima generación, que aún siguen rindiendo de maravilla. 

  • Z - Tope de gama que permite hacer overclock al procesador y a la RAM, en ocasiones, pasa sacar más rendimiento. Están recomendados para los procesadores i7 desbloqueados debido a la calidad de las soldaduras. También para los i5 desbloqueados.
  • B - Una versión recortada de las placas Z que no permiten hacer overclock y que cuentan con menos puertos. Tampoco permiten hacer SLI. Están recomendados para los procesadores i5.
  • H - Placas base más baratas y con menos opciones (con excepciones, como las H370) que cuentan con funciones reducidas, como la memoria por un solo canal o un slot PCI Express 3.0 para la gráfica.
  • X - Es lo que nos indica que se trata de un chipset ''especial'', como el que utiliza el i9 de séptima generación. Por ejemplo, la X299 para el Intel Core i9 de séptima generación. Son núcleos más grandes y, aunque la generación sea la misma, necesitan socket diferente.

Una vez vistas las gamas de los procesadores, veamos los chipsets compatibles con los diferentes procesadores de las últimas generaciones de Intel. Aunque son todos para el socket LGA1151, hay diferencias dependiendo de la generación del procesador:

  • Chipset 300: es el utilizado para las placas base compatibles con procesadores Coffee Lake, los Intel Core de octava generación. Son las siguientes: Z370, B360, H370, H310. 
  • Chipset 200: compatibles con la séptima generación de procesadores Intel, los Kaby Lake. Son los chipset H110, B250 y Z270.
  • Chipset 100: son los utilizados por los procesadores Skylake, los Intel Core de sexta generación. Aunque son compatibles con los chipset 200, también lo son con los B150 y los Z170. 

Diferencias entre placas base Intel 100 y 200

Aunque hemos dicho que podemos comprar una placa base del chipset 100 para utilizar un Intel Core de séptima generación, esto no es lo sencillo que parece. Y es que, pese a que son compatibles, lo son gracias a una actualización de la BIOS. ¿Esto qué significa? Que podéis tener un flamante i7 o i5 de séptima generación en una placa base con el chipset 100 que no funcione correctamente porque el fabricante no ha dado soporte.

Si compráis una placa base para un procesados de séptima generación, por la escasa diferencia de precio es más útil comprar una placa base del chipset 200. Y es que, hasta las más básicas tienen funciones de las gama avanzada del chipset anterior. Además, no habrá que preocuparse a la hora de buscar e instalar actualizaciones de la BIOS.

También hay que tener en cuenta que, aunque hay placas de chipset 100 que tienen actualización de la BIOS para usarse con los procesadores Intel Core de séptima generación, si no vienen instaladas de fábrica, tendremos que hacerlo nosotros. Para ello, hay que tener un procesador de sexta generación y, luego, actualizar la BIOS para poder usar nuestro procesador de séptima generación. No es lo recomendable.

Modelos recomendados de placas base Intel de octava generación

A lo largo de las siguientes líneas recomendaremos dos placas base por modelo de procesador i7 para que no os volváis locos a la hora de comprar. Generalmente, una con un precio más ajustado y otra con un precio más elevado y más funciones. En el caso de los Intel Core i5 e i3, solo recomendaremos una placa base, ya que son compatibles con las demás.

  • Intel Core i7 e i5K: La Asus ROG Strix Z370 cuenta con la posibilidad de hacer overclock a diferentes elementos del procesador gracias a sus sistemas de refrigeración pasiva. También, como las gamas Strix de la compañía, cuenta con diferentes LED para sacarle partido a las cajas con ventana. Cuesta unos 215€. Por otra parte, tenemos la Gigabyte Z370P, una placa más básica que cuenta con tres ranuras PCI y que, además, tiene cuatro slots para instalar memoria. Por menos de 100€ podemos tener una placa para nuestro i7 de octava generación.
  • Intel Core i5: Una placa muy interesante para un Intel Core i5 de octava generación es la Asus Prime B360 Plus. Cuenta con cuatro slots de memoria de doble canal y varios puertos PCI-E. Eso sí, no es compatible con un SLI de Nvidia, pero sí con el Crossfire de AMD. La podemos encontrar por 99€
  • Intel Core i3: La MSI H310M Pro-M2 es una placa muy sencilla que cuenta con un solo puerto PCI-E x16 y dos slots de memoria. Sin embargo, tiene algo muy interesante. Y es que, cuenta con un puerto M2 para conectar un dispositivo de almacenamiento de esta clase y acelerar el equipo.

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Placas base para un Intel Core chipset 200

A continuación, veamos las placas base compatibles con los INtel Core de sexta y séptima generación. Por la diferencia de precio, es recomendable irse directamente a una con el chipset 200 (o actualizada para utilizarlo de fábrica).

  • Intel Core i7 e i5K: Como opción básica, tenemos la Gaming Plus de MSI para el chipset Z270. No podremos hacer SLI, pero cuenta con cuatro slots de memoria, materiales con certificación Military Class V, LAD rojos en diferentes puntos de la placa y es muy recomendada para sacarle el jugo a los procesadores K. La podemos encontrar por unos 124€. Sin salirnos de MSI, tenemos la Gaming Pro Carbon, una placa base con componentes reforzados para hacer OC del procesador y la memoria RAM. Además, cuenta con iluminación RGB y protecciones para disipar el calor en los componentes sensibles. El precio sube hasta los 170€.
  • Intel Core i5 e i3: Si nos vamos al chipset B250, tenemos placas que podemos encontrar por menos de 60€, como la Gigabyte B250M-D2V. Esta placa es muy básica, pero perfecta si tenemos un i5 bloqueado o si no queremos conectar un SLI de Nvidia y más de dos módulos de memoria RAM. Y sí, está preparada para los Intel de séptima generación.