Sean Connery se despidió de James Bond con una película que ni siquiera forma parte del canon

El canto de cisne de Sean Connery como James Bond fue una película fruto del conflicto que ni siquiera es canon en la saga cinematográfica del agente 007.
Cuando vemos una saga cinematográfica, no suele haber dudas con respecto a qué es canon y qué no, aunque el paso del tiempo hace que esa perspectiva vaya cambiando poco a poco. Sean Connery es, para muchos, el mejor actor que ha interpretado a James Bond en la gran pantalla. Sin embargo, su despedida del personaje no forma parte de la saga de Eon Productions.
Connery fue el primer actor que se metió en la piel del espía británico en Agente 007 contra el Dr. No, allá por 1962. Durante esa década, repetiría en cuatro películas más: Desde Rusia con amor, James Bond contra Goldfinger, Operación Trueno y Solo se vive dos veces.
Connery cedió el testigo a George Lazenby en 007 al servicio secreto de su Majestad, pero la cosa no cuajó y consiguieron que regresase para una sexta película en 1971, con Diamantes para la eternidad marcando su despedida canónica de James Bond. El actor dijo que "nunca más interpretaría a James Bond", lo cual no está exento de ironía, como veremos más tarde.
Regresando a los orígenes de James Bond, Ian Fleming pretendía llevar al personaje a la gran pantalla incluso antes de que Agente 007 contra el Dr. No viese la luz. El escritor unió fuerzas con el productor Kevin McClory y el guionista Jack Whittingham, pero el proyecto se echó a perder por el presupuesto y Fleming usó el material para la novela Operación Trueno.
Eso derivó en una demanda por derechos por parte de McClory, ya que ni él ni Whittingham fueron acreditados en el libro. La justicia le daría la razón, pero el tema traería cola.
El "remake" que supuso la despedida de Sean Connery como James Bond
A pesar de que Operación Trueno fue debidamente adaptada a la gran pantalla por Eon Productions, con Sean Connery aún en el papel del agente 007, Kevin McClory retomó el proyecto de película que no vio la luz décadas antes a mediados de los 70. Eon trató de demandar al productor, pero la justicia le dio la razón a él.
Connery colaboró en el proyecto desde las etapas iniciales, pero a nivel de guion, no pensando en encarnar de nuevo al espía. Sería el productor Jack Schwarzman y un lucrativo acuerdo que le reportaría, tal y como rememoran en Comicbook, 3 millones de dólares y participación de las ganancias, amén de control sobre el proceso de casting y el guion, lo que hizo que volviera.
La película se titularía, irónicamente, como dijimos antes, Nunca digas nunca jamás, y sería Warner Bros. Pictures el estudio que la produjo mientras Eon continuaba su saga con Roger Moore. De hecho, Octopussy se estrenaría el mismo año, en 1983.
Es curioso que Sean Connery se despidiera de uno de sus papeles más ilustre en una película que ni siquiera forma parte de la saga oficial, sino que es un remake de Operación Trueno privado de muchos elementos icónicos que los fans no pudieron ver en esta película de James Bond. Y, claro, también es un recordatorio de que, en esta industria, las palabras se las lleva el viento.
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Javier Cazallas
Redactor
Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.